Familia no hay más que una

por Javier Pérez Campos

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Otras familias practicantes de la antropofagia dentro del celuloide fueron los seres de “Las colinas tienen ojos”, una película también de la década de los 70 y que elevó igualmente a Wes Craven a la categoría de director de culto, en la que una familia con malformaciones a causa de la radiación emitida por diversas pruebas nucleares emitidas en el desierto de Arizona, trata de subsistir a modo de depredadores, llenando sus insaciables estómagos con la carne de aquellos incautos que se desvían, al igual que en “La matanza de Texas”, por inhóspitas callejeras secundarias.

Este argumento trata de criticar el uso de armas radiactivas de los Estados Unidos, tras los desastres de Hiroshima y Nagasaki, y a la vez de moralizar, a modo de las leyendas urbanas, sobre el hecho de transitar lugares inhóspitos; salirse de lo habitual puede traer graves consecuencias.

Sin embargo, para la creación de esta historia Wes Craven no solo se sirvió de su evidente ingenio, sino que recurrió a una vieja historia escocesa situada en el S.XVI… La historia del clan de Sawney Beane, un hombre que abandona su ciudad acompañado de su mujer, para cruzar el país. Durante la travesía, encuentran una gran caverna, de alrededor de una milla, en las extensiones rocosas de Galloway, que llama poderosamente su atención y donde deciden quedarse a vivir… Allí vivieron 25 años. En ese tiempo tuvieron, fruto de innumerables incestos, 8 hijos, 6 hijas, 18 nietos y 14 nietas.

Los primeros días, Beane y su mujer subsistían con lo que robaban a los viajeros que pasaban por el lugar… Sin embargo, a medida que crecía el clan y pasaba el tiempo en aquel salvaje lugar, las necesidades aumentaron aún más, y pronto comenzaron a alimentarse de la carne humana de aquellos pobres viajeros desorientados a los que asaltaban. De vez en cuando, alguien encontraba miembros desgarrados y mordisqueados en los alrededores, cerca del mar, donde eran depositados los restos que no llegaban a consumir.

Muy pronto las denuncias de desapariciones comenzaron a acumularse, y se barajaron varias posibilidades… Desde manadas de lobos hasta demonios venidos directamente del infierno para hacer purgar las penas de los viajantes…

Tiempo después se culpó a algunos posaderos de la zona, que fueron asesinados y torturados en busca de confesiones que nunca llegaban…

Finalmente, el rey James I de Inglaterra envió a 400 soldados acompañados de perros de caza a aquel lugar… Estos, guiados por el fortísimo olor a carne, se adentraron en las oscuras y polvorientas grutas de la caverna, hasta llegar al lugar donde el clan de los Beane desmembraban y comían a sus víctimas… Los 48 miembros fueron capturados, siendo los hombres desmembrados en público, y las mujeres quemadas en la hoguera…

Vecino, ¿tienes sal?

Uno de los terrores plasmados también en la gran pantalla, es la posibilidad de que tal vez, esa persona que vive en la puerta de al lado, no sea el vecino ejemplar que aparenta ser. Algo así sucedía en “Arlington Road”, de Mark Pellington, en la que una familia ejemplar comienza a sospechar que sus vecinos sean unos terroristas culpables de varios asesinatos. Y aunque no haya ningún caso real hecho público sobre esto, tengo un conocido que vive dos pisos más allá del artífice de uno de los asesinatos más crueles llevados a cabo, además, contra una disminuida psíquica que no pudo defenderse contra aquella atrocidad.

Pero más amable era la visión de Joe Dante en “No matarás al vecino”, en la que un jovencísimo Tom Hanks sospecha que su vecino haya descuartizado a varias personas y aún disponga de sus cadáveres en su bonita casa americana.

Y es que, este planteamiento que ya fuera utilizado años atrás por el magistral Alfred Hitchcock en “La ventana indiscreta”, ha dado mucho de sí. De momento, un remake algo cambiado y americanizado, titulado “Disturbia”, de DJ. Caruso.

La cuestión es, ¿quién no ha tenido nunca un vecino extraño, de quien sospechaba sobre hechos no muy lícitos?

Igualmente existen familias de quien nadie esperaría nada extraño. Pero un día, un hecho atroz trastoca sus vidas para siempre. Algo les hace cambiar y cometer un crimen del que, tal vez, acabarán arrepentidos… Un ejemplo se encuentra en una polémica película de Wes Craven, “La última casa a la izquierda”, censurada en su momento en varios países y que cuenta con un remake que ya está preparándose. Además, la película se basa en la obra “El manantial y la doncella”, de Igmar Bergman, que a su vez está basada en una balada nórdica del S.XIII.

El film narra la historia de unos padres cuya hija ha sido violada y asesinada, y que deciden tomarse la justicia por su mano tras capturar a los asesinos causantes de aquel hecho. Las últimas horas de vida de esos delincuentes serán claustrofóbicas e impactantes, estando en manos de una familia que ha perdido la locura y que, por descontado, piensan que ya no tienen nada que perder y que no les importa lo que suceda después mientras puedan vengar el sufrimiento de su hija.

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