Estancias marcadas

por Javier Pérez Campos

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Las habitaciones de hotel dan mucho juego a la hora de rodar una película o escribir un libro. Si no, que se lo digan a Stephen King, autor de El resplandor, y de 1408. Ambas se desarrollan en un hotel y en una habitación de hotel respectivamente.
En el prólogo de ésta última, King decía:

Las habitaciones de hotel son lugares espeluznantes por defecto… ¿Cuántas personas habrán ocupado esa misma cama? ¿Cuántas de ellas estaban enfermas? ¿Cuántas estaban perdiendo el juicio? ¿Cuántos estaban pensando en leer unos cuantos versículos de la Biblia del cajón de la mesilla antes de ahorcarse en el armario junto al televisor?

Y razón no le falta a este prolífico escritor.
El resplandor de Kubrick es una cinta genial si uno no ha leído el relato original de King. Pero si lo ha hecho, se dará cuenta de que el director la modificó parcialmente a su gusto, y aunque elminó escenas propias del terror surrealista de King, añadió otras magistrales, centrándose sobre todo en el proceso de locura que vive Jack Torrance y que le hace llegar a perseguir a su hijo y a su mujer por todo el hotel Overlook.

Sin embargo, y como es lógico, esto lo llevó a tener algún litigio con el autor del auténtico Resplandor, novela que asusta al centrarse principalmente en el terror sobrenatural, en lo desconocido y en el poder de apelación de los fantasmas sobre la conducta de un ex-alcohólico que volverá a darse a la bebida, facilitando el trabajo al poder maligno que yace en el hotel.

Una de las escenas más recordadas del cine de terror…

Pero debemos hablar del auténtico hotel Overlook, marco del film y a la vez auténtico protagonista del mismo. No me digan que no impresiona el lugar. ¿Aceptaría usted el trabajo de Jack Torrance, viviendo en la soledad de un lugar tan inmenso durante todo el invierno?

Esos largos y angostos pasillos, con hileras de puertas a ambos lados… Estancias, en realidad, donde cada persona ha vivido su propia historia, su propia vida, durante las horas que permaneció allí, impregnando el lugar con su alegría o su dolor. En la 403 una feliz familia, cuyo vecino, en la 404, es un pobre asesino arrepentido de haber degollado a su familia. Y un poco más adelante, en la 407, un enfermo terminal a punto de sumirse en un profundo sueño… Tal vez el último, sobre la colcha de esa cama donde, tal vez, descansará usted días después, mientras la lluvia azota los cristales de la ventana...

Lo cierto es que, como decía Stephen King, las habitaciones de hotel son lugares espeluznantes por defecto.

La muestra es un mapa. Imagine un mapa terráqueo. Ahora, ponga una docena de puntos rojos repartidos por toda España, marcando algo… Después, otra veintena en Inglaterra, cincuenta en Estados Unidos… Reparta, abreviando, más de trescientos puntos rojos aproximadamente por todo el mundo.

Esos son, en suma, los hoteles marcados que aún acogen a viajeros y turistas.
Y es que, para escribir El resplandor, la mente de Stephen King tuvo que desbocarse previamente…

Habitaciones para no reservar…

Para escribir El resplandor, la mente de Stephen King tuvo que desbocarse previamente… Y, según declaraciones del propio autor en algunas entrevistas, existe un hotel en el que se inspiró para escribir esta terrible historia.

El hotel Stanley, situado en las montañas rocosas de Colorado, abrió sus puertas en 1909. Allí, concretamente en la habitación 217, King escribió gran parte de la novela que nos ocupa ahora lugar.

Hotel Stanley, situado en las montañas rocosas del Colorado.

Y es que, según numerosos testimonios, la mayoría de fenómenos paranormales tienen lugar en la habitación 408. Desde la aparición de un niño que corretea por la moqueta, hasta la apertura de grifos, pasando por extraños sonidos o por un fenómeno que nunca antes había escuchado…

Muchos testigos aseguran haber visto cómo un pequeño objeto brillante cruzaba la habitación rápidamente, impidiendo distinguir de qué se trata.

