«Asteroides»

La amenaza que viene del espacio

por Miguel Gilarte

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Cráteres de grandes dimensiones (continuación...)

Los anillos de Saturno, fruto de una colisión. Probablemente los hermosos anillos de Saturno, fueron creados por la desintegración de un satélite que se encontró con un asteroide. Hoy vemos el resultado en forma de miles de finos anillos formados por millones de rocas y de hielo de escaso tamaño, desde arena a rocas de pocos metros.

Calisto, es uno de 4 grandes satélites de Júpiter, con 4.800 Km. de diámetro (sólo 80 Km. menos que Mercurio, éste con 4.480 Km. de diámetro). En el mismo ecuador de Calisto, se divisa una estructura concéntrica de múltiples anillos, y de dimensiones descomunales. Se le ha bautizado como formación Valhalla, con unos escalofriantes 2.600 Km. de diámetro. Hasta ahora es la cicatriz planetaria mayor.

Mimas, una luna de Saturno con 420 Km. de diámetro, con un destacado cráter cuyo nombre es Herschel, de 130 Km. de diámetro, lo que supone 1/3 del diámetro total del satélite. Desproporcionado. El impacto profundizó 10 Km. bajo el suelo de Mimas y las paredes del mismo, se elevan 5 Km. con respecto a la zona circundante del impacto. Otro sobreviviente del Sistema Solar.

Tetis, es otro pequeño satélite de Saturno, de 1.060 Km. de diámetro, que alberga el cráter Odysseus de 450 Km. de diámetro, esto es casi la mitad del diámetro del Satélite. Es el mayor cráter que existe en el Sistema Solar en relación al diámetro del objeto que lo alberga.

Miranda, una singular luna de Urano, cuyo diámetro es de 562 Km. No es singular por tener cráteres notables, sino porque seguramente fue destruida por un impacto de un asteroide, pero sus restos que se disiparon en todas direcciones, no se alejaron lo suficiente como para hacer frente a la fuerza de la gravedad y escapar. Al poco tiempo del impacto, todos los residuos volvieron a unirse, dando lugar a una caótica luna, como si de un puzzle no terminado se tratara, enormes valles, grietas, fallas, cañones, escarpas, precipicios de Km. de profundidad y un terreno completamente irregular. Miranda estalló, pero se volvió a formar y sus restos, ya no encajaron correctamente.

Los dinosaurios fueron testigos del encuentro con un asteroide

Hace 65 millones de años, un asteroide de unos 10 Km. de diámetro se encontró con la Tierra. Nuestra atmósfera apenas pudo hacer nada. Pero a la velocidad con la que entró, se calentó tanto por la fricción, que antes de tocar suelo, quemó bosques y animales a decenas de kilómetros a la redonda.

Cuando cayó, se abrió un cráter que se ha encontrado en la península del Yucatán en México en el Puerto de Chicxuluby que tiene 160 Km. de diámetro, denominado Chicxulub y no se descarta la posibilidad de la existencia de otro cráter en las proximidades de 400 Km. de diámetro denominado Izamal. Pero el impacto no fue lo peor, lo peor estaba por llegar.

Desde el inmenso cráter comenzó a escapar una columna de humo y cenizas que alcanzó gran altura y comenzó a rodear la Tierra. El Sol apenas se veía con tal espesa niebla.

Esta situación, pudo durar meses o tal vez años. La temperatura bajó mucho, las plantas comenzaron a morir sin la luz solar al no poder realizarse con efectividad la fotosíntesis. Un caos para los dinosaurios que murieron de frío y de hambre al romperse la cadena alimenticia. Pero no todos. Es posible que gracias a este impacto, (no el único, hace unos 250 millones de años aconteció otro siniestro impacto de mucha mayor magnitud, cuyo cráter de impacto parece haberse encontrado en Australia) los mamíferos, al verse reducida casi por completo la población de los terribles lagartos que dominaron el planeta durante varios cientos de millones de años, aprovecharan para expandirse por todo el planeta. El hombre desciende de los primeros mamíferos.

Riesgos en el futuro

Han pasado más de 4.500 millones de años desde la formación del Sistema Solar. El peligro de colisión de la Tierra con un asteroide ha bajado mucho a medida que pasa el tiempo, al existir menor número de objetos viajando entre los planetas. De hecho, el último y mayor impacto contra la Tierra como comentamos en el apartado anterior, se produjo hace 65 millones de años. Intentar averiguar cada cuánto tiempo choca un asteroide contra la Tierra, es imposible, pues es algo arbitrario.

A medida que los telescopios son más potentes y eficaces, se descubren nuevos asteroides, en ocasiones de algunos cientos de metros y a distancias de menos de 7,5 millones de Km. de la Tierra, recordemos que la Luna está a unos 400.000 Km. 7,5 millones de Km. es la distancia considerada como de seguridad gravitatoria. A menor distancia, la Tierra puede ejercer influencia gravitatoria sobre el objeto, aunque depende de la masa del mismo, de la velocidad y la trayectoria. La influencia gravitatoria terrestre, puede hacer variar la órbita del objeto, haciéndola mayor o menor o cerrándola entorno a nuestro planeta.

Una última y peor posibilidad sería que dicha órbita fuera transformada en una órbita de impacto hacia la Tierra, como hizo Júpiter con el cometa de 1994. El cambio a una órbita muy cerrada podría provocar un impacto directo. Pero tenemos que recordar que la Tierra es un objeto pequeño, con un poder gravitatorio muy limitado.

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