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Nuevos datos en torno a la polémica del Windsor (25/02/05)

Nuevos datos en torno a la polémica del Windsor en el programa "CADA DIA" de Antena3 TV (25/02/05)
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La polémica en torno al edificio Windsor (22/02/05)

La polémica del Windsor en el programa "CADA DIA" de Antena3 TV (22/02/05)
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“Mucho más que hacer una copia de seguridad”

 

 

Los datos de un disco duro achicharrado pueden

salvarse mediante un proceso forense de lectura sector a sector

 

El Mundo / Miguel Ángel Criado.- El fuego, el agua de los bomberos y los cascotes desprendidos de las plantas superiores destrozaron la sede que la consultora informática Comparex tenía en el cuarto piso del Windsor. Allí trabajaban 45 de los 240 empleados que la compañía tiene en España. El lunes, 36 horas después del incendio del rascacielos, los teléfonos de Comparex, su página web y sus trabajadores funcionaban a pleno rendimiento.

 

Por cierto, entre sus negocios, está el diseño de planes de recuperación frente a desastres.

 

“En nuestro caso, se puede aplicar el refrán: En casa del herrero, cuchillo de... hierro”, comenta Juan Martínez, director de marketing de Comparex. Habituados a bregar con las empresas para venderles sus planes de contingencia, han tenido la ocasión de ponerlos en práctica sobre sí mismos.

 

“El gabinete de crisis se reunió el domingo para establecer el plan de acción. Teníamos que asegurar la continuidad de los sistemas claves para el desarrollo normal de nuestra actividad”. Para ello comprobaron las copias de seguridad de sus datos, que se encontraban muy lejos del rascacielos, en Barcelona. Dotaron a su gente de portátiles y móviles. Montaron el control de las aplicaciones y datos en Barcelona para que el personal madrileño pudiera usarlos el mismo lunes. También desviaron el tráfico de voz y datos y replicaron todo de nuevo por si surgía una nueva desgracia. Como se ve, los planes de respuesta a catástrofes y de continuidad del negocio son algo más que hacer una copia de seguridad al acabar la jornada.

 

“Si sólo hubiéramos hecho un backup el viernes, ahora estaríamos parados, sin correo electrónico, sin atender a los clientes...”. Ni la mitad de las grandes empresas tiene un plan de emergencia. Además, aunque todas hacen copias de seguridad de sus archivos, “llegado el caso, muchas no serían capaces de recuperarlos a tiempo”.

 

Hacer una copia de seguridad de los archivos más valiosos es lo primero en un plan de recuperación y continuidad del negocio. Al tradicional backup que se guarda en la empresa, hay que añadirle al menos otro lejos de ella. Los factores que influyen en la elección del lugar dependen del tipo y tamaño de la empresa y de las amenazas contempladas. No se da la misma respuesta ante un atentado, un incendio, un fallo eléctrico o un corte en las comunicaciones. Es tal la complejidad, que se impone la externalización de los sistemas, es decir, contratar los servicios de empresas externas que se dedican a esto.

 

Las copias de seguridad van a parar a sus data center. En estos edificios, grandes ordenadores almacenan los datos, pero tambien las aplicaciones y sistemas que permitan volver al trabajo lo antes posible. La información más crítica antes se llevaba grabada en soportes físicos, hoy se envía por redes redundantes de fibra óptica. La periodicidad del backup varía en cada empresa. El bufete Garrigues había realizado el último a mediados de diciembre.

 

Deloitte, la noche del jueves anterior al incendio. En otros sectores, como el bancario, la información se archiva en tiempo real. Los bancos, depositarios de un material tan sensible como es el dinero de todos, son las instituciones que cuentan con planes de contingencia más desarrollados y estrictos. Hacen copias por triplicado que se almacenan a centenares de kilómetros, cuentan con varios suministradores de seguridad...

 

CONECTIVIDAD

 

“Pero no se trata sólo de guardar los datos, tras la catástrofe necesitas recuperarlos y ponerlos en producción. Poder atender el teléfono, mantener la página web, que funcione el correo electrónico, la atención al cliente, redirigir los datos y la voz al nuevo edificio”, comenta Javier González, director de marketing de Colt. Sólo la conectividad hace que la ubicación física de la empresa deje de ser importante. “Nosotros damos conexión Ethernet, obteniendo la misma velocidad que dentro del edificio”. De esta forma los empleados pueden trabajar en remoto.

 

En el caso de Garrigues, que tenía en el rascacielos incendiado sus departamentos de Procesal, Propiedad Industrial e Intelectual y Tecnologías de la Información, además de la agencia de la Propiedad Industrial e Intelectual, sus 133 abogados y personal de apoyo pudieron instalarse en un centro de IBM pensado para este tipo de emergencias. Hasta conservaban el mismo número de teléfono que tenían en el Windsor. Sin embargo, Management Solutions, otra de la afectadas, tuvo su web caída varios días, y nadie desvió los teléfonos de su sede madrileña a la de Barcelona.

 

Un plan integral para una gran empresa cuesta dinero, pero “son escalables, hay soluciones para la pyme por 1.500 euros”. Pero, de no contar con un plan eficaz, “perderán millones hasta volver a la normalidad”. Según datos de Colt, una hora de paro de las operaciones de los agentes de bolsa de un banco puede costarles ocho millones de euros. O una empresa de telecomunicaciones con garantía de servicio tendría que abonar entre el 20 y el 30% de sus ingresos mensuales por una caída de más de cuatro horas.

 

Además del dinero, el retraso de días en volver al trabajo también pone en juego la imagen de la firma, puede acarrear una pérdida de competitividad e incluso incurrir en responsabilidades judiciales. De hecho, la prevista reforma de la Ley de Protección de Datos incluye la obligación de contar con medidas de protección de los datos de carácter personal.

 

El incendio del Windsor ha revelado un problema añadido. No basta tener un buen plan que cubra todas las eventualidades, hay que ensayarlo de forma periódica para comprobar su validez. “Pero a ver quién se atreve a desconectar el sistema en un simulacro”, afirma Miguel Ruiz, director técnico de Recovery Labs, firma dedicada a la extración de datos de dispositivos dañados. “En estos momentos en los que descubren las grietas de sus planes de contingencia”, su empresa es la última oportunidad.

