El maremoto de Cádiz

por Estela González de la Flor

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Fue tal la importancia que se le dio a esta intervención divina de la Virgen de la Palma que pocos días después se instaló una placa junto a un cuadro de la venerada imagen simbolizando justo el momento en el que las olas empezaron a amainar. La placa puede contemplarse aún hoy cerca de la Iglesia, como un modo de atestiguar que lo ocurrido fue algo más que una simple leyenda.

Fotografía cortesía del blog www.nadandoconchocos.com

En ella se puede leer actualmente: “En el año mil setecientos cincuenta y cinco, primer día de Noviembre, la tierra en violentos vaivenes de un temblor se estremecía enfureciendo al mar sus movimientos por los muros de Cádiz se subía preparando entre horror, ansias y males, el último castigo a los mortales. Un sacerdote saca fervoroso el guión de la imagen de la palma; DE AQUÍ NO PASES, dice al mar furioso; y al punto al mar se vuelve y todo calma. Por este caso tan notable y prodigioso esta ilustre hermandad, con vida y alma de Dios y de María, en honra y Gloria en gratitud erigió esta memoria”.

Por si todo esto fuera poco, hace tan sólo unos días el Cofrade de la Iglesia de La Palma, José Luis Ruiz, localizó varios documentos en los que se recogen por escrito los hechos tan sólo tres días después del fenómeno.

El manuscrito, que se encontraba en un libro de actas de la cofradía, nunca había sido divulgado con anterioridad y en él se confirma la “autenticidad” de los hechos y se puede leer cómo la Junta de Oficiales se reunió un mes y medio después del terremoto para acordar la salida de la Virgen en procesión. Así, desde entonces la imagen sale cada 1 de Noviembre y no el 26 de Diciembre como se hacía antes del seísmo.

Como decíamos, otra de las actas que se han encontrado data de sólo tres días después del maremoto. En ella el Obispo Fray Tomás del Valle pide a los gaditanos que hagan ayuno el 5 de Noviembre “según las fuerzas de cada uno”.

El terremoto de Lisboa tuvo numerosas réplicas durante los años siguientes. El 1 de Noviembre de 1756, exactamente un año después del primer y devastador seísmo, se percibió otro movimiento cuando:

"Caminando Fernando Muñoz el día de todos los Santos, a quando el terremoto que ubo subieron las aguas del mar y toparon, camino por donde iba dicho Fernando y lleva al ganado… Para Cádiz y viendose lla perdido y que las aguas montaron por encima de él y de las carreras y que se apoyaba sin remedio yboncó a María Sta. De los Santos de Alcalá de los Gazules y fue libre de semejante peligro".

Como podemos observar, por tercera vez nos encontramos con la sorprendente relación que parece existir entre una supuesta mediación de la divinidad y la retirada del mar. De hecho, aún hoy podemos observar cómo una historia que comenzó en el siglo XVIII sigue vigente transmitiéndose a través del boca a boca.

No podemos concluir sin mencionar un hecho que, aunque quizá no sea más que una casualidad, va extendiéndose poco a poco por las calles gaditanas. Tenemos que remontarnos tan sólo unos meses atrás, cuando el barrio gaditano de “La Laguna” quedó inundado como consecuencia de una torrencial lluvia. Un desastre meteorológico más que, a pesar de su gravedad, no tendría nada fuera de lo normal de no ser porque la imagen de la Virgen de la Palma no estaba entonces en el lugar donde habitualmente descansa. De hecho son los propios gaditanos los que atribuyen ese último desastre a la ausencia temporal de la imagen.

Para los lugareños que dan por ciertos los acontecimientos que hemos narrado en este artículo, la prueba más contundente tal vez sean las leyendas populares transmitidas de generación en generación como recuerdos colectivos de hechos reales. Y es que el caso del terremoto de Lisboa, ocurrido hace más de tres siglos, está todavía muy lejos de cerrarse, y periódicamente no dejan de aparecer indicios que apuntan hacia una inquietante veracidad.

Estela González de la Flor

+ Información obtenida de:

-Los efectos en España del terremoto de Lisboa- José Manuel Martínez Solares.
-El maremoto de Cádiz 1 de Noviembre de 1755 -Mariano Boloix, Carlos Roca Capitán de Navío, Real Instituto y Observatorio de la Armada.

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