Editorial: «Mente Positiva para 2007»

por Iker Jiménez

Iker, ayer observé en el parque del Retiro una escena que resume muy bien el espíritu de esta sección. Un niño manejaba un sofisticado mando de control remoto dirigiendo su coche recién comprado por los reyes. En un momento dado se hastió del juguete tan complicado y tiró el mando al suelo. De inmediato, y con una gran sonrisa en los labios, se puso a perseguir a una paloma…”

He vuelto a escuchar este breve relato del programa de ayer y he sido consciente de que el tiempo pasa muy rápido. Por eso me he puesto a escribir esta columna llena de deseos y recuerdos. Quizá como muestra de agradecimiento público por algo que pasó hace mucho tiempo…

Hace ocho años acudí a una entrevista en un programa matinal de Radio Madrid. Era la primera vez que pisaba las míticas instalaciones de la Cadena SER en Gran Vía 32. Confieso que alguna vez había soñado trabajar allí. Pero eran sueños lejanos.

Acababa de publicar mi primer libro y contesté al locutor aturullándome por la emoción y las ganas de contar casos y cosas en el menor tiempo posible. Los minutos delante del micrófono vuelan, y en un abrir y cerrar de ojos, ya estaba fuera del estudio, camino de la salida, confinado de nuevo a un exilio que parecía transcurrir lejos de aquella emisora llena de gente, de voces, de prisas… y de periodismo.

Recuerdo, como si lo estuviera viendo ahora mismo, al individuo que me cortó el paso cruzándose cuando ya empujaba la puerta de acceso a los ascensores. Era un hombre joven y moreno al que había estado observando al otro lado del cristal del estudio cogiendo teléfonos y apuntando cosas; el productor del programa.
Venía con prisa.

- Me ha gustado mucho como has contado estas historias. De verdad que lo haces bien. Comunicas. Es más, me gustaría proponerte algo… Así que no te marches todavía.

Aquel individuo que no ha perdido aquella sonrisa franca y noble, me proponía una aventura fascinante allí, en la gran Cadena SER. Y en aquel momento lo vi como un ángel de la guardia que se aparece en el último instante de la prórroga. Alguien que a pesar del bullicio ensordecedor del día a día había conectado de verdad con lo que yo había intentado desgranar en las ondas con más pena que gloria.

- Te propongo colaborar en un programa que voy a hacer este verano. Es un reto ¿ Te apuntas?

A veces las mejores cosas de la vida surgen así, de improviso, como un destello en forma de oportunidad que espera al final de un pasillo para proponerte aventura que te cambia la vida.
Aquel hombre que corrió para darme alcance. Aquel productor que llevaba dentro la corazonada mágica…era Alberto Granados

La fortuna, la auténtica suerte y los siempre imprevisibles hados el misterio, hicieron que el Gran Alberto se embarcase definitivamente en la nave milenaria. Y todo ha fluido así, como debe ser, con la misma magia que ahora destilan las historias de Mente Positiva que cada noche de sábado hacen que nos acostemos con esperanza, con sueños de mejora, y con la conciencia clara de que se puede y debe pelear por llegar a la auténtica felicidad.

Sí, esas cosas que creemos que solo ocurren en los cuentos, sin ser conscientes de que quizá en los cuentos duerman las más auténticas y rotundas verdades. Por eso hay que creer que son posibles.

Ha pasado el tiempo como decía más arriba y la sorpresa que Alberto me ha dado con esa sección ha sido mayúscula. De las más grandes que he vivido en el maravilloso y siempre cambiante mundo de la radio. Cada sábado, como digo, una lección de la que procuro aprender con los oyentes, y una emoción que en ocasiones hace difícil seguir ante el micro. Una bajada del telón semanal lanzando auténticas ganas de vivir desde el estudio 1 de la Cadena SER. Y en cada relato, la disección del gran enigma de la vida y el planteamiento del bien cósmico en su máxima expresión. Y en cada minuto de radio, la esperanza de mejorar por dentro, de ser más justos y de pelear por nuestros sueños.

En todas las historias de este Ángel Guardián yo creo con toda mi fe. Y eso que creo en pocas cosas a pies juntillas. Y además se que esas palabras y reflexiones de madrugada sobre la amistad, la felicidad, la nobleza o el respeto, ayudan, viajando invisibles por el espacio, a miles de amigos que en este tiempo de sobresaltos, de soledades y de egoísmos, pueden sentirse perdidos.

Y es que ¿hay mayor recompensa que utilizar un fragmento de radio para insuflar ánimo? ¿Mayor premio que saber que se está intentando hacer bien en vivo y en directo en este mundo de valores sepultados por la dictadura de la superficialidad?

Ojalá el micrófono nos ayude a intentar ser mejores con los demás. Ojalá descubramos lo auténticamente esencial de esa luz prodigiosa que llevamos dentro y que muchos se niegan a contemplar víctimas de sus propios miedos.

Ojalá, amigo Alberto, hagamos felices a mucha gente escribiendo cosas en el aire como solo tú sabes hacer. Y ojalá sigamos sintiendo el amor y el agradecimiento de tantas personas buenas que quieren aceptar el reto de intentar ser mejores.Image

Porque esa es la esencia del auténtico éxito.
El triunfo global que deseamos para este esperanzador 2007

                                                                                     IKER JIMENEZ