 

VIDA EN LA TERCERA

 

“De la planta 21, a 1.000 grados, es imposible que algo se haya salvado porque los materiales se han fundido. Pero en la séptima hay mucho trabajo que hacer”. Los equipos que, aun habiéndose quemado, no hayan soportado temperaturas muy superiores a los 100 grados pueden someterse a un proceso forense para recuperar los datos del disco duro. Sólo hay un límite físico: que las altas temperaturas hayan reorientado las partículas magnéticas. Si no es así, hay esperanza. Además, los ordenadores de las plantas inferiores han sufrido más el agua usada por los bomberos y el impacto de los escombros que la acción del fuego. En estos casos, el trabajo sería sencillo. De hecho, los ordenadores centrales de Deloitte y Garrigues, situados en la tercera planta, aún laten protegidos en una cámara ignífuga. El problema es sacarlos de ahí.

 

Nuevo susto anoche en el Windsor por un

fallo hidráulico en una grúa de demolición

 

 

ABC / C. Morcillo, P. Muñoz / 24 de Febrero 2005.- Una de las dos grúas instaladas para el derribo del edificio Windsor, incendiado la semana pasada, cedió anoche lentamente, al parecer, por un fallo en su mecanismo hidráulico. El brazo, que empezó a replegarse e ir cayendo lentamente obligó a acudir a operarios de la grúa, que finalmente desmontaron el mecanismo, sin que durante el proceso se registraran daños personales, según informaron fuentes policiales.

 

Los servicios de emergencias fueron avisados sobre las once y media de la noche, de que la pluma de una de las dos grúas montadas frente al edificio estaba cediendo y podría caer sobre la calle Raimundo Fernández Villaverde.Los bomberos acudieron de inmediato al lugar y comprobaron que, efectivamente, el mástil de una de las grúas cedía poco a poco, como si su mecanismo hidráulico ubiera fallado y se inclinaba hacia el suelo.

 

Durante el tiempo que el brazo cedió, la Policía Municipal cortó al tráfico otro tramo de la calle de Raimundo Fernández Villaverde abierto a la circulación, y la misma calle de Orense, esquina con Modesto Lafuente. Una vez depositada a ras del suelo, el tráfico fue reestablecido.Los operarios de las grúas instaladas en el edificio Windsor fueron alertados para que acudieran a solucionar el incidente y, media hora después, consiguieron desmontar la pluma, que quedó tumbada sobre el puente de Raimundo Fernández Villaverde que cruza el Paseo de la Castellana.Respecto a la investigación que se está llevando a cabo sobre el incendio del Windsor, cada día que pasa siguen apareciendo nuevas cintas.

 

La Policía ha recibido llamadas de particulares que aseguran contar con una decena de grabaciones de la noche del siniestro cuando no ha hecho más que empezar el peritaje de la primera, en la que supuestamente se aprecia a dos personas moviéndose por el interior del edificio. Los agentes tienen previsto realizar una grabación para reproducir la que hizo el abogado Carlos Just y su mujer, en la que parecen adivinarse las figuras. Se harán las tomas desde el mismo lugar, un bloque con accesos desde la calle Orense y la del General Moscardó.

 

A esta cinta máster, remitida desde un juzgado de Murcia a su colega de Madrid que instruye el caso, hay que unir otras dos que se han aportado posteriormente. En ambas, desde distintos puntos, se ven tres ventanas iluminadas en la primera, y cinco contiguas en la segunda, pero aún están sin comprobar y las opiniones de los investigadores sobre lo que aportan al caso están, igualmente, divididas.Pocas respuestasLas pesquisas siguen al ritmo normal, en estos casos, con muchos interrogantes abiertos y escasas respuestas todavía.

 

Ayer accedieron al cadáver de la torre dos agentes de la Policía Científica, un experto en incendios y un químico de la Comisaría General, según confirmaron fuentes de la investigación. Les acompañaba un tercer miembro del equipo: un perro adiestrado para detectar sustancias acelerantes o propagadoras del fuego, tales como gasolina, acetona, disolventes o alcohol.

 

El animal no marcó la presencia de ninguno de ellos entre los escombros de la torre, aunque no se sabe si los especialistas lograron centrar el foco o foco iniciales. La Brigada de Policía Judicial, entretanto, sigue tomando declaración a todas aquellas personas que puedan tener alguna relación con el caso. La última la ha prestado una empleada que trabajaba como traductora en la novena planta del inmueble y de cuya presencia ya habían advertido a los agentes los vigilantes de seguridad. En los próximos días está previsto que presten declaración los responsables y algunos empleados de varias plantas del rascacielos, entre ellos los de la 21, donde se originó, y en la que se grabaron las supuestas sombras.

 

Estos testimonios se aportarán a las diligencias que constan en el Juzgado número 28, que cuenta con lo declarado por bomberos, vigilantes, personal de mantenimiento, vecinos y los propietarios del Windsor.Otra de las diligencias que se practicó ayer fue el volcado de información del procesador central de los ordenadores de control del rascacielos y el análisis de las cintas de seguridad.

 

Mientras, la aparición del misterioso «butrón» practicado desde el interior del edificio ha provocado la inmediata reacción del Ayuntamiento, que ha decidido tabicar los accesos subterráneos del Windsor, «un laberinto con entradas y salidas por todas partes», como lamentablemente ha quedado demostrado. Además, ha instalado un sistema de cámaras que vigilarán desde el exterior las obras.

 

 

La policía descubre un butrón

en los sótanos de la torre Windsor

 

 La policía científica abandona la zona de seguridad después de inspeccionar los restos del edificio

Foto: LA RAZON 

 

EFE / 23 Febrero 2005/ Madrid.- Por si los misterios que rodean el incendio del Windsor ya fueran pocos, la policía investiga ahora quién realizó un butrón en los subterráneos de Azca, nombre con el que se conoce a la zona donde se ubicaba el rascacielos. Los agentes, según la agencia Efe, sospechan que el agujero lo realizó el pasado lunes alguien que entró en el edificio por otro lugar y, al no poder salir por el mismo, rompió una pared de pladur de la torre Windsor. Esas personas salieron directamente a los garajes subterráneos.

