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por
Miguel
Gilarte Fernández
Director del Observatorio de Almadén de la Plata (Sevilla) y Presidente de la
Asociación Astronómica de España
UNA GRAN CARA EN MARTE
Búsqueda de vida
El hombre es un ser curioso por necesidad y a pesar de que aún sabiendo las
muchas necesidades que existen en la Tierra (hambre, enfermedades, etc.), tiene
otras muchas metas que cubrir, entre ellas, la exploración a todos los niveles,
incluyendo la exploración espacial y la búsqueda de vida o inteligencia en otros
planetas, y de hecho, costosos programas se llevan a la práctica en la
actualidad, en busca de otras inteligencias.
El descubrimiento de algo, que parece tan básico como una bacteria, en otro
planeta de nuestro Sistema Solar o de los cerca de 200 planetas en otras
estrellas que ya se han descubierto, sería el mayor triunfo para el hombre;
descubrir que no estamos solos en el Universo, sería un gran reto, pero algo
más; el hallazgo de sólo una bacteria en otro lugar lejano, nos llevaría a la
conclusión, de que el Universo hierve de vida, vida con millones de años de
avance sobre la nuestra y otras que ahora comienzan.
Sólo en nuestra Galaxia, la Vía Láctea con cien mil millones de estrellas,
debe haber cientos de miles de millones de planetas.
Si pensamos que todas los planetas han sido engendrados directamente desde las
estrellas y que todas las estrellas básicamente están hechas de lo mismo
(hidrógeno y helio principalmente),
¿por qué no pensar que muchos de esos planetas tienen algún tipo de vida, no
necesariamente igual a la nuestra?
El planeta Marte y posibilidades de vida en el Sistema Solar
Marte, un planeta que se localiza en la zona de habitabilidad del Sistema Solar
junto a la Tierra (lugares a una distancia adecuada del Sol, ni muy lejos ni muy
cerca, para mantener temperaturas más o menos adecuadas para la vida tal como
nosotros la entendemos), ha sido desde hace al menos unos 100 años punto de mira
para la búsqueda de vida en otros planetas.
Tal vez, Marte fue elegido entre los planetas del Sistema Solar, por encontrarse
en la zona de habitabilidad, por tener una atmósfera que en el pasado fue más
parecida a la Tierra, porque su eje de rotación está inclinado prácticamente
como el de la Tierra y por lo tanto cuenta con las cuatro estaciones como
nuestro planeta, aunque al girar alrededor del Sol en dos años, sus estaciones
duran el doble.

Curiosamente,
Marte emplea casi el mismo tiempo en dar una vuelta sobre su eje, es decir, que
el día marciano es prácticamente el mismo que el de la Tierra (unas 24 horas)
y nada tiene que ver con los largos y terroríficos días de Mercurio; un día de
Mercurio equivale a 58 días de la Tierra, pero durante el día se recogen
temperaturas de 400ª C, de noche baja hasta los –170º C.
Venus es aún peor, con
días tan largos que equivalen a 243 días terrestres y con temperaturas extremas
de 600º C provocado por el efecto invernadero.
Mercurio, Venus, la Tierra y Marte son los planetas de tipo terrestre o rocoso,
el resto, los planetas gigantes Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno son gaseosos y
muy fríos. Plutón es un caso especial; un diminuto planeta rocoso (3.320 Km. de
diámetro) del tamaño de nuestra Luna a 6.000 millones de Km. del Sol, con
temperatura de –230º C. Pensar que podemos encontrar vida como la nuestra en
estos últimos planetas es absurdo. Tal vez por todos estos motivos, el objetivo
principal, fue y sigue siendo Marte.
La vida puede encontrar en lugares remotos
Tenemos que pensar que no tenemos ninguna otra muestra de vida, que no sea la
nuestra y tampoco sabemos, si puede existir vida en condiciones extremas.
Últimamente, comprendemos que la vida se aferra a condiciones donde antes ni tan
siquiera buscábamos; en las profundidades marinas abisales, en los bordes de las
calderas volcánicas activas, en ríos muy ácidos, como el río Tinto en Huelva,
donde la NASA lleva investigando desde hace varios años, y en el que ha
encontrado vida. Río Tinto, tiene unas condiciones muy parecidas a las que se
daban en Marte, hace millones de años, cuando el agua era un elemento común
sobre su suelo ácido.
