"Leyendas de Escocia"
por Javier Pérez Campos
Ya dentro de la catedral, que data del año 1136 aproximadamente y cuyas constantes reformas no terminaron hasta 1835, llama la atención la cripta, donde encontramos la tumba de San Mungo, además de otras criptas conmemorativas a los caídos en diversas guerras de Escocia.
Fotografía (3), Catedral de Glasgow.
Además, en el cementerio encontramos también la tumba de Andrew Buchanan, nacido en Glasgow en 1798 y de gran importancia para la ciudad, ya que ayudó a su progreso y desarrollo de manera implacable. Tanto es así, que en la actualidad la calle principal de Glasgow lleva su nombre… Buchanan Street. Además de otros edificios que también llevan su nombre, o la fiesta de Saint Andrew. Y a tan solo unos pasos de la catedral, encontramos un museo interesantísimo, que no deja a nadie impasible… El museo de Vida religiosa y Arte de San Mungo.
Allí encontramos un interesante estudio de las diversas religiones, y de los dioses adorados a lo largo de la historia.
Entre otras muchas figuras, destaca el “Dancing Skeleton” -Fotografía (4)- (Esqueleto que baila), que procede de la fiesta mexicana del Día de difuntos, y que no simboliza otra cosa que el triunfo de la vida sobre la muerte… Pero no deja de ser una curiosa imagen.
Entre otros, también encontramos una momia real, expuesta junto a su sarcófago. Finalmente, y como mención especial, en el museo Kelvingrove encontramos un famoso cuadro de Dalí… El Cristo de San Juan de la Cruz, que nos muestra desde arriba a Cristo crucificado. Pero el tiempo vuela, y no podemos detenernos más… Viajamos a Edimburgo, tierra de castillos, de leyendas, de historias clásicas de fantasmas y sobre todo… Una tierra plagada de curiosidades que merecen ser conocidas.
Segunda parada: Edimburgo
Nos encontramos en la capital de Escocia. Se trata de una ciudad que recibe un gran número de turismo a lo largo del año. Y no es para menos. Llama la atención, entre otras muchas cosas, el número de “Recorridos del terror”. Ahora mismo, tengo sobre mi mesa varios folletos que recogí a lo largo de mi visita. “Tour de fantasmas y tortura”, o “Descubre las calles subterráneas de Edimburgo”.
Uno de ellos, dice incluso: “Calma tus nervios al final del recorrido, tomando una copa en Nicol Edwards, el pub más encantado de Escocia”.
Buceando en la historia del pub, no encontramos nada que sea relevante, por lo que se trata de una forma de atraer la atención, que no deja de ser interesante. Lo que sí es cierto es que existe otra ciudad debajo de Edimburgo. Pasadizos e incluso alojamientos… Se trata de calles medievales, en las que se crearon tabernas o casas, y que principalmente tenían carácter defensivo. Sin embargo la claustrofobia, y cuestiones de sanidad, hicieron que la vida “volviera” a la superficie, y esta pequeña ciudad bajo el suelo fuera abandonada en el S. XIX.
Hace ahora menos de un año, un grupo de “cazafantasmas” encabezado por Richard Wiseman de la Universidad de Hertfordshire trataron de investigar estos pasadizos -Fotografía (5)-, sin llegar a ninguna conclusión clara.
Wiseman aseguraba creer que todas las historias que de fantasmas se cuentan sobre los subterráneos de Mary King’s Close son pura leyenda e imaginación popular.
Y es que la historia de este “subbarrio” cuenta que decenas de enfermos a causa de una gran plaga fueron abandonados en dicho lugar, en 1645, para morir, evitando el contagio a la gente sana. La leyenda asegura que alguna noche hay quien ha podido ser testigo de cómo unos seres vestidos de negro vagabundean por esta calle de la ciudad subterránea. No son las únicas vivencias paranormales bajo la ciudad de Edimburgo… Muchos aseguran que extraños ruidos como toses o lamentos, pueden escucharse casi diariamente, además de la percepción de fuertes olores.
El pequeño Bobby
Un poco más amable es la historia de Bobby, un pequeño terrier que vivía feliz junto a su amo, el policía John Gray, en 1856.
Fotografía (6), recordatorio a Bobby. Detrás, a la izquierda, “The eating house”
John y el perro se tenían un gran cariño. Pero un día, todo debió venirse abajo para el perro fiel, cuando su amo fallece a causa de la tuberculosis, y es enterrado en el cementerio de Greyfiars.