 

En la misma línea de incógnita, la policía también está investigando quién y cuándo forzó la cerradura de un paso subterráneo que permite entrar directamente en la torre. Los propietarios del rascacielos acompañaron el domingo a la policía a los sótanos de Azca para mostrar a los agentes alguno de los accesos secundarios que tenía el edificio, que ardió en la madrugada del domingo 13 de febrero. Los investigadores comprobaron que uno de los pasos, próximo a la entrada por la calle de Agustín de Betancourt, estaba cerrado con una verja y con un candado, que había sido forzado.

 

La hipótesis de los intrusos no resulta descabellada si se tiene en cuenta que, de momento, nadie ha concretado aún a quién corresponden las dos siluetas grabadas en la planta 16 del rascacielos durante la madrugada del incendio.

La existencia del acceso subterráneo ha provocado un enfrentamiento soterrado entre los cuerpos policiales y la inmobiliaria Asón, propietaria del edificio. Fuentes de la investigación pusieron de manifiesto el lunes su sorpresa ante la tardanza de los dueños en revelar la existencia de ese paso. Sin embargo, éstos replicaron ayer que la entrada no era secreta, sino que era conocida y visible por todos los usuarios de la torre y del párking.

 

Además, los propietarios desmintieron haber tardado en ofrecer datos a los investigadores y recordaron que pusieron desde el día del incendio a su personal "a disposición de los bomberos y de la policía para colaborar y ofrecer su conocimiento del edificio". "Como propietarios del edificio, somos los primeros en querer conocer la causa del siniestro", añadieron.

 

Precisamente para determinar las causas reales del misterioso incendio, el Ayuntamiento de Madrid paralizó ayer los trabajos de demolición a la espera de que concluya la compleja investigación que realizan los agentes de policía científica.

 

El fuerte viento que sopló ayer impidió el acceso de los agentes al edificio, que sufrió desprendimientos de cascotes. La juez que coordina las investigaciones del siniestro, Beatriz Lobón, sólo ha autorizado el acceso de la policía a las ruinas del Windsor. Su trabajo no es sencillo. Las llamas han destruido completamente las plantas en las que se inició el fuego.

 

El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, ha hecho llegar una nota interna a todos los cuerpos de seguridad que intervinieron en el incendio del Windsor para que no hagan declaraciones a los medios de comunicación. En caso contrario, "asumirán las responsabilidades a que hubiera lugar".

 

La portavoz socialista en el ayuntamiento, Trinidad Jiménez, que hizo pública la nota, denunció que ésta es una amenaza velada.

 

El comunicado fue remitido tanto a los bomberos como a los diferentes cuerpos de policía y de emergencias y "pone en conocimiento de todo el personal que intervino en el incendio" que el siniestro del Windsor "se encuentra sometido a diversas investigaciones".

 

La investigación desvela que una traductora

de Deloitte estaba en el Windsor cuando fue desalojado

 

 

 

Cadena SER / Ana Terradillos / 23 Febrero 2005.- Fuentes de la investigación del incendio en la torre Windsor de Madrid han confirmado a la Cadena SER que al menos una persona, una traductora de Deloitte, estaba trabajando en el edificio en el momento en el que se dio la orden de desalojo, cuando sólo debían estar dentro los bomberos que acudieron a sofocar el incendio. Según las primeras investigaciones, va a ser muy difícil esclarecer las causas del incendio teniendo en cuenta el nivel de destrucción del rascacielos.    

 

Según ha sabido la Cadena SER, la policía ha tomado ya declaración a la persona que se encontraba en el edificio en el momento que se desalojó, ya con el incendio en marcha y cuando, en principio, sólo estaban dentro los bomberos. La toma de declaración se produjo el pasado día 18, cinco días después del suceso. Se trata de una mujer, una traductora que trabaja para una empresa que tiene oficinas en la torre. Según la investigación, estaba lejos de la planta 21, en la que se inició el fuego. Al parecer, fue avisada del incendio por los guardias de seguridad del edificio en torno a las 23:30 horas.

 

Doce personas han declarado ya ante la policía, entre ellos los vigilantes de seguridad, los responsables de mantenimiento, los propietarios del edificio, varios vecinos de la zona y el viodeoaficionado que grabó las imágenes de las siluetas del Windsor. La policía tardará varios días en saber si esa cinta es auténtica y si se ha manipulado. De momento se va a realizar una reproducción de la grabación desde la misma ventana desde la que se rodó el vídeo.

 

Un perro en busca de aceleradores de fuego

 

Tras las primeras investigaciones e inspecciones en el edificio, la policía considera de momento imposible determinar las causas del incendio teniendo en cuenta el nivel de destrucción provocado por las llamas. El pasado miércoles la policía científica recogió material informático en la sala de control de seguridad y en la sala de mantenimiento. En una segunda inspección se recogió más material informático y restos del aire acondicionado para comprobar si había sido desconectado y descartar que sea el origen del fuego.

 

La policía científica ha vuelto a entrar este mediodía en busca de más pruebas. Lo han hecho acompañados de un perro adiestrados en la búsqueda de sustancias aceleradoras del fuego. El perro no ha detectado sustancias propagadoras de incendio.

 

De todas formas, en la fase de desescombro es cuando se podrá realizar una investigación más a fondo. El primer informe con conclusiones se presentará en ocho días.

 

LA PUERTA SECRETA DEL WINDSOR

 

 

 

La Razón / 22 Febrero 2005.- La Torre Windsor poseía un acceso secreto desde los sótanos de Azca por el que se podía penetrar directamente en el interior del edificio sorteando la entrada principal. Este paso, situado en el segundo nivel del túnel próximo a la entrada por Agustin de Betancourt, estaba cerrado con una verja y un candado que ha aparecido forzado.