Marte activo
Marte aún posee una tenue atmósfera, antes, mucho más densa, pero gracias a
ella, podemos ver, incluso desde la Tierra, grandes vientos que alcanzan los 500
Km./h que son capaces de cambiar el color del planeta tras levantar enormes
cantidades de polvo y arena. Además su atmósfera y sus agentes hacen desgastar
el suelo y rocas.
Marte es un lugar en movimiento, aún más lo fue en el pasado, cuando ingentes
cantidades de agua, desgastaban el suelo y formaban los ríos más caudalosos y
extensos del Sistema Solar; como el
Valle Marineris
de 5.000 Km. de longitud, con varios Km. de ancho y profundo.
"Cuando decimos que intentamos buscar
vida en otros planetas, a nadie se le ocurre
pensar en seres similares a nosotros..."
Mares, océanos y multitud de ríos ramificados, todo ello, sumado a su atmósfera,
y quien sabe si respirable en el pasado por organismos que vivieron en el
planeta. Las condiciones de antaño de Marte, jamás podrán ser comparadas con las
de mundos que murieron nada más empezar a formarse, como la Luna, donde nada se
ha movido desde hace miles de millones de años; sin atmósfera, con diferencias
de temperaturas entre el día y la noche de más de 200 grados, con días y noches
extremadamente largas, etc., etc. Un mundo como la mayoría del Sistema Solar,
inerte.
Cuando decimos que intentamos buscar vida en otros planetas, a nadie se le
ocurre pensar en seres similares a nosotros. Encontrarlos sería una probabilidad
tan pequeña que tal vez ni exista, pero ante la duda, siempre nos queda la
ilusión.
Historia de la esfinge
de Marte
La gran historia de Marte y de la esfinge del mismo planeta, comienza mucho
antes de ser localizada, a finales del siglo XIX y principios del XX, con el
astrónomo norteamericano
Percival Lowell
que tras las observaciones que había hecho el astrónomo Giovanni Schiaparelli de
Marte, y sobre las que había anotado la palabra "canali"
sobre algunas estructuras alargadas que veía sobre la superficie del planeta.
Lowell lo interpretó como canales artificiales. Canili o canal, no significaba
canal de agua hecho por seres inteligentes, sino un canal de agua natural.
Lowell, tomó esta palabra como canales artificiales hechos por una civilización
inteligente. Tras años de observaciones de Marte, desde el observatorio que él
mismo se construyó y que aún sigue activo en Flagstaff Arizona, llegó a la
conclusión de que aquellas finas estructuras que se extendían por gran parte del
suelo de Marte, eran canales que ayudaban a transportar el agua desde los polos
de Marte, hacia las zonas ecuatoriales donde intentaba sobrevivir una
civilización inteligente, en u planeta cada vez más inhóspito y seco.
Lowell,
fue un astrónomo de relevancia, pero no precisamente por los estudios que hizo
de Marte. Escribió en 1895 el libro “Mars”, en 1906 “Mars
and its Canals”
y en 1908 “As
the Abode of Live”.
Lowell continuo con su idea de un planeta habitado, no obstante, al final de sus
días tuvo renegar de sus ideas sobre un Marte habitado. Edgard Rice, publica en
1912 varias novelas sobre las criaturas de Marte y sus vidas.
Todo ello lleva a
realizar en radio y TV novelas sobre Marte y sobre una civilización que debe
salir del planeta e invadir la Tierra.Estas novelas tenían un carácter tan
realista que una parte de la población llegó a tener pánico. Luego, se haría la
película “La
Guerra de los Mundos”.
Nadia había llegado aún a Marte, es más, se comenzaba a volar en ridículos
aviones. Los telescopios de la época, no tenían bastante poder como para ver
detalles en la superficie del planeta y mucho menos canales o ríos. Hasta que no
llegaron las primeras naves, no pudimos darnos cuenta qué es en realidad Marte.
Soviéticos y americanos pusieron su vista en el planeta rojo. Desde 1960 y con
misiones soviéticas desconocidas, se intentó una y otra vez. Algunas naves no
llegaron ni a salir de la Tierra, otras desaparecieron por el camino, otras se
quemaron en la atmósfera marciana cuando intentaban entrar, mientras que otras
pasaban de largo o hacían fotografías prácticamente irreconocibles.
La misión Mariner 9 americana fue un gran salto, se lanzó en 1969, se aproximó a
Marte y nos hizo ver un planeta de cráteres, pero también de llanuras y zonas
montañosas. Pero no sería hasta 1976 cuando Marte “fue descubierto”, después de
20 misiones con diferentes resultados, les tocaría el turno a las naves
norteamericanas Viking.
