«El otro lado de Fátima»

Extractado del libro 'Misterios de la Iglesia'
de Carmen Porter

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Los doce minutos que transcurrieron hasta que el disco volvió a su disposición original se hicieron eternos. Con gran asombro se dieron cuenta de que el suelo se había secado repentinamente y que los ropajes de las personas que más cerca habían estado del objeto aparecían completamente ajados.

Un profesor de la facultad de Ciencias de Coimbra, el doctor Almeida Garrett, que había acudido al lugar con cierto escepticismo ante los acontecimientos que durante meses estaban acaeciendo en Fátima, fue testigo de la profecía y pocos días después relataba así lo que allí pudo contemplar:

Yo miraba el lugar de las apariciones en un estado sereno, aunque frío, en espera de que algo pasara, y mi curiosidad disminuía, pues ya había transcurrido bastante tiempo sin que pasara nada que llamara mi atención. De repente escuché el clamor de miles de voces, y vi a una multitud desparramarse en aquel vasto espacio a mis pies [...] darle la espalda a aquel lugar, que hasta el momento había sido el foco de sus expectativas, y mirar hacia el sol en la otra dirección.

Yo también me di la vuelta hacia el punto que atraía su atención y pude ver el sol, como un disco transparente, con su agudo margen, que brillaba sin lastimar la vista. Lo más sorprendente era que se podía mirar directamente al disco solar sin que los ojos se lastimaran o dañaran la retina [...] el disco giraba alrededor de sí mismo en un furioso remolino. Ocurrieron también cambios de color en la atmósfera. Todo había cambiado, adquiriendo el color amarillento de damasco viejo.

Parecía como si la gente padeciera de ictericia [...]. Entonces, súbitamente, escuché un clamor, un grito de angustia de la gente. Fue como si el sol, en su girar enloquecido, se hubiera desprendido del firmamento y , rojo como la sangre, avanzara amenazadoramente sobre la tierra como si fuera a aplastarnos con su peso enorme y ardiente. La sensación durante esos momentos fue terrible.

Otras personas, como el doctor Domingo Pinto Coelho, aseguraban que habían visto al objeto:

...unas veces rodeado de llamas muy vivas, otras aureolado de amarillo y rojo atenuado, otras veces pareciendo animado de velocísimo movimiento de rotación, otras aparentando desprenderse del cielo.

Cuando Lucía aseguró que la «Señora» se marchaba, la gente pudo contemplar cómo una pequeña nube ascendía hacia el cielo. El desasosiego volvió a gobernar el lugar.

-¡Hay alguien dentro del sol!

Muchos de los presentes, que incluso portaban binoculares, pudieron observar cómo dentro de aquel «globo de luz» se dibujaban unas figurillas muy luminosas. La propia Lucía declararía más tarde que vio a:

San José, de medio cuerpo, vestido de blanco, con el Niño Jesús dando la paz al mundo. San José estaba a la izquierda del sol y bendecía al pueblo con su mano derecha. Parecía que hacía tres o cuatro cruces sobre el pueblo. A nuestra Señora del Rosario con un ángel a cada lado y a nuestra Señora de los Dolores...

La Iglesia enseguida dio su veredicto. Lo que allí se había observado era la Sagrada Familia. Pero, realmente, lo que algunos pudieron contemplar dentro de la esfera que se volvió transparente eran tres «seres» antropomorfos que gesticulaban con las manos.

En numerosos casos de avistamientos ovni se han podido observar dentro de estos ingenios figuras muy parecidas a las descritas por los portugueses. Baste un ejemplo rescatado de mis archivos: en 1956, en Granja de Torrehermosa (Badajoz), veinte chicos que se encontraban jugando un partido de fútbol observan un objeto volante en forma de bala que se para a unos tres metros sobre ellos. En uno de los extremos del artefacto había una sección transparente y en su interior pudieron ver la cabeza y los hombros de dos seres que parecían estar saludando.

Unos días después de que se produjera el «milagro», se decidió acudir al Observatorio Astronómico de Lisboa en busca de una explicación meteorológica, pero el director de dicho centro, como muestra en su declaración en el periódico "O Seculo", no pudo ofrecer respuesta alguna:

Si fuese un fenómeno cósmico los observatorios astronómicos lo detectarían con exactitud. Pero es precisamente eso lo que falta, el registro inevitable de alguna perturbación en el sistema [...] por pequeña que fuese.

Los más escépticos aseguraron que se trataba de una sugestión o alucinación colectiva debida al ambiente religioso y milagrero que se vivía en la campa. Pero el fenómeno no solamente fue visto en Cova de Iria. En cuarenta kilómetros a la redonda fueron decenas los testigos que de pueblos como Minde, Leirira o San Pedro de Muel -donde se encontraba el célebre poeta Alfonso López de Vieira- los que aseguraron haber visto el misterio lumínico. La hipótesis de la alucinación quedaba descartada..., por el momento.

Este fenómeno «solar» no es exclusivo de Fátima. Veinte años antes, en la localidad de Tilly-Sur Seulles (Normandía), el astro rey también «bailó», al igual que aconteció en Tyromestica (Checoslovaquia) el 27 de junio de 1947, donde después de que una «mujer» se apareciera a unos niños se produjo el «milagro del sol». Los vecinos de Herolsbach (Baviera) y de Acquaviva-Platani (Sicilia), en 1949 y 1950, respectivamente, observaron cómo el globo solar se les venía literalmente encima.

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