 

Los restos hacen pensar que fue violentado recientemente. La Policía, que desconocía este paso, se enteró de su existencia el pasado domingo después de que los propietarios de la torre solicitaran un mandamiento judicial para «colaborar» con los agentes en la inspección de otras entradas subterráneas al rascacielos que sólo ellos conocían. La Policía está sorprendida de que los dueños hayan reaccionado ocho días después del incendio.

 

Por Juan C. Serrano

 

El hallazgo de esta puerta secreta demuestra que se podía entrar y salir del edificio sin ser visto la noche en que las llamas le devoraron. Su descubrimiento puede dar un giro radical a las investigaciones sobre el origen del incendio y la presencia de los dos «fantasmas» localizados por un videoaficionado en una oficina de la planta 16 cuando el fuego consumía buena parte del edificio.

  

El acceso está situado en el segundo nivel de los sótanos de Azca, justo debajo del edificio, y próximo a la boca de entrada a la red de túneles por la calle de Agustín de Betancourt. Los propietarios de la torre, la empresa Asón Inmobiliaria de Arriendos –de los hermanos Reyzábal–, comunicaron su existencia el pasado domingo a la Policía, que hasta entonces desconocía este acceso.

  

Cuando llegaron a él descubrieron que el candado había sido forzado. La entrada, que comunica directamente los sótanos con el vestíbulo principal de la torre, estaba cerrada con una verja de color negro. Por los restos hallados se cree que el cierre fue violentado recientemente, según explicaron fuentes policiales.

  

El paso, precintado desde el mismo domingo, se encuentra desde entonces custodiado por una patrulla de la Policía Municipal.

  

Su descubrimiento, el mismo domingo, fue posible después de que ese día los dueños de la torre solicitaran un mandamiento judicial para «colaborar» con la Policía en la inspección de este acceso subterráneo, sólo conocido por ellos hasta ese momento.

  

De hecho, ayer el Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid dictó un auto para autorizar a los agentes la entrada en el edificio Windsor y sellar ésta u otras entradas inferiores que podieran quedar aún expeditas desde que se declaró el incendio el pasado sábado día 12.

  

La forma en la que ha actuado la empresa ha causado una sorpresa mayúscula en la Policía. Según explicaron fuentes policiales, «lo lógico es que los dueños nos hubieran comunicado este acceso el mismo día del incendio y no haber esperado a hacerlo ocho días después». Según estas fuentes, el hecho de que Asón Inmobiliaria de Arriendos comunicara primero al juez su intención de mostrar a la Policía este acceso, «lo que demuestra es que pretendían que quedara constancia oficial de ello». La entrada secreta ahora descubierta en los bajos de Azca da un vuelco a las investigaciones.

 

Sobre todo, añaden verosimilitud a las imágenes tomadas por videoaficionados en las que se muestran siluetas humanas moviéndose en el interior del edificio a las tres y media de la mañana. Un portavoz de Asón Inmobiliaria de Arriendos no quiso ayer descartar ninguna posibilidad sobre este vídeo. No obstante, en declaraciones a EP, el citado portavoz precisó: «lo más lógico y creíble es que esas personas entrasen en el edificio por algún acceso no controlado después de que los bomberos y el personal de seguridad y mantenimiento Windsor abandonasen el inmueble».

  

Un equipo mixto de Policía Científica compuesto por agentes de unidades provinciales y centrales examinan desde el viernes la cinta grabada por la esposa de un abogado de Reus.

  

Análisis complejo

 

Sin embargo, y según explican fuentes policiales, el análisis para determinar si lo que se ve es un reflejo o personas es tremendamente complicado por la escasa luz existente.

  

En cualquier caso, los agentes se hallan contrariados por la iluminación que aparece en el interior de la estancia y que sólo afecta al perímetro de la ventana enfocada y no al resto. Este aspecto les impide determinar que se trate del resplandor de dos bomberos que se hallaban en esos instantes arrojando agua desde la azotea de un edificio próximo, a la misma altura de donde se observaban las siluetas humanas. Los expertos de la Policía Científica elaborarán en cualquier caso un informe pericial que será entregado en el Juzgado.

  

La Policía Judicial ha tomado ya declaración en Reus (Tarragona) a la pareja de videoaficionados y la cinta máster ha sido entregada en el Juzgado de Guardia de Murcia. En esta ciudad tiene la sede social la productora que comercializó las imagenes a las televisiones. Una vez que se completen los trámites legales será entregada al juzgado que lleva el caso en Madrid.

  

La empresa propietaria del edificio, personada en la causa como perjudicada, ha solicitado que se investigue si ha existido un delito de incendio o estrago. Al mismo tiempo ha ofrecido la colaboración de los técnicos que diariamente operaban con las «CPU» (procesador central) de control de la torre para ayudar en el volcado informático que se realizará en presencia de la secretaria judicial, lo que han aceptado el Juzgado y la Policía.  

  

Al Juzgado ha llegado también un escrito de personación de Allianz. Fuentes judiciales advirtieron que el documento es todavía incompleto debido a que no especifica en calidad de qué realiza tal personación. Desde el juzgado se le ha reclamado que lo amplíe lo antes posible.

  

Tanto las denuncias de la empresa Deloitte como del despacho de abogados Garrigues, ambas con sede en el edificio siniestrado, se encuentran también acumuladas en el mismo órgano judicial.

  

 

UNA PLANTA DEL EDIFICIO WINDSOR

 ESTABA ILUMINADA BAJO LAS LLAMAS

 

  

 

 En el centro de la imagen se ve la planta entera iluminada  

 

  

Telecinco / 22 Febrero 2005.- Cerca de las cuatro de la mañana un videoaficionado grabó como, entre dos y tres pisos bajo las llamas, una de las plantas del edificio Windsor se iluminaba y después se apagaba.

 

En la madrugada del sábado al domingo, cuando el edificio Windsor ardía en Madrid, Antonio, un videoaficionado, salía de su casa para grabar el incendio.

 

Antonio no puede conciliar el sueño y en torno a las tres de la mañana consigue convencer a sus padres y salen de casa dirección al Paseo de la Castellana. Cuando llegan ven una enorme bola de fuego. A ras de suelo, periodistas y curiosos han tomado todos los rincones.

