El reloj del «juicio final»

por Guillermo León

Un reloj próximo a la medianoche...

Corría el año 1945 cuando un grupo de científicos que habían participado en el secreto 'Programa Manhattan' (nombre bajo el cual se escondía durante la Segunda Guerra Mundial el desarrollo del arma más mortífera creada hasta la fecha, la bomba atómica) en la Universidad de Chicago creó 'The Bulletin of Atomic Scientists" -Boletín de científicos nucleares-.

Por aquel entonces muchos de estos científicos ya habían mostrado su oposición al uso de la bomba atómica contra Japón, algo que ocurriría inevitablemente el 6 y 9 de agosto de 1945 contra las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, matando a más de 200.000 personas en el acto.

En los últimos 60 años, el denominado «Reloj del Juicio Final o Reloj del Fin del Mundo» -The Doomsday Clock- ha sido el símbolo más representativo del peligro nuclear que nos acecha. La primera vez que el reloj vio la luz, fue en el año 1947, cuando se le encargó a Martyl Langdorf la creación de un diseño de portada para el citado boletín.

Su origen es bastante curioso, Martyl optó por la idea de usar un reloj para simbolizar la urgencia del peligro. Dibujó la parte superior izquierda de un reloj, con el minutero acercándose a las doce. Éste simple diseño despertó la imaginación de los lectores del boletín, evocando el apocalipsis -medianoche- y la posibilidad de un ataque militar -la cuenta atrás hasta cero-.

Martyl pretendía que la imagen del reloj trasmitiera un sentimiento de peligro inminente y ciertamente lo logró, sin embargo la idea de posicionar las agujas a 7 minutos de medianoche fue puramente por razones estéticas y de diseño para que encajase correctamente el texto de la portada.

Sin embargo, no sería hasta el año 1949 cuando la imagen del reloj encontraría su verdadera misión.

Ese año y contra todo pronóstico por parte de la inteligencia militar estadounidense, la Unión Soviética realizó su primer ensayo atómico.

Se denominó 'Primer relámpago' -First Lightning- y con una potencia de 22 kilotones -similar a la bomba arrojada sobre la ciudad de Nagasaki-, fue detonada el 29 de agosto de 1949 en la región de Kazakhstán.

Fue precisamente a partir de este momento cuando surgió la idea de mover el minutero, como una forma de representar el dramatismo que sugerían los acontecimientos, la carrera armamentística nuclear había comenzado.

El reloj fue adelantado en esta ocasión hasta situarse a tan sólo 3 minutos de la medianoche. Posteriormente en 1953 se decidió avanzar de nuevo un minuto más, el reloj quedaba situado a 2 minutos del 'desastre total'.

Los acontecimientos a nivel mundial que habían forzado este nuevo avance del reloj fueron varios. Por una parte los Estados Unidos habían logrado desarrollar y ensayar con éxito su primera bomba de hidrógeno -denominada 'Ivy Mike', tenía una potencia de 10,4 megatones-, un arma mucho más potente, 2500 veces mayor, que las antecesoras bombas de uranio (la 'Little Boy' sobre Hiroshima) o plutonio ('Fat Man' sobre Nagasaki) desarrolladas en el transcurso de la II Guerra Mundial.

Era octubre de 1952, y nueve meses más tarde la Unión Soviética también ensayaría con éxito su primera bomba de hidrógeno. "Las manecillas del reloj de la condenación se han movido otra vez..." anunciaba el boletín, "...solamente algunas oscilaciones más del péndulo, y de Moscú a Chicago las explosiones atómicas traerán el fin para la civilización occidental...".

Desde entonces y hasta nuestros días, el 'reloj del juicio final' se ha movido para adelantar o retrasar su minutero hasta en 18 ocasiones indicando lo cerca o lejos que la civilización se encontraba del borde del precipicio nuclear. En 1984 el reloj se situaba de nuevo a 3 minutos de la medianoche, coincidiendo con la época de menor entendimiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética, pero es a partir de 1988 cuando se invierte la tendencia.

Ese año el reloj se situaría a 6 minutos, posteriormente en 1990 y tras la caída del muro de Berlín en 1989, el minutero se sitúa a 10 minutos de la medianoche. 1991 sería un punto de inflexión, el reloj se situó a 17 minutos, coincidiendo con el fin de la guerra fría y el desmoronamiento de la Unión Soviética.

Sin embargo al contrario de lo que podamos pensar, en los últimos años el reloj ha iniciado de nuevo un lento pero imparable peregrinar hacia la medianoche. En 2002 y tras los atentados del 11 de Septiembre en Nueva York el reloj fue movido para marcar 7 minutos antes de la medianoche y recientemente en enero de este año 2007 el reloj fue adelantado de nuevo hasta situarse a tan solo 5 minutos.

Y es que a pesar de la aparente estabilidad en las relaciones entre Estados Unidos y la actual Rusia, tras el fín de la guerra fría, tras la firma de innumerables tratados y de comprobar que la disuación atómica es un callejón sin salida, aún permanecen en situación de "listo para lanzar" más de 2000 armas nucleares, que tras una hipotética orden de "ataque" estarían en menos de 10 minutos camino de sus objetivos.

El planeta a cinco minutos del fin del mundo

'A cinco minutos del Juicio Final', así rezaban los titulares de muchos periódicos a comienzos del presente año 2007, el cuerpo de la noticia concretamente decía así:

EFE / Washington, 17 de enero de 2007.- El grupo de científicos nucleares que regula el llamado reloj del Juicio Final ha adelantado sus manecillas, por cuarta vez desde el fin de la Guerra Fría, ante lo que consideran un mayor riesgo de hecatombe atómica o climática.

El reloj fue creado en 1947 por científicos preocupados por el posible estallido de una guerra nuclear, entre ellos Albert Einstein.

Inicialmente sus agujas marcaban las 23.53 horas, a siete minutos de la 'medianoche' del Apocalipsis o del Juicio Final, y desde entonces se han adelantado o retrasado en 18 ocasiones, incluida la última.

La posición es decidida por el consejo de directores del 'Boletín de los Científicos Atómicos' en consulta con su consejo de patrocinadores, del que forman parte 18 premios Nobel.

El momento en que más cerca estuvieron las agujas del 'desastre' fue en 1953, cuando se colocaron a sólo dos minutos de las 00.00 horas tras la primera explosión de una bomba de hidrógeno por parte de EEUU.

Posteriormente, el reloj se retrasó a 12 minutos en 1972 después de firmarse el acuerdo de limitación de armas nucleares estratégicas (SALT), volvió a acercarse hasta los seis minutos en 1988 y dos años después se retrasó nuevamente a 10 ante los cambios en el Este de Europa.

La última ocasión en que se cambió la hora antes de este miércoles fue en febrero de 2002, cuando se adelantaron las agujas dos minutos tras los atentados del 11-S en EEUU...