PERSEGUIDOS

“El hombre vive apegado a la tierra, y en raras ocasiones alza su vista a los cielos. Ya en el siglo XVI, Giordano Bruno creía firmemente en la existencia de otros mundos habitados. Hoy en día el misterio se cierne sobre nuestro planeta con la misma fuerza que entonces...”

El hombre perseguido por un OVNI

Reportaje de Javier Pérez Campos, mayo 2011

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En 1977 apareció en los cines una de las películas más bizarras y desconocidas de todos los tiempos. Su título, "El hombre perseguido por un ovni", era por sí misma toda una declaración de intenciones. En la película, unos tripulantes del espacio tratan de capturar a un ser humano para llevarlo a su planeta y realizar con su cuerpo una investigación científica.

Pero lo más interesante de la cinta es que se trata de una de las primeras películas de ciencia ficción española.

Dice mucho de este periodo histórico que el director, Juan Carlos Olaria, rodara una mítica película de Serie B, en un momento en el que el cine español se alejaba a distancias galácticas de este tipo de historias...

La pregunta es, ¿qué estaba ocurriendo en España para que alguien se aventurara a rodar una película de este estilo, en un periodo de costumbrismo cinematográfico nacional? Lo cierto es que buceando en el silencio y el hermetismo de las hemerotecas, uno se da cuenta de cuál fue el caldo de cultivo que propició el surgimiento de una película así...

El origen de los perseguidos

Hace unos días me encontraba, como tantas otras veces en estos últimos meses, en una de las máquinas de microfilm de la Biblioteca Nacional, sumergido para el rescate de viejas historias, entre el olor de antiguos procesadores y el ruido casi agónico de los rodillos de las máquinas. Fue entonces, navegando en el maravilloso túnel del tiempo, forrado de tesoros de papel, cuando empecé a ser verdaderamente consciente de que en las décadas de los 70 y 80 fueron especialmente propicios un tipo concreto de encuentros con lo inexplicable.

En aquellas décadas, extraño era el periódico que no contenía noticias sobre avistamientos ovni, o que, incluso, abría sus primeras páginas con titulares ya únicos, históricos e irrepetibles.

Carlos Murciano, entre otros, era el encargado de informar y, en ocasiones teorizar, sobre los supuestos visitantes del espacio, y se organizaban auténticas charlas y reuniones para tratar de explicar qué estaba ocurriendo.

Pero entre 1970 y 1980, algo irrepetible ocurrió en España; aquellas naves miles de veces vistas y fotografiadas a lo largo y ancho del globo, parecían descender más de lo habitual, llegando a perseguir a personas normales y corrientes, de todos los rangos culturales y sociales, por carreteras nocturnas o caminos rurales, ante el asombro (y, en ocasiones, terror) de los testigos.

Este es un homenaje a dichos testigos; personas que vivieron y dejaron este mundo sin llegar a conocer el origen de aquellas luces persecutoras que, una noche, cambiaron sus vidas para siempre.

Y es que, especialmente en aquellos años, algo flotó sobre el mundo, sobre este viejo mundo harto ya de rodar por los espacios infinitos...

1974. El año de los perseguidos

Si hubiera que seleccionar un año clave dentro de esta tipología de casos ovni, este sería, sin duda, 1974. No solo por la cantidad de sucesos, sino también por la espectacularidad de los mismos.

Este es el año fundamental en que aquellos extraños artefactos de los que tanto se había escrito, hablado y teorizado, comenzaron a acercarse a los testigos de forma casi masiva...
Si, además, hubiera que hilar aún mas fino, y seleccionar un mes de ese mismo año, sería marzo.

Viajemos, por ello, a aquel mes de pesadilla para dos testigos míticos del misterio; viajemos a marzo de 1974...

20 marzo 1974. 11:15 AM.
Sevilla

Adrián Sánchez, de 31 años, estaba acostumbrado a realizar largos trayectos. Su oficio de viajante le había curtido en asuntos de carretera y automóvil.

Aquella mañana se dirigía desde Aznalcázar a Nerva en su Dyane 6, cuando, repentinamente, vio por el lado izquierdo un gran objeto que se precipitaba contra el suelo. Su primera impresión fue que se trataba de un avión, debido a su gran tamaño. Entonces bajó del coche y se acercó a aquel objeto, observándolo más pausadamente: con casi 150 m. de longitud, de un material semejante al aluminio, tenía forma alargada, y levitaba sobre el suelo en el más absoluto silencio.