 

Con los nervios propios del momento Antonio busca con la cámara, las llamas lo invaden todo. Mientras, su padre intenta calcular cuantas plantas están ardiendo. Entonces se dan cuenta de que el resplandor que aparece en la parte inferior derecha no es fuego.

 

“Son luces.... se han encendido luces. son luces ¡eh!”, gritaban.

 

Eran las 3:52 horas, cerca de dos horas y media después del desalojo. Ni siquiera los bomberos podían entrar al edificio.

 

No daban crédito a lo que estaban viendo. Los cascotes caían incandescentes delante de esas cinco ventanas y la luz anaranjada del fuego contrastaba con la azulada de los fluorescentes del interior del edificio.

 

La familia comenzaba entonces a lanzar hipótesis del origen de unas luces en un edificio en el que suponían se había cortado el suministro eléctrico hacía horas.

 

Antonio seguía buscando. Se centra ahora en el esqueleto de hormigón de las plantas superiores. Cuando vuelve a grabar, dos minutos después, las luces se han apagado. Donde antes se veían las cinco ventanas perfectamente ahora sólo hay oscuridad, una oscuridad que permite ver que las llamas estaban a tan sólo dos plantas de donde se había encendido la luz.

 

 

La Policía investiga si la puerta secreta del

Windsor fue forzada antes o después del incendio

 

 

EFE / 22 Febrero 2005.- La Policía investiga si una puerta de acceso al edificio Windsor a través del subterráneo de Azca que, como adelanta hoy LA RAZÓN, se encuentra forzada fue descerrajada antes o después del incendio que arrasó el rascacielos.

  

Así lo indicaron fuentes de la investigación, que precisaron que la puerta está situada en el sótano segundo del subterráneo de Azca, adonde se desplazaron los agentes encargados del caso el pasado domingo cuando examinaron todos los accesos al edificio. Los investigadores están intentado determinar la causa del incendio y si éste fue o no intencionado, pero posiblemente no tendrán sus primeras conclusiones hasta dentro de unos diez días.

  

El Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid dictó el domingo un auto por el que autorizaba a sellar los accesos al rascacielos Windsor desde la zona subterránea que podían quedar aún expeditos tras el incendio del edificio el pasado día 12.

  

Hasta el momento, en el Juzgado se ha producido la personación de la inmobiliaria Axón como perjudicada y solicitando que se investigue si ha existido un delito de incendio o estrago.

 

Axón ha ofrecido la colaboración de los técnicos que diariamente operaban con los procesadores centrales de control del edificio para ayudar en el volcado informático que se realizará en presencia de la secretaria judicial, lo que han aceptado el Juzgado y la Policía. Al Juzgado ha llegado también un escrito de personación de la aseguradora Allianz, pero el mismo es incompleto por cuanto no especifica en calidad de qué realiza tal personación por lo que se le ha reclamado que lo amplíe.

  

Tanto las denuncias de la empresa Deloitte como del despacho de abogados Garrigues se encuentran también acumuladas en el mismo órgano judicial.

  

Respecto al vídeo grabado por unos particulares la noche del incendio en el que supuestamente se ven las siluetas de dos personas en la torre, la Policía Judicial ha tomado declaración en Reus (Tarragona) al vídeo-aficionado y la cinta máster ha sido entregada en el Juzgado de Guardia de Murcia, aunque aún ha de seguir los trámites legales para que sea entregada al que lleva el caso. La cinta será analizada por la Policía Científica, que elaborará un informe pericial que será entregado en el Juzgado; no obstante, los expertos ya están trabajando con una copia del vídeo.

  

Además, los agentes están examinando un nuevo vídeo emitido por la cadena de televisión Telecinco y que grabó un vecino de la zona en la fachada oeste del edificio Windsor cómo a las 3.50 de la madrugada del día 13. En las imágenes se pueden apreciar tres ventanas iluminadas, dos contiguas y una tercera separada, todas ellas en la misma planta, que la cadena de televisión sitúa entre los pisos diez y doce del edificio.

 

Las tres ventanas aparecen con luz entre las 3.50 y las 3.51, según el código de tiempos de la cámara utilizada para la grabación.

  

Sobre el resto de investigaciones que se llevan a cabo, la Brigada de Homicidios ha ido haciendo llegar ya al Juzgado las declaraciones prestadas por los vigilantes y ayer por los bomberos que actuaron en el siniestro. Asimismo, la Policía Municipal entregó ayer en el Juzgado una copia del decreto de ruina inminente dictado por el consistorio.

 

FANTASMAS EN EL WINDSOR

 

El misterio de las sombras del Windsor

 

 

Madrid / Javier Brandoli / La Razón.- ¿Quién querría estar en medio de un incendio devastador jugándose la vida mientras el fuego amenaza con sepultar hasta sus sombras bajo toneladas de escombros? ¿Quién y por qué? ¿Había algún papel tan importante para que a alguien se le olvidara que el excesivo calor derrite los cuerpos? ¿Por qué se dijo en principio, cuando se avisó a los servicios de emergencias de que había dos personas en el edificio, que eran bomberos? Las imágenes no dan respuestas, pero sí un montón de buenas preguntas.

  

Ayer salió a la luz un video que ¿puede? cambiar la historia del incendio del Windsor. Las imágenes que captó una vecina del inmueble sepultado en llamas muestran dos siluetas merodeando entre los despachos del edificio. Lo más significativo es la hora en la que fueron recogidas las primeras imágenes: cerca de las tres y cincuenta de la madrugada, según marca el visor de la cámara, aunque las siluetas fantasmagóricas volvieron a aparecer otra vez a las cinco de la mañana.

 

¿Descarta la hora la posibilidad de que fueran bomberos? El propio Ayuntamiento de Madrid anunció ayer, tras hacerse públicas las imágenes, que no había ningún bombero en el edificio a esas horas. De hecho, la retirada de los servicios de emergencia del Windsor se produjo a la una y media de la mañana, dos horas y media después de que empezara el incendio. Los bomberos renunciaron a hacer frente a las llamas desde dentro, ya había habido tres miembros del Cuerpo heridos por inhalación de humo, y la situación era tan grave que la retirada fue imprescindible para garantizar la seguridad de los equipos de extinción.   

