Familia no hay más que una

por Javier Pérez Campos

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Recibía constantes azotes con una paleta, tortazos, era empujada contra el suelo y recibía continuos maltratos psicológicos… La tensión fue aumentando, hasta que Gertrude Baniszewski, una vecina de quien nadie esperaría nada extraño, encerró a Sylvia Likens en el sótano para que nadie pudiera escuchar sus gritos cuando era maltratada, ni sus llantos durante la noche.

En la imagen, Syliva Likens y Gertrude Baniszewski

Allí dispuso un viejo colchón, y solo era alimentada mediante agua y galletas saladas. Alguna vez fue incluso obligada a comer heces. Y a medida que la víctima iba perdiendo fuerza, las cosas fueron complicándose. Baniszewski hizo correr por el barrio el rumor de que Sylvia era prostituta, lo que hizo que la joven estuviera en el punto de mira de muchos vecinos.

Así, la chica llegó a ser vejada y maltratada no solo por Baniszewski y sus siete hijos, sino también por otros chicos del barrio que decidieron “castigarla” por su falsa condición de prostituta. Apagaban cigarrillos en su piel, le daban baños en agua demasiado caliente, y hasta llegaron a grabar en su tripa un horrible mensaje con la punta de una aguja: “Soy prostituta y estoy orgullosa de serlo”.

Aquellos abusos causaron su horrible muerte, después de tres meses al amparo de aquella enfermiza familia.

Desafortunadamente, no se trata de un caso aislado. El 12 de agosto de 2003 el diario “El País” publicaba una noticia similar que sobrecogía a todos aquellos que leyeron el titular:

DETENIDA EN ESTRASBURGO UNA FAMILIA POR LA TORTURA Y MUERTE DE UN NIÑO DE 9 AÑOS. El pequeño vivió en su domicilio, atado de pies y manos, un "calvario de varios días"...

El cuerpo inerte de Nicolás fue hallado en un apartamento del barrio de Hautpierre, a las afueras de Estrasburgo, víctima de constantes abusos y maltratos que dieron lugar a una parada cardiorrespiratoria, además de hematomas por todo su cuerpo.

El padre, la madre, el tío y la abuela del pequeño de nueve años fueron detenidos horas después de su muerte, interrogados y acusados de "actos de tortura y barbarie".

Varios vecinos fueron entrevistados poco después, y ninguno esperaba que aquello pudiera suceder…

Como vemos, la industria del cine ha utilizado muchas historias para crear sus iconos del terror. Sin embargo, esos iconos no son nada nuevo; suceden cada día, en cualquier lugar y a cada momento.

En lo cotidiano habita el mal, y eso es mucho más terrorífico que cualquier película efectista. Solo hace falta buscar sus marcas en los medios, sin ser necesario acudir a un videoclub o cine para ser testigo de una historia truculenta.

Desgraciadamente, los carteles de “Basado en hechos reales” nunca antes tuvieron tanta razón…

Recuerde ahora a aquel vecino que siempre sale solo y silencioso cada noche. Recuerde los golpes del sótano, la penumbra de su hogar… Tal vez allí, muy cerca y sin usted saberlo, resida el mal.

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