En aquel momento aparecieron a la derecha de Adrián, tres aparatos “con la forma como de dos hongos unidos por el tronco”.

Entonces, se abrió la puerta de aquella nave, entrando por ella dos de los aparatos, mientras el tercero se dirigía hacia él. Según declararía posteriormente, “Apenas vi venir el aparato sentí el natural temor. Mejor dicho, pánico. Eso es... Pánico”.

Corrió entonces hacia el coche que había dejado con el motor en marcha, y emprendió una huida a 110 km. por hora, en una carretera cuyo límite de velocidad era de 30 km. por hora. Aquel artefacto lo persiguió durante 15 km.

Paró entonces en una finca cercana, y pidió al dueño que lo acompañara, ya que no estaba dispuesto a continuar su marcha solo. Así, durante el trayecto hasta Castillo de las Guardas, el dueño de aquella finca miraba a Adrián Sánchez como si hubiera perdido el juicio.

Una vez allí, Adrián dio parte a la Guardia Civil, y pidió ser acompañado por el Sargento, hasta Sevilla, donde también daría parte de este suceso.

Según los recortes de la época, días más tarde, varios técnicos de aviación e ingenieros especialistas se personaron en el lugar donde Adrián Sánchez vivió aquellos minutos de pesadilla para analizar el terreno...

21 marzo 1974, 02:15 AM.
Salamanca.

Al igual que el testigo anterior, Maximiliano Iglesias, por su labor de transportista, se encontraba totalmente familiarizado con los largos viajes y las intensas horas al volante.

Aquella noche, Maximiliano volvía a casa en su furgoneta Avia, cuando de repente, en los serpenteantes caminos de la sierra de Béjar, ésta se detuvo en seco. Frente a él, en el centro de la calzada, se hallaban dos potentes focos de luz. Al bajar de su coche, se dio cuenta de que aquellas luces eran dos objetos discoidales de gran tamaño. Su encuentro no quedaría ahí, ya que en aquel instante aparecieron junto a aquellas luces dos gigantescas figuras enfundadas en monos plateados. Aquellos humanoides gesticularon unos segundos, y desaparecieron, junto a las dos luces, que ascendieron al cielo a gran velocidad, tras un gran estruendo.

Pero su encuentro tampoco quedaría aquí...

Al día siguiente, el patrón de Maximiliano le encargó hacer un transporte hasta Valdehijaderos...

Lo que Iglesias vio aquella noche ocuparía portadas de periódicos como La Gaceta Regional de Salamanca, relegando a un segundo plano al resto de noticias del día, reportajes de varias páginas como el publicado en Blanco y Negro, especiales internacionales como el publicado en la revista Skylook, e incluso cómics, como el aparecido en Diez Minutos...

Serían las 11:00 PM, cuando Maxi Iglesias circulaba por el mismo punto de la carretera donde la noche anterior había vivido aquel extraño encuentro. En aquel mismo lugar, volvió a divisar las luces que le habían atemorizado el día anterior. Así, intentando no alarmarse, aguardó a cierta distancia a que las luces se marcharan, para poder continuar su ruta.

Pero entonces cuatro humanoides de más de 2 m. de altura aparecieron en la calzada, y se dirigieron hacia la furgoneta, de donde Maximiliano salió como alma que lleva el diablo, iniciando una huida a pie que acabó en un gran charco de fango. Allí, el testigo observó cómo aquellos humanoides examinaban el terreno casi a conciencia, tratando de encontrarle.

Tras los diez peores minutos de su vida, Maximiliano se dirigió con sigilo hacia su furgoneta, mientras aquellos visitantes hacían surcos en la tierra. Segundos después, desaparecieron en la oscuridad de la noche, y Maximiliano huyó del lugar, presa de un pánico irracional. A la mañana siguiente, acudió a denunciar el suceso a la Guardia Civil, que acudió al lugar de los hechos, donde encontró una gran cantidad de extrañas huellas y marcas que fueron fotografiadas...