 

-Fotogramas extraidos del video-

 

¿Son bomberos?

 

Fuentes del Ayuntamiento confirman que a las 03:52 de la mañana hubo una llamada alertando de que había varias personas dentro del edificio. Según estas mismas fuentes la conexión telefónica ha quedado registrada, es veraz, pero no se tomó como una llamada de auxilio, sino de advertencia. ¿Por qué contestan que son bomberos? No hay una versión oficial, pero sí se sabe que la respuesta se dio desde la centralita y que, por tanto, la respuesta de que eran bomberos la hizo alguien que no estaba sobre el terreno viendo lo que ocurría en el Windsor. Las mismas fuentes municipales apuntan a que la respuesta fue evasiva, quizá por la propia tensión con la que se estaban desarrollando los acontecimientos aquella noche.

   

La planta 16

 

Las sombras que se traslucen, en algunos instantes son siluetas evidentes, dejan más dudas. En ninguno de los dos momentos se ve que las personas que están dentro del edificio se muevan con prisas, con el nerviosismo que se le supone a quien siente ya en su piel el calor de cientos de grados rodeándole. De hecho, desde la ventana en que están situados, en la planta 16, pueden ver el continuo goteo en forma de fuego que se desprende del edificio y, sin embargo, no hay en esas sombras un gesto de alerta o de pánico. Se siguen moviendo despacio, aparentemente como si buscaran algo.

  

La firma Deloitte, dueña de la mayor parte de las plantas del edificio y también de la 16, en la que la cinta enseña que se mueven las siluetas, ha declarado que en esa planta no había nada particular que no hubiera en el resto. «Sólo hay despachos, salas diáfanas, como en el resto del inmueble», dice una representante de la firma. ¿Nada especial que pudiera tener mayor valor? «Nada, lo mismo que en el resto», subrayan desde Deloitte, que aseguran que ningún empleado suyo estuvo aquella noche en el Windsor.

  

Nadie aclara cuál fue el cordón de seguridad que se hizo aquella noche. El Ayuntamiento dice que es responsabilidad de la Policía Nacional, la Policía que fueron los bomberos y estos que es la Policía Municipal la que acordona la zona en estos casos. Perímetro de seguridad sí hubo, pero a tenor de lo que unos y otros dicen no es descabellado pensar que alguien pudo saltarse el control y entrar en el edificio, quizá salir también. La Policía confirma que la última persona en salir del Windsor fue una mujer, a las nueve de la noche, a la que conocían los guardias de seguridad, según se desprende de las cintas de seguridad del edificio.

   

En manos de la Policía Científica

 

La cinta ya forma parte de la investigación. La Policía Científica ya la tiene en su poder y analiza el contenido de las imágenes y la veracidad de las mismas. Asimismo, los agentes hablarán con los autores del vídeo para conocer alguna pista más sobre las siluetas aparecidas en el Windsor en pleno fuego.

 

 

'Allí dentro había alguien'

 

Un matrimonio de Reus grabó unas imágenes del incendio del rascacielos Windsor de Madrid en las que se ven siluetas humanas en la planta 16 del edificio, cuando la versión oficial dice que estaba vacío.

 

(Foto: Telemadrid)

 

Un matrimonio de Reus, Carles Just y Enriqueta Fernández-Montesinos, se ha convertido sin quererlo en los auténticos protagonistas de la investigación sobre el incendio del rascacielos Windsor de Madrid. La grabación que realizaron en vídeo ha puesto en tela de juicio la versión oficial del mismo. Ésta aseguraba que a la una de la madrugada del domingo ya no quedaba nadie dentro del edificio, ni tan siquiera bomberos. Pero sus imágenes, captadas a las cuatro menos diez, demuestran que no era así. En ellas se distinguen diferentes siluetas humanas únicamente cinco plantas por debajo del núcleo principal de las llamas.

 

Carles Just es abogado y trabaja en Reus. Su esposa, Enriqueta Fernández-Montesinos, farmacéutica, en Almoster. Él tenía que asistir a un juicio en Madrid este pasado martes 15 de febrero, pero, en vez de ir y volver en el día, decidió proponerle a ella desplazarse el viernes anterior. «Así aprovechábamos para pasar unos días tranquilos, hacer un poco de turismo y visitar a unos familiares que tengo allí», explica.

 

Y así lo hicieron. Llegaron a la capital española el viernes por la noche. Se alojaron en el piso de los familiares de Carles, junto a la calle Orense, a apenas doscientos metros del Windsor. Cuentan que el sábado fue un día tranquilo para ellos. Por la noche fueron a la ópera, a una representación en el Palacio de Vistalegre. Salieron de allí poco después de la medianoche. Fue entonces cuando se encontraron con la sorpresa.

 

«Llegamos a la Castellana sobre las doce y media y nos encontramos con el fuego», relata Carles Just. La imagen era dantesca, con varias plantas del rascacielos Windsor, uno de los más emblemáticos y altos de Madrid, en llamas: «El follón era considerable. Estaba todo ese tramo del paseo (de la Castellana) acordonado, los bomberos, la policía, gente mirando...».

 

Primero, a pie de calle

 

Estuvieron siguiendo el progreso del incendio a pie de calle hasta aproximadamente las tres y cuarto de la madrugada: «Entonces decidimos subir a casa a descansar, ya que el cordón de seguridad no afectaba el acceso al bloque de pisos donde viven mis familiares», relataba él ayer a este rotativo. Pero, en vez de descansar, un nuevo sobresalto les mantuvo en vilo prácticamente toda la madrugada.