Viking 1 y 2 fueron lanzadas en 1975. Cada una de ellas, estaba preparada para
que cuando llegara a Marte, se dividieran en dos; una parte llegaría a aterrizar
en Marte, otra permanecería en órbita fotografiando con detalle el suelo del
planeta.
"¿Por qué no pensar que muchos de esos
planetas tienen algún tipo de vida,
no necesariamente igual a la nuestra?..."
Aquellas que se posaron analizaron la atmósfera y el suelo marciano en busca de
vida. Los resultados fueron inquietantes, aunque los científicos no llegaron a
la conclusión de que estos fueran consecuencia de vida. Se hicieron decenas de
análisis y miles de fotografías y aún se siguen analizando las fotografías que
hicieron por aquel entonces. Islas, ríos, los volcanes más grandes del Sistema
solar, polos con agua congelada, y extrañas estructuras que nos parecían muy
familiares en la Tierra, pero no en Marte.
Comienza el enigma
En las fotografías que nos envió la Mariner 9 en 1971 de una zona denominada
Elysium, en
las proximidades de una región de enormes volcanes y que fueron publicadas en
periódicos, se dijo entonces: “se han observado estructuras triangulares y
pirámides en la superficie de Marte”. Una de las fotos era la 4205-78. Esas
supuesta pirámides debían medir al menos 13 veces la altura de las grandes
pirámides de Egipto.
El conocido astrónomo
Carl Sagan
dijo al respecto: “Las
mayores (refiriéndose a las estructuras piramidales), tienen 3 Km. de anchura en
su base y 1 km de altura. Parece que estén erosionadas y que sean muy antiguas,
y quizás se trate sólo de pequeñas montañas erosionadas por la arena durante
siglos. Pero creo que merecen un examen detallado”.
Cydonia
Pero existe otra región aún más curiosa y enigmática en Marte. A 41º N y 9º W
y en el extremo opuesto a las anteriores, en la región conocida como
Cydonia, el
orbitador de la Viking 1 el 25 de julio de 1976 y en su órbita nº 35, buscando
una zona para el aterrizaje de la Viking 2, envía una fotografía de 50 x 50 Km.,
en la que se observan estructura aparentemente regulares. Parece que son nuevas
pirámides marcianas, en cualquier caso colosales estructuras sin igual en la
Tierra. La fotografía, se tomó a 1.500 m de altura, la resolución es de 47 m. En
ella aparece la cara y la foto es la 035A72.

Desde aquella distancia y sometiendo a la fotografía a un análisis meticuloso,
se observan unas curiosas estructuras, que parecen estar allí como por
accidente, es un lugar que no pega con el resto del paisaje marciano. Algunos
decían ver pirámides, pues la base de aquellas parecían estar trazadas con
ángulos rectos y además tenían alturas notables.
También se comenzó a dar nombres a otras estructuras cercanas como: “La ciudad”
que es un conjunto de montículos, pirámides y el fuerte. “El
fuerte” que
aparenta ser una formación triangular con muros altos y un espacio en su
interior vacío. 16 “montícos” de forma ovalada, salpican la región de las
pirámides y la cara, no aparenta ser ningún enigma, salvo aquellos que ven una
“cruz” representada en el centro de la ciudad por 5 esos montículos.

La “cara o esfinge” de Marte, de la que seguidamente escribiré y la “gran
pirámide o pirámide D & M” una gran estructura con base pentagonal y de gran
relieve y que junto a la cara y la ciudad dibujan un formidable triángulo.
La D
& M, lleva este nombre por el ingeniero eléctrico
Vincent DiPietro
y el informático
Gregory Molenaar,
que trabajando sobre fotografías de la cara hicieron una reconstrucción
estereográfica y descubrieron a 25 Km. de la misma, la pirámide en cuestión.
En
fin, todo esto se pude ver o no, depende del color del cristal con el que
miremos.
Sí es cierto, que en fotografías de escasa resolución, estructuras como el
fuerte, alguna pirámide o la misma cara, sorprenden.
Pero todo hay que mirarlo
con lupa y nuestras lupas, no son otras que las naves que han llegado en los
últimos años a Marte, con sus potentes cámaras de alta resolución, capaces
incluso de ver a los pequeños todoterrenos que deambulan por los desiertos
marcianos.
La cara o la esfinge de Marte
Lo más inquietante de aquella primera foto de Cydonia, fue sin duda la cara de
Marte. Tal vez, si había una cara, debía haber una ciudad con obreros para
construirla, y se encontró, o mejor dicho, algunos la encontraron en las
inmediaciones. El nombre de Esfinge, se le dio cuando la revista
Ancient Astronauts
comparó la cara de Marte con la Esfinge de Giza en Egipto. Esta fue una de las
mechas que comenzó a arder y desató todo tipo de especulaciones.