Otro de los testimonios más impactantes es el narrado por un huésped que aseguraba que, una noche, mientras dormía, fue despertado por un extraño ruido… Alguien arañaba el cristal de la ventana desde fuera. Cuando abrió los ojos, aquel ruido continuó durante unos segundos. Poco después el sonido cesó, y un sudor frío recorrió su frente.

Se habla, igualmente, del sonido de un piano y de la aparición de anteriores huéspedes del hotel que fallecieron allí de forma trágica. Todos estos sucesos han otorgado al hotel Stanley el título del “hotel más maldito de todos los Estados Unidos”.

Por tanto, la habitación 408 del hotel Stanley estaría en nuestra lista de no reserva…

Pero la lista no cesa, y determinados hoteles siguen atemorizando a la población americana. Uno de ellos es el hotel del Coronado, situado en California. Este hotel tiene, además, el “récord” de fenómenos extraños… Un grupo de parapsicólogos decidió investigar en el lugar, llegando a presenciar e incluso a capturar en vídeo 37 sucesos paranormales en el mismo día y en la misma habitación; aquella sobre la que recae la leyenda negra del edificio: la habitación 3502.

Según la historia, el Día de Acción de Gracias de 1892, una joven mujer llamada Kate Morgan ingresó en el hotel con el nombre falso de “Lottie A.” para reencontrarse en el lugar con su marido. Sin embargo, él nunca acudió a dicha cita, y días después el cadáver de la mujer fue encontrado a tan solo unos pasos del hotel, en las escaleras traseras del hotel, con un disparo en la cabeza. Algunos investigadores americanos, como Jim T. Cullen, aseguran que aquello va más allá de un simple suicidio, y que fue su marido Tom Morgan quien perpetuó aquel asesinato.

También el hotel Queen Mary forma parte de la lista de hoteles encantados de América y que se regodea, además, de estos fenómenos. Se sitúa en Long Beach, California, y como curiosidad cabe destacar que la estructura de este hotel es bastante especial; no es un caserón, ni una mansión victoriana… Es un barco. Un barco que se hizo famoso por el transporte de tropas durante la II Guerra Mundial, y que pasó a ser conocido popularmente como “El fantasma gris” y tiene un récord entre sus “trofeos”; el de transportar a más de 16.000 pasajeros repartidos entre tropas y miembros de la tripulación en el mismo trayecto.

En Inglaterra, existe uno de estos hoteles situado, además, en las cercanías de un lugar mágico: Stonehenge. Es el hotel Black Swan (El cisne negro), que además parece hacer negocio con todos estos fenómenos. No solo no los rechaza, sino que además hace apología de ellos y muestra en la recepción supuestas grabaciones extrañas ocurridas en las habitaciones del hotel.

Hotel Black Swan.

En Escocia, son comunes los hoteles castillo, como el de Shieldhill, Borthwick, Culzean o Dalhousie. Allí, además, las visiones van un poco más lejos y se llega a hablar de la visión de miembros aislados que flotan en los oscuros y fríos pasillos de piedra… Brazos cercenados, piernas e incluso cabezas desmembradas, que, ingrávidas, desafían a cualquier ley natural.
Sin embargo, no es necesario salir de las fronteras nacionales para toparse con una de estas historias…

En España existen dos casos concretos que han dado lugar a numerosas fabulaciones y apariciones mediáticas. Realidad o no, uno de esos hoteles tiene suficiente historia negra para haber podido dar lugar a habladurías populares.

El hotel Corona de Aragón, fue protagonista de uno de los más terribles sucesos el 12 de julio de 1979. Un incendio acabó con la vida de 80 personas y estuvo a punto de reducir a cenizas el edificio. La prensa se hizo eco de aquel suceso, e incluso se publicó una lista con las víctimas del incendio.

Nunca se aclaró el origen de aquella tragedia; según el video de un aficionado, aquel incendio tuvo dos focos, uno en la primera planta y otro en la azotea. Aquello no fue fortuito, y algunos atribuyeron aquel suceso a la banda terrorista ETA. Incluso, la Asociación de Víctimas del Terrorismo incluye en su lista a los fallecidos en aquel suceso.

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