 

Al subir, salieron al balcón de la vivienda, en una undécima planta y, lógicamente, con unas vistas privilegiadas al edificio Windsor por encontrarse a unos doscientos metros de distancia. Sacaron la cámara de vídeo y decidieron grabar desde allí el incendio. Fue cuando se dieron cuenta de que algo raro sucedía. Fue ella la primera en saltar: « ¡Carlos, Carlos! ¿Qué es eso? ». Él no tardó en percatarse de que «siete u ocho plantas por debajo de las llamas había alguien». En realidad era en un despacho de la planta 16, según se ha podido saber después, cinco pisos más abajo del lugar donde se originó el fuego. Una figura humana se distinguía perfectamente por una de las ventanas. Eran las cuatro menos diez, tal como se puede comprobar en el reloj de la cámara doméstica.

 

No podían dar crédito, más que nada porque justo en ese momento tenían encendida la televisión, «y en Telemadrid estaban diciendo que la investigación aseguraba que no había nadie dentro del rascacielos desde la una de la madrugada».

 

'¿Cómo se puede meter ahí?'

 

(Foto: Informativos Telecinco)

 

Pero es que, además, el estado del incendio no dejaba lugar a la duda sobre lo peligroso que podía resultar estar allí, en ese edificio presa del fuego, en esos momentos. En la propia grabación se puede escuchar nítidamente la voz entre asustada y asombrada de Enriqueta mientras grababa: «!Es impresionante! ¿Cómo se puede meter ahí un bombero?». Y es que las imágenes mostraban a la vez que decía eso cómo caían trozos del edificio.

 

La grabación muestra, en diferentes momentos, varias siluetas humanas -al menos dos- a través de diversas ventanas. Se desconoce si todas corresponden a la misma persona. En una de ellas se distingue perfectamente cómo porta una linterna encendida, lo que podría hacer pensar que se trataría de un bombero.

 

Pero la versión oficial no decía eso. Es más, el Ayuntamiento de Madrid ha negado públicamente que lo fuesen, lo que abre muchas más interrogantes sobre el suceso. Fuentes municipales aseguraron ayer que «el Ayuntamiento de Madrid no pone en duda la fiabilidad de la grabación» y precisaron que «los vigilantes de seguridad y los encargados de mantenimiento aseguran que el edificio estaba desalojado puesto que eran ellos los que llevaban el registro de entradas y salidas».

 

Añadieron que «no se han encontrado cadáveres ni se ha recibido notificación de desaparecidos». Además, el Ayuntamiento de Madrid considera que «si había alguien en el interior, y lo que hacía, lo determinara la investigación policial y judicial».

 

Por su parte, Carles afirma que llamó a Emergencias, al 112. Le dijeron que «seguramente se trataría de algún bombero, pero no les vi muy convencidos, la verdad». Por lo tanto, no pudo sacar nada en claro y siguieron grabando.

 

Cabe recordar, asimismo, que sobre las dos de la mañana, unas quince plantas del Windsor ya se habían derrumbado y los bomberos declararon el incendio como «imposible de apagar», por lo que destinaron los esfuerzos a evitar que la estructura se derrumbara. Y éstos se llevaron a cabo desde el exterior, actuando también sobre edificios vecinos para que las llamas no les afectasen también a ellos.

 

Tal como se ha apuntado anteriormente, las siluetas humanas que grabó Enriqueta estaban en la planta 16. Ésta es una de las ocupadas por la empresa Deloitte. La firma aseguró ayer que ninguno de sus empleados estaba en el edificio Windsor cuando se declaró el incendio y, mucho menos, entre las tres y las cinco de la madrugada, cuando presuntamente había dos personas, según la grabación.

 

 

¿UN EFECTO OPTICO?

 

Fuentes de Deloitte se mostraron muy sorprendidas por estas imágenes y aseguraron que no se explican cómo podía haber alguien en el edificio teniendo en cuenta las altas temperaturas que había alcanzado y que el incendio ya había bajado hasta la planta 19. Por tanto, no descartan que sea un efecto óptico, aunque evitaron entrar en valoraciones, pues prefieren esperar al dictamen de la Policía y los Bomberos, que serán los que determinen qué ocurrió.

 

A pesar de todo, Carles y Enriqueta, ajenos a la trascendencia final que podía tener lo que ella había grabado, continuaron con sus minivacaciones en Madrid hasta el martes, día en el que, tras el juicio al que debía asistir él, regresaron a Reus. Eso sí, antes de volver entregaron la cinta a un cuñado, propietario de una pequeña productora de televisión de Murcia. Éste las vendió posteriormente a al menos dos cadenas de televisión (Telecinco y Antena 3) por un precio que no ha trascendido.

 

El abogado reusense asegura que está a dispuesto a colaborar con la justicia en lo que haga falta. Y es que el juzgado que instruye la causa podría requerirle la entrega de la cinta por si se estima oportuno su estudio. «Colaboraré con quien haga falta; no tengo nada que ocultar», dice.

 

Lo que no pudieron grabar, aunque sí aseguran que vieron, fue un momento en el que, según ellos, unas siluetas se desplazaron a una zona contigua y encendieron, aparentemente, unas luces. «Durante unos segundos se encendieron tres ventanas más», relata Carles.

 

Sea como fuere, lo cierto es que, sin quererlo, este matrimonio de la capital del Baix Camp se ha convertido en protagonista principal de un grave suceso cuya versión oficial, al menos la existente hasta ayer, ha quedado en entredicho.

 

Por otra parte, la inmobiliaria Asón, propietaria del edificio Windsor, presentó ayer mismo una denuncia penal por el incendio de su rascacielos, según informaron fuentes de la empresa. La denuncia ha sido presentada para solicitar a la autoridad judicial que se investiguen los hechos y para que quede constancia del incendio del rascacielos, y agregaron que la denuncia «no va contra nadie».

 

La denuncia de los propietarios del inmueble se suma a las presentadas en días pasados por la auditora Deloitte, cuya sede ocupaba veinte plantas del edificio, y por el despacho de abogados J & A Garrigues, que también tenía algunos de sus departamentos en el rascacielos. Tras la denuncia de la consultora, el Juzgado de Instrucción 28 de Madrid abrió diligencias y, por tanto, el atestado del incendio se remitirá a este Juzgado.