Todo el mundo tiene derecho a pensar que en Marte hay vida y a pensar que en
Marte hubo una civilización suficientemente inteligente como para construir
ciudades y grandes monumentos.
La idea hace soñar y
soñar no es malo, lo malo, hasta que se demuestre lo contrario, es jugar con la
inteligencia de las personas, de aquellas que están ávidas por encontrar
respuestas a misterios que en realidad no lo son. Pero hay quien asalta a estas
personas.

En 1981 Vincent DiPietro y Gregory Molenaar publican el libro “Elementos
Insólitos en la Superficie de Marte”.
Pero lo peor estaba por llegar. En 1987 se publica el libro “The
Monuments of the Mars: A city on the Edge of Forever”.
Es un libro que toma fotos del anterior, así como los trabajos realizados sobre
la cara por sus dos autores, pero la mayor parte del libro, se rellena con
misterios que va creando el autor.
Todo está servido. Se editan muchos libros sobre la cara de Marte, a la espera
de poder llegar con nuevas naves al planeta y tener fotos de más alta resolución
de aquel misterioso objeto. Pero mientras llegan y no, libros y más libros crean
una bola cada vez mayor. Se esperaba con expectación la llegada de la nave
Mars Observer
que nos pudo haber sacado de todo tipo de dudas sobre la cara, pero se perdió en
su camino en 1993, otras muchas naves se habían perdido antes, pero ésta debía
llegar.
"Todo el mundo tiene derecho a
pensar que en Marte
hay vida y a pensar que en Marte
hubo una civilización
suficientemente inteligente como
para construir ciudades
y grandes monumentos..."
No se sabe si fue peor el remedio o la enfermedad, pues muchos especuladores
hablaban de que la nave había sido interceptada por supuestos marcianos para que
no les llegaran a delatar, la cara debía permanecer en el misterio para los
habitantes de la Tierra. Hubo manifestaciones frente al Jet Propulsion
Laboratory
(Laboratorio de Propulsión a Chorro)
y aducían que el gobierno estaba ocultando las pruebas de vida extraterrestre en
Marte.
Incluso falsas fotografías de la cara se hicieron públicas en los periódicos,
diciendo que la NASA había llegado con la Mars Observer a Marte, pero que la
misión se había convertido en secreta. Y se aducía a que los humanos ya habían
habitado Marte en el pasado, una prueba era la cara.
En 1998 llegó una importante respuesta en forma de fotografía de alta resolución
de la sonda espacial americana
Mars Global Surveyor.
La foto se hizo el 5 de abril y en 6 de abril ya había sido hecha pública en
Internet. Jamás antes se había visto la cara con tanto detalle. Desde una altura
de 450 Km. se tomó la primera imagen. A pesar de que la imagen fue tomada desde
mucho más cerca y con el Sol más alto (la foto de 1976 se tomó con el Sol a sólo
20º de altura, por eso tenía tantas sombras), aún se podía observar con detalle
las cuencas de los ojos o la boca, aunque ya no se hacía tan evidente la nariz,
aguantaba la frente y el tocado. El detalle era tal que se podían ver las
grietas del terreno.
Aquello parecía ser una meseta. Pero la bola, aún no dejó de aumentar, ni
siquiera estas nuevas imágenes acallaron a los partidarios de la construcción
artificial. La mala suerte que había tenido la
Mars Global Surveyor, es que
cuando tomó la foto, era invierno en el hemisferio norte, y existían brumas o
nubes sobre alguna parte de la cara. Si la foto no se ve bien, sin nubarrones,
no vale, dijeron algunos, partidarios de la cara artificial. La NASA dio por
zanjado el misterio por aquel entonces.
No obstante, la NASA intentó volver al lugar de la cara con otras condiciones
atmosféricas. Así, la misma nave el 8 de abril de 2001, cuando era verano en el
hemisferio norte de Marte, tomó la mejor de las fotografías de que disponemos de
la cara. La resolución equivalía a 1,5 m por píxel, es decir, se podrían
reconocer con facilidad objetos de pocos metros de diámetro.
