«Una noche en el Palacio de Linares»

por Santiago Vázquez

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Pero la gran sorpresa de nuestra investigación en el lugar estaba encerrada en nuestras cámaras de vídeo. Transcurrieron ocho años hasta que nos percatamos de todo lo que contenían nuestras filmaciones. De todas las imágenes paranormales captadas por nuestros objetivos, podemos resaltar, en resumen, las siguientes:

1. Estando en el salón de baile y efectuando un barrido de la estancia, aparecen dos figuras humanas (hombre y mujer), en movimiento, como si se dispusieran a bailar. En este momento, surge, a la derecha de la imagen, una tercera figura espectral de hombre, vestido con camisa blanca, que irrumpe en la escena.

2. La aparición, sobre el suelo de marquetería de una de las habitaciones de la segunda planta, de un féretro con una rosa amarilla apoyada en la tapa de éste.

3. La filmación de una forma ectoplásmica que se materializó junto a uno de nuestros maletines de trabajo.

4. Esta escena resulta de lo más inquietante. Nos encontrábamos en el lugar escogido como “base”, en la segunda planta. En ese momento, ya avanzada la madrugada, sólo quedábamos nosotros cuatro en el edificio. Fernando Vázquez era el cámara. En la imagen, deberíamos aparecer Pedro Esteban, Enrique Muro y yo, pero también aparecen las figuras de dos personas más que nos observan.

Los dos vigilantes encargados de la custodia del inmueble en aquella noche, nos narraron ciertas experiencias vividas en la mansión. Uno de ellos, sobre todo, nos manifestó su miedo, a pesar de ir acompañado en todo momento por un esbelto pastor alemán que se mostraba inquieto y nervioso.

Nos confesaron que muchos de sus compañeros, tras ser destinados a vigilar el lugar y pasar una noche allí, pedían de inmediato el traslado. Incluso tuvimos conocimiento del caso de uno de los vigilantes que, tras experimentar ciertos fenómenos paranormales en el palacio, acabó en la consulta de un psiquiatra. Estos fenómenos, vividos por personas que pasaban, cada día, ocho horas entre sus paredes, reforzaron aún más los resultados y conclusiones de nuestra investigación.

El misterioso palacio fue visitado también por otros investigadores de reconocido prestigio: Germán de Argumosa, Antonio José Alés, José María Pilón, etc, quienes confirmaron, cada uno desde un ángulo de la investigación distinto, la realidad de la fenomenología paranormal.

Pasados los años y convertido el edificio en Casa de América, tuve la ocasión de hablar con un alto directivo de la Institución. Le pedí abrir de nuevo una investigación, solicitud que me fue denegada “por el impacto que los resultados podrían tener en la opinión pública”. Es comprensible. Lo que sí me confirmó, así como ciertos trabajadores que desempeñan su labor diariamente en la Casa de América, es que los fenómenos se siguen produciendo. Los trabajadores, y es lógico, quieren mantener en todo momento su anonimato y cuando me han contado sus “extrañas vivencias”, me han puesto como condición indispensable que jamás revele su nombre y sus apellidos. Y así lo he cumplido hasta el momento.

Las famosas grabaciones psicofónicas de Carmen Sánchez de Castro fueron un montaje y además mal hecho. Fue una actriz quien grabó aquellas pretendidas psicofonías, tal y como le confesó ella misma a un importante investigador de nuestro país y en su propia casa.

Las “voces” fueron un fraude, pero no así la leyenda de “casa encantada” del palacio. En sus habitaciones y estancias, a lo largo de sus corredores y galerías se producen fenómenos difícilmente explicables por la razón, hechos y sucesos que nos convirtieron, aquella noche, en testigos de lo insólito.

Santiago Vázquez

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