 

 

Deloitte dice que las siluetas que aparecen

 en el vídeo pueden ser un efecto óptico

 

EFE .-La auditora Deloitte insistió este viernes en que ninguno de sus empleados estaba en el edificio Windsor cuando se declaró el incendio y, mucho menos, entre las tres y las cinco de la madrugada, cuando -según unas imágenes grabadas por un videoaficionado-, presuntamente había dos personas entre las plantas diez y once. Deloitte cree que puede tratarse de un efecto óptico. El Ayuntamiento ha descartado que se tratara de bomberos porque a esa hora ya no estaban dentro. En la planta donde se ven la siluetas tiene Deolitte una auditoría. 

 

Fuentes de Deloitte consultadas por EFE se mostraron muy sorprendidas por estas imágenes y aseguraron que no se explican cómo podía haber alguien en el edificio teniendo en cuenta las altas temperaturas que había alcanzado y que el incendio ya había bajado hasta la planta 19. Por tanto, no descartan que sea un efecto óptico, aunque evitaron entrar en valoraciones, pues prefieren esperar al dictamen de la Policía y los Bomberos, que serán los que determinen qué ocurrió en el edificio.

 

Fuentes de la auditora señalaron que la empresa ocupaba de la planta 16 a la 26, además de otras nueve que no precisaron. La planta en la que habrían estado las dos personas que aparecen en las imágenes, era una de las plantas que Deloitte utilizaba para las labores "normales" de auditoría.

 

El vídeo recoge imágenes de al menos dos momentos de la madrugada en los que se ve lo que parecen dos siluetas en movimiento con una linterna -el edificio estaba sin luz a raíz del incendio-. La grabación fue realizada desde otro edificio, primero hacia las tres de la madrugada y luego a las cinco, en ambos casos varias horas después de que el edificio fuera desalojado por los bomberos, según confirmó a primera hora de esta tarde el Ayuntamiento de Madrid.

 

 

Los propietarios del Windsor niegan un cortocircuito

 y piden que se busque al responsable

 

 

EFE.- La inmobiliaria Asón, propietaria del edificio Windsor, aseguró este viernes que "no es posible que se produjera un cortocircuito" en la instalación eléctrica y pidió que se investigue "a fondo este asunto y se busque al responsable de este horrible siniestro". Los propietarios han presentado una demanda judicial y han contratado un perito especializado en incendios para esclarecer el siniestro. 

 

Los propietarios del inmueble afirman, en un comunicado, estar seguros de que no tienen "responsabilidad alguna en el incendio que ha devastado el edificio Windsor", tras haber estudiado "con seriedad y rigor" las posibles causas del siniestro. El comunicado agrega que con la demanda presentada hoy en el Juzgado de Instrucción de Madrid, Asón Inmobiliaria pide "que se investigue a fondo el asunto y se busque al responsable de este horrible siniestro" y anuncia que han contratado un perito especializado en causas de incendios para que colabore en el esclarecimiento de los hechos.

 

La inmobiliaria recuerda además que el edificio había pasado satisfactoriamente el día 5 de enero la revisión preceptiva de sus sistemas de seguridad contra incendios y que el inmueble tenía vigilancia profesional 24 horas al día los 365 días del año. Insiste en que "los sistemas funcionaron, puesto que la alarma saltó, se detectó el incendio e inmediatamente se avisó a los bomberos".

 

No es posible, agrega el comunicado, que se produjera un cortocircuito en la instalación eléctrica de calefacción y aire acondicionado porque se apagaban y desconectaban de la red eléctrica el fin de semana. Asón Inmobiliaria afirma desconocer "cuál ha sido la causa ni de quién ha sido la responsabilidad" y añade que "está absolutamente segura de que no es culpa ni del edificio ni de sus instalaciones".

 

Por último, la empresa propietaria del edificio asegura que ha puesto a disposición de las autoridades competentes toda la documentación y los técnicos necesarios "para que dicha investigación se lleve a cabo hasta las últimas consecuencias, para poder encontrar a los responsables del siniestro". "Vamos a poner todos los medios a nuestro alcance para determinar las responsabilidades y reconstruir el patrimonio que hemos perdido", concluye la nota.

 

 

CRONOLOGIA DEL INCENDIO

 

 

Según los datos recabados hasta ahora, los vigilantes del edificio Windsor hicieron la llamada para alertar del incendio a las 23.21 horas de la noche del sábado día 12. La duda es si esa intervención se produjo cuando el fuego acababa de comenzar o llevaba ya mucho tiempo devorando el edificio. A las 23.25 horas los primeros bomberos llegaron al pie de la torre. Media hora después ya había cinco plantas ardiendo.

 

 

Tres efectivos de la primera dotación de bomberos que llegó al edificio lograron subir hasta la planta 21, donde se originó el fuego, pero tuvieron que ser rescatados con síntomas de intoxicación. Las llamas alcanzaron un punto en el que eran incontrolables y los bomberos decidieron cambiar de estrategia y atacar el fuego desde afuera.

 

 

Pasadas las 2.00 de la mañana, unas 15 plantas ya se había derrumbado y los bomberos declararon el incendio como imposible de apagar por lo que destinaron todos los esfuerzos a evitar que la estructura se derrumbara. Muchas de las dotaciones retiraron las escalas y se centraron en prevenir posibles incendios en los inmuebles de alrededor.

 

 

A las 05.00 horas se vivió uno de los momentos de mayor tensión.El fuego superó la planta 17 -donde existe una gran plancha de hormigón que, se pensó, podía frenar las llamas-y empezó a quemar siete u ocho pisos a la vez. Se temía que el derrumbe podía ser inmediato.

 

 

Dieciocho horas después de que se diera la alerta, el rascacielos era sólo esqueleto, el humo ascendía hacia el cielo de la capital y el fuego se daba por controlado. La prohibición de entrar en el Windsor no quedó levantada hasta la mañana del miércoles, cuando cuatro bomberos se introdujeron para inspeccionar los restos, aunque un día antes, Telecinco consiguió unas imágenes exclusivas grabadas dentro del edificio tras el siniestro.

 

(Foto: EFE)