Aquel mismo año cerraría sus puertas con un último encuentro persecutorio que parece sacado de una cinta de terror y ciencia ficción. Ocurrió el 30 de noviembre, en Logroño, cuando, un grupo de jóvenes circulaba en su automóvil por las inmediaciones de la citada localidad. En mitad de aquella carretera secundaria, bajo un lógico manto de oscuridad absoluta e invernal, el coche se paró sin motivo aparente. Tras comprobar que la gasolina y el motor se encontraban en orden, un extraño objeto volador apareció surcando el cielo e irradiando una luz casi antinatural y fantasmagórica, generando auténtico pánico a aquellos testigos que ya habían oído centenares de historias como aquella. Según declararían después a La Gaceta del Norte, aquel objeto pasó por encima de su vehículo de forma insistente, llegando a lanzar una especie de rayos luminosos hacia el motor del automóvil, “como queriendo explorar dicha parte del vehículo”.

De esta extraña historia apenas se supo nada más, pues llegó a ser tal el descrédito que se dio a varios testigos del fenómeno que los jóvenes se negaron a dar más detalles sobre esta historia por miedo a que les tomaran por locos.

1975. Luces persecutoras sobre Burgos y Badajoz

Durante 1975 casi un centenar de historias ovni coparon las revistas y portadas de los principales diarios nacionales. Sin embargo, Badajoz pareció ser la provincia elegida para las visitas de estos enigmáticos tripulantes.

El 23 de junio, gran parte de los vecinos de Fregenal de la Sierra aseguraron haber visto extrañas luces que iluminaban la Sierra.

El primer testigo fue un maestro de escuela que viajaba en coche, cuando un “ovni de aspecto de león” comenzó a perseguirle. El hombre, completamente atemorizado, aceleró hasta la entrada del pueblo, donde, a las puertas del primer bar, comenzó a tocar el claxon insistentemente hasta que los dueños del establecimiento salieron a la puerta, y fueron testigos de aquella luminaria que desapareció sin dejar rastro 30 minutos después, tras despedir una llamarada fulgurante.

Escasos días después tuvo lugar un hecho similar en la localidad de Solana de los Barros, a tan solo 80 km. de la localidad anterior, y también muy cerca de Almendralejo, escenario habitual de este tipo de encuentros. Un agricultor aseguró haber sido perseguido por un ovni durante 13 km. El extenso reportaje que publicó ABC, decía:

“Todos habían guardado tácitamente silencio. Por miedo al ridículo, a ser tomados por chiflados; porque todos también son personas de responsabilidad y solvencia, y todos gozan de la estima de sus convecinos. Solana de los Barros, una villa a cuarenta kilómetros de Badajoz […] ha visto quebrada su calma habitual: durante tres fechas no consecutivas, los ovnis han hecho acto de presencia”.

Eran las 10.00 pm. cuando el testigo, Francisco Gallardo Guisado caminaba hacia su pueblo desde unas fincas por el llamado camino cordel del “Cebadero”, cuando un disco de vivísima luz le persiguió a una altura de un metro por encima de los olivos. El encuentro duró 3 minutos.

Días después, Álvaro Rodríguez Rodríguez, también de Solana de los Barros, volvía en coche junto a su esposa desde Aceuchal. Su encuentro recuerda de forma impactante, a la escena de una película que se grabaría 2 años después de este suceso, “Encuentros en la Tercera Fase”.

Álvaro Rodríguez vio, de pronto, una gran luz que ilumina su coche desde atrás, creyendo que se trataba de un viajero que intentaba acosarle. Sin embargo, de pronto, esa luz ascendió de forma antinatural por encima de los olivos, y vislumbró cómo se trataba de “un objeto luminoso, que en su parte central tenía como forma de galápago”. Álvaro aceleró el coche, apoderado por un miedo atroz, mientras el objeto les persiguió durante 13 km. Eran las dos y media de la madrugada, y aquel suceso hizo que Álvaro faltara 3 días al trabajo, fruto del estrés y el temor que vivió durante unos minutos.

En ese mismo mes, un grupo de personas que viajaban desde Solana de los Barros a Aldea de Cortegana, a las 11.30 pm. tuvieron un encuentro similar, llegando a ser necesario el regreso urgente a Solarana para la búsqueda inmediata de un médico ya que, uno de los testigos, que sufría problemas de corazón, estuvo a punto de ahogarse por la impresión que le suscitó el encuentro.

Aquel fue el año de los encuentros más extraños y, por tanto, míticos de la ufología española. En Quintanaortuño y Villarcayo (Burgos) fueron observados cuatro ovnis “tronconómicos” por parte de cuatro soldados de la Escuela de Ingenieros de Burgos. Aquellos objetos dejaron 400 metros cuadrados de pasto quemado.

