La locura del infinito – Expedición a la isla de las cruces – Santa Teresa de Lisieux – El archivero del miedo – 700 cartas a Dios
CUARTO MILENIO – Programa 21×42 – 26/07/2026

LA LOCURA DEL INFINITO
Durante siglos el infinito fue visto como un concepto casi herético, porque parecía contradecir la idea de un universo ordenado. La obsesión del matemático alemán Georg Cantor con el infinito coincidió con diversos episodios de enfermedad mental. Cantor relacionaba explícitamente sus crisis con la intensidad del trabajo sobre el infinito y la hipótesis del continuo. Este científico, cuya vida osciló entre la genialidad y el sufrimiento, padeció episodios de depresión y fue internado en sanatorios.
¿Tenía relación su trabajo con sus crisis?
Hoy conoceremos su historia de la mano de Luis Enrique García Muñoz, vicerrector de Investigación y Transferencia Universidad Carlos III de Madrid.

EXPEDICIÓN A LA ISLA DE LAS CRUCES
Existe una isla en el confín del planeta que encierra una trágica historia llena de misterio y silencio. Hace 120 años decenas de trabajadores madereros chilenos murieron abandonados en extrañas circunstancias en medio de una de las selvas más salvajes del mundo, en la Patagonia Chilena.
Estos hombres fueron abandonados a su suerte por la compañía que los contrató y, hoy en día, el único testimonio mudo de aquella tragedia es un puñado de sencillas cruces sin nombre, invadidas por la maleza.
Un equipo de Cuarto Milenio comandado por el periodista Pablo Cañarte ha conseguido llegar hasta este lugar inhóspito, en una dura expedición que nos ofrecerá unas imágenes impresionantes de esta historia olvidada.

SANTA TERESA DE LISIEUX
Desde muy joven, Santa Teresa de Lisieux mostró una determinación asombrosa por entrar en la vida contemplativa. A esta santa se le atribuye la conversión de Henri Pranzini, un triple asesino que fue ejecutado en la guillotina.
Dentro del convento, Teresa de Lisieux vivió una vida marcada por la sencillez y la humildad, encargándose de tareas cotidianas. Escribió sus reflexiones en tres manuscritos que conformarían su obra póstuma Historia de un alma. Su salud comenzó a flaquear en la Semana Santa de 1896, cuando aparecieron los primeros síntomas de tuberculosis.
Hoy analizaremos su figura con el escritor José María Zavala.

EL ARCHIVERO DEL MIEDO: LA ZAPATERÍA
Tras la muerte de un zapatero en los años 70, su humilde taller se convirtió en el epicentro de fenómenos inexplicables. El sonido de martillazos sobre el cuero continuó resonando en la casa vacía, como si el zapatero se resistiera a la muerte.
A pesar de estar deshabitada, las luces de la zapatería se encendían solas cada noche sin explicación aparente. Los vecinos de la calle aseguraban que el constante repiqueteo del trabajo era insoportable durante las madrugadas. La llegada de nuevos inquilinos transformó los ruidos en lamentos y en una voz amenazante que les ordenaba abandonar el lugar.
Esta es parte de la historia que nos trae esta semana el periodista Gonzalo Pérez Sarró.

700 CARTAS A DIOS: LOS MILAGROS DE SOR MARTA NOGUERA
El 10 de abril de 1774, en Manresa, vino al mundo Marta Noguera y Valerí que estaría predestinada al sufrimiento y a la devoción hacia lo divino hasta su muerte. Durante su infancia y adolescencia buscó al “hombre más hermoso del mundo” hasta que durante una plegaria descubrió que se trataba del mismísimo Jesús Cristo.
1798 fue admitida como monja en el convento de Santa María la Real, en Barcelona donde empezaron a suceder fenómenos extraordinarios a su alrededor.
Muchos de estos episodios solo se han conocido a partir de marzo de 2024 cuando el archivero del Arxiu Nacional de Catalunya, en Sant Cugat del Vàlles, Jordi Domingo Sánchez, encontró entre los fondos varias cajas con documentos sobre la religiosa que allí ingresaron en 2012 y decidió inventariarlos.
Para su asombro, las cajas con los manuscritos de la monja “exhalaban un olor a rosas”, algo que parecía presagiar el hallazgo de hechos milagrosos en las cartas autobiográficas de Marta Noguera tal como sucedió: en las 700 cartas que escribió dirigidas a Dios, se narran sucesos a su alrededor como piedras que eran arrojadas al aire por una mano invisible; levitaciones de la monja, visiones de almas en pena o curaciones extraordinarias
La monja penitente dormía sentada en un taburete durante tres horas o en una cama de clavos. Además, se colocaba una cruz de plomo en la lengua que solo se la quitaba para hablar y para comer, provocándole grandes llagas. Unos la consideraban bruja y otros santa.
Pablo Villarrubia, reportero del equipo de Cuarto Milenio estuvo en el archivo de Sant Cugat para entrevistar al descubridor de estas misteriosas cartas y presentarlas, por primera vez, en un reportaje para la televisión.