Se pudieron ver cómo desde lo más alto de la meseta, corrían pequeños
desfiladeros o cárcavas, producidas tal vez por la erosión del agua hace
millones de años. También se tomaron fotografías de las pirámides de alta
resolución, pero ya no parecían tan perfectamente trazadas, daban la impresión
de ser montañas desgastadas por la erosión; por el viento y el agua, no
olvidemos que toda esta zona debió estar inundada por agua, por fuertes
corrientes de agua.
Qué es la cara de Marte
La cara puede ser lo que denominamos un monte isla, es decir,
un relieve que se
asienta en una llanura y destaca sobremanera, al igual que las pirámides y las
demás curiosidades de la ciudad. Un lugar sometido a una gran erosión. Todos los
relieves que se aprecian sobre la misma cara, son colinas desgastadas. No es
raro encontrar en los paisajes de Marte, lugares muy similares a Cydonia, de
hecho, en muchas de las desembocaduras de los grandes canales, encontramos
islas, o grandes montículos que han sobrevivido a la erosión de enormes
inundaciones. Así pues a la región de Cydonia, se la denomina Cydonia Mensae o
llanura salpicada de montículos.

Cydonia está en un lugar muy llano, en una gran región denominada Acidalia
Planitia, donde hace millones de años, existía una inmensa masa de agua, además
se localiza cerca de las costas de las tierras altas denominada Arabia Terra.
En nuestro planeta, existen muchas formaciones montañosas con forma de rostro
humano, una de las que tengo más cerca, es la famosa Peña de los enamorados o
Cabeza de Indio en la localidad Malagueña de Antequera. Es una elevación en una
llanura formidable, con verdaderos rasgos de los antiguos indios americanos.

Vista superior y lateral de la Peña de los Enamorados o Cabeza de Indio
A pesar de ello, aún muchos creen que la cara es un trabajo de marcianos o de
terrícolas que habitaron Marte.
Pero por qué hay que quitar la ilusión y las ideas a muchos. Nunca habrá pruebas
fotográficas suficientes para demostrar que la cara es algo natural.
Habrá que ir a Marte para confirmarlo definitivamente. Mientras vamos y no, se
seguirán vendiendo libros sobre los misterios de la cara, las pirámides y la
ciudad de Marte.
Opiniones
Michael Ravine
constructor de la cámara de la Mars Global Surveyor y director de proyectos en
Malin Space Science System en San Diego, dijo ante la incredulidad de aquellos
que pensaban que la fotografía había sido manipulada por la NASA antes de
insertarla en Internet: “Si
hubiéramos encontrado platillos volantes en la base de esa cosa (se refiere a la
cara), yo hubiera sido más feliz, hubiera sido fabuloso”.
El famoso astrónomo Carl Sagan dijo en 1996, poco antes de morir: : “Esta
estructura probablemente haya sido esculpida por lentos procesos geológicos a lo
largo de millones de años. Podría equivocarme. Es muy difícil estar seguro
cuando se trata de un mundo que sólo excepcionalmente hemos podido observar de
cerca”.
Sagan fue un entusiasta de Marte y un convencido científico de que la vida se
extendía más allá de la Tierra. Sagan murió en un año en el que comenzaba una
seria investigación de Marte, a partir de entonces, Marte no sería abandonada
por naves terrestres,
hoy día existen alrededor de Marte, 4 sondas que lo fotografían desde el espacio
y 2 todoterrenos que deambulan lentamente por las pedregosas arenas del planeta
rojo. Se
busca agua líquida bajo la superficie, ya que sobre ella y dada la escasa
presión atmosférica parece imposible.
De todas formas, Marte, pese a registrar temperaturas en el verano de unos 0º C
y con inviernos muy crudos,
es el lugar más parecido a la Tierra que hemos encontrado.
Tal vez, hemos llegado tarde para encontrar vida, tal vez la vida esté
aletargada, tal vez hace millones de años Marte tenía las condiciones propicios
para albergar vida.
De momento, las
naves que allí se encuentran, no han encontrado evidencias de vida, pero Marte,
a pesar de que es un planeta la mitad que la Tierra en diámetro, es un lugar
grande y digno de ser explorado con meticulosidad. Estoy convencido de que
encontraremos alguna prueba de actividad biológica o restos de un pasado
biológicamente activo. A mediados de siglo, es muy probable que el hombre habite
Marte.
Entre las actividades de astronomía que desarrolla la
Asociación Astronómica de España
en cientos de centros de enseñanza, se imparten conferencias con proyecciones de
imágenes de Marte, entre ellas, la zona de Cydonia y cada vez que se proyecta,
siempre hay la mismo exclamación: “¡se
ve una cara!”.
Miguel Gilarte Fernández
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