Y es que, sin dudarlo, 1975 fue el gran año de los ovni en España. Estos son solo algunos de los escenarios donde estos objetos fueron vistos:

Gerena, El Garrobo, San Luis, San Bartolomé, Villarcayo, Quintanaortuño, Zaragoza, Bardenas Reales, Solarana, Granada, Talavera la Real, Ororbia, Mondragón, Zamora, Gerena, San Roque, Lorca, Finca El Polvillo, Olivares, Cabezas Rubias, Calañas, Fuenterrabia, Sanlúcar la Mayor, Buque Nuevo Odiel, Puerto de Santa María, Monte Yoar, Algeciras, Valle de Abdalajis, El Ferrol, Santiponce, Peral de Arlanza, Muniferral, Arrecife, Serantes, Santa Cruz de Tenerife, Albesa, Zaragoza, Villarrasa, Playa de la Tejita, Los Rodeos, Albesa, Rosal de la Frontera, Almonte, Villarrasa, Bollullos Par del Condado, Pedrosa del Rey, Cartagena, Sierra Aitana, Alborache, Buque Villa de Bilbao, Huelma, Aznalcollar, Huelva, Laredo, Novelda, Nueva Jarilla, Chipiona, Valdealgorfa, Dos Hermanas, Echevarri, Valbuena del Duero, Piñel de Abajo, La Palma del Condado, Herramelluri, Santander, Dima, Castillo Elejabetia, Barcelona, Bocos de Duero, El Burgo de Ebro, Zamora, Pizarra...

¿Acaso no impresiona tal cantidad de testimonios en tan solo 365 días?

1976. “¡Cierra la puerta, que entra la estrella!”

Enero del 76 nos trajo uno de los casos más extraños recogidos por la prensa ya que el caso incluía agresiones por parte de dos supuestos extraterrestres.

La forma periodística que utilizó Benigno Gonzalez, del diario ABC, para situar aquella historia, no tiene precio:

“La última demostración de los seres vivientes del cosmos nos deja atónitos. Y si a nosotros nos deja atónitos, no quiero decirles cómo ha dejado a Miguel Fernández Carrasco, de veinticuatro años, natural de Benacazón y de oficio labrador […] Anteanoche, de madrugada, regresaba Miguel Fernández de Sanlúcar la Mayor y con destino a Benacazón. Acababa de pelar la pava con su novia, Carmen Alvarado Sáenz […] Eran aproximadamente las doce y media, y había una luna de enamorado que daba gusto verla”.

Durante el trayecto, Miguel creyó ver una gran estrella que parecía moverse de forma extraña. Finalmente, aquella luz que el testigo había confundido con una estrella, tomó tierra a unos dos metros de él.

- Yo me paré -declaró Miguel a la prensa- y salieron dos hombres con un ropaje parecido al de los hombres-rana, con un cinturón de hebilla ancha y en el centro una lucecita que me pareció una especie de piloto. Los dos se pusieron hablar y yo no los entendía.
Cuando Miguel vio aquello, comenzó a correr, y tal como describe el momento ABC, la carretera se hizo pista y Miguel dejó atrás los vientos.

En ese momento, sintió el ruido de unos poderosos motores, y al volver la vista atrás vio que aquella luz se ponía encima de él despidiendo algo que le quemó y le hizo perder el conocimiento.

Cuando lo recobró, estaba tendido en la puerta de su casa, donde fue encontrado por su hermana, lleno de tizne en la cara y en las manos, mientras gritaba aterrorizado: “¡Cierra la puerta, que entra la estrella!”. Posteriormente, describiría aquel objeto como “una especie de cabina telefónica con tres patas y un piloto encima que giraba proyectando una luz roja y blanca”.

Al día siguiente, Miguel fue ingresado en el hospital de San Lázaro, con importantes quemaduras en la parte derecha del rostro, y en las palmas de sus manos.

Durante varios días, la cama número 28 de la sala de la Milagrosa, fue ocupada por una de las pocas víctimas españolas del fenómeno ovni.

Semanas después, en Huesca, un matrimonio aseguró haber sido perseguido por una “pera volante” que echaba chispas. Durante un cuarto de hora Alberto Ballarín y María Josefa Tarrés perdieron la noción del espacio y del tiempo. Tras recuperar la consciencia, aparecieron a 15 km. del lugar del encuentro, sin haber pasado, según su testimonio, por las curvas y el puente de Lastellas, entre las localidades de Huesca y Barbastro, que eran de gran peligrosidad.
En esos mismos días, el diario provincial Nueva España publicó la historia de 4 jóvenes que vivieron una noche de pesadilla siendo perseguidos por un ovni en forma de cúpula, a menos de 200 m., en las proximidades del pico de Guara.

Aquel fue también un año de encuentros míticos, como el de la base aérea de Talavera la Real, que el periodista Iker Jiménez investigó de manera excepcional, accediendo a informes y testimonios ocultos durante más de 20 años (“La noche del miedo”, Ed. Edaf).

Últimos reductos. Lesiones y accidentes.

Es curioso analizar cómo en 1976 hubo varios casos de personas que sufrieron accidentes más o menos graves durante la huida de sus persecutores.

Ocurrió, por ejemplo, en Riotinto (Huelva), donde un minero sufrió lesiones en un pie cuando huía buscando refugio, junto a sus compañeros, de un ovni que había aparecido en las inmediaciones de la empresa Patiño, para la que trabajaban. Aquel objeto, de color verde claro, continuó su ruta hasta desaparecer en el horizonte.

Más grave fue lo ocurrido cerca de la estación de La Parra (Jerez), donde seis pasajeros del ferrobús Sevilla-Cádiz resultaron heridos, dos de ellos gravemente, al arrojarse en marcha, creyendo que éste iba a estrellarse contra un ovni.

Hombres, mujeres y niños saltaron a la vía, tras confundir una avioneta de fumigación con una nave procedente de otro planeta...

El 20 de marzo de 1980, el diario El Ideal Gallego, publicó las declaraciones de un motorista de Alvedro que aseguraba haber sido perseguido por un foco de luz de unos 50 centímetros de diámetro, y que lanzaba destellos amarillos y rojos. Aquel objeto fue visto también por varias personas, entre ellos los clientes de un bar que pidieron un taxi para volver a sus hogares en lugar de hacerlo andando.

El suceso fue recogido por diarios nacionales como ABC, e incluso el famoso semanario de sucesos El Caso.

También en aquellos días fue vista una “nave de forma aconchada con numerosas y ventanas, que desprendía una luz muy potente”. Ocurrió en Lugo, y los testigos aseguraron que, junto a la nave, había tres seres de corte humanoide que emitían una luz clara, “como si fueran de hielo”, y que portaban una lámpara que daba luz roja.

En aquella misma época, Diario de Burgos se hizo eco del extraño sucedido a un agente comercial riojano en la ruta de Cardeña, que conduciendo en las inmediaciones de Fuentes Blancas, quedó cegado durante unos minutos por una gran luz blanca que se dirigió hacia el parabrisas.

Entonces detuvo el coche, y al poner el pie en tierra, sintió una descarga eléctrica. Posteriormente, aseguró que debió de quedarse dormido, pues solo recordaba haber aparecido en la cuneta unos minutos después.

El último caso al que nos referimos en este artículo llegó a aparecer en la portada de ABC del 13 de agosto de 1980, bajo el titular “Un médico sevillano, perseguido por un ovni desde La Antilla hasta su casa”. Aquel objeto, que tenía “tres aristas y una luz central de color amarillo intenso”, permaneció en la casa del médico durante más de una hora, llegando a ser observado por el padre y un vecino del testigo. Según declaró este a ABC, “aquella luz producía cierta hipnosis cuando te quedabas mirando fijamente. Verla daba una sensación placentera”.

Últimamente estamos viviendo una nueva eclosión de noticias referidas al fenómeno ovni. Apariciones de luces en China, Argentina, Lima, Rusia, Monterrey, Chile... Además de declaraciones como las del astronauta Jean-François Clervoy referentes al avistamiento de cosas inexplicables durante sus viajes por el espacio, o las de algunos científicos y pensadores de la Royal Society británica, evaluando cualquier anuncio de vida extraterrestre.

Por ello me parecía interesante esta pequeña exposición de todos los casos publicados por la prensa española durante la época dorada de la ufologia; una selección necesaria e importante para comprender la magnitud del fenómeno en el citado marco temporal.

La reflexión final, es si se trata de un misterio galáctico y lejano, o de algo más cercano y experimental. Y, en cualquier caso, ¿qué da más miedo? Pues yo, sinceramente, no sé bien qué pensar...

Javier Pérez Campos