El asesino del zodiaco
por Javier Pérez Campos
La prensa, las cartas y los criptogramas…
La década de los 60 fue difícil para la prensa, debido al expansivo poder de la televisión que entraba cada vez en más hogares. Es por ello por lo que la prensa estaba confrontada, trataba de llegar al máximo número de lectores posibles utilizando, para ello, cualquier táctica que pudiera ofrecerles el liderazgo mercantil.

Retrato robot del asesino de Vallejo y los primeros ecos en la prensa...
En aquellos días la gente estaba impactada por aquellos sucesos acontecidos en Vallejo; cuatro asesinatos a sangre fría de víctimas inocentes e inconexas en solo unos meses, y sobre todo, el asesino estaba suelto. Peor aún, ni siquiera estaba identificado, ni un indicio… El asesino, por tanto, podía ser cualquiera. Un vecino tal vez. La mayoría descartaba la llegada de un forastero, pues los asesinatos habían ocurrido en lugares muy puntuales; el que utilizó un arma en aquellos sitios con ausencia de testigos parecía saber lo que hacía.
Pero pronto aquel despiadado personaje empezó a jugar con el poder de los medios de comunicación… El 31 de julio de 1969 en las redacciones de tres periódicos (Vallejo Times Herald, San Francisco Chronicle y San Francisco Examiner) se recibe una carta de alguien que asegura ser el asesino de Vallejo; así, cada redacción recibe un tercio distinto de un extraño criptograma. Un mensaje cifrado de tal forma que sería necesario unir los 3 trozos para poder conocer su contenido. El asesino aseguraba que en aquel extraño código se encontraba su verdadero nombre.

Criptograma 1: Vallejo Times Herald
Tras un intenso debate moral sobre si mostrar o no el contenido de aquellas misivas, la prensa acabó publicando los mensajes. Estos llegan a diversos puntos, pero nadie parece capaz de descifrar su contenido, ni siquiera los técnicos de Inteligencia Naval lo consiguieron.

Criptograma 2: San Francisco Chronicle
Ante esta desconcertante situación, la jefatura de policía de Vallejo pide al asesino que, para evitar un arduo trabajo ante la posible obra de un bromista, se identifique u ofrezca algún dato que pueda corroborar que es él y no otro quien cometió aquellos asesinatos y, por supuesto, quien envió aquellas cartas.

Criptograma 3: San Francisco Examiner
Así, el 4 de agosto llega una misiva a la redacción del diario San Francisco Examiner, en la que, bajo el saludo de “Querido editor, Zodiac al habla:” se ofrecen ciertos datos sobre los asesinatos que nunca antes habían trascendido a los medios de comunicación, por lo que la policía asume que realmente están tratando con el verdadero personaje que ha aniquilado, de momento, a 3 personas en Vallejo.
Y todo parece apuntar a que la trascendencia en los medios de comunicación está volviéndolo cada vez más carismático, lo cual es peligroso cuando aún no se conoce nada sobre su posible identidad.
De esta forma, sin remediarlo, la prensa ha entrado a formar parte de este juego del ratón y el gato, y los crímenes adquieren un tinte mediático como nunca antes se había visto desde los asesinatos en el Whitechapel londinense en 1888, con la macabra carrera asesina de Jack el Destripador.
A la redacción de los periódicos llegaron varias pistas, enviadas por el supuesto asesino, sobre el modo de descifrar el código… Todas las cartas enviadas empezaron a ser firmadas por el pseudónimo “ZODIAC”, unido al dibujo de algo semejante a la mira de un arma de fuego:

Por increíble que parezca tras burlar al conocimiento de los técnicos de la Inteligencia Naval, fueron dos lectores que habían seguido el tema con interés, Donald y Bettye Harden de Salinas (California), los que consiguieron descifrar el criptograma. El mensaje, que finalmente no contenía el verdadero nombre del asesino, y contenía alguna falta de ortografía, decía (traducción):
"ME GUSTA MATAR GENTE PORQUE ES MUCHO MÁS DIVERTIDO QUE MATAR ANIMALES SALVAJES EN EL BOSQUE, PORQUE EL HOMBRE ES EL ANIMAL MÁS PELIGROSO DE TODOS. MATAR ALGO ES LA EXPERIENCIA MAS EXCITANTE, ES AUN MEJOR QUE ACOSTARSE CON UNA CHICA, Y LA MEJOR PARTE ES QUE CUANDO ME MUERA VOY A RENACER EN EL PARAÍSO Y TODOS LOS QUE HE MATADO SERÁN MIS ESCLAVOS. NO DARÉ MI NOMBRE PORQUE VOSOTROS TRATARÉIS DE RETRASAR O DETENER MI RECOLECCIÓN DE ESCLAVOS PARA MI VIDA EN EL MÁS ALLÁ EBEORIETEMETHHPITI".
Los últimos 18 caracteres continúan a día de hoy sin descifrar. Sin embargo, muchas han sido las conspiraciones sobre si esas letras aparentemente inconexas pudiesen contener el verdadero nombre de aquel a quien ya todos habían empezado a llamar “el asesino del zodiaco”… Así, el programa televisivo Unsolved Mysteries (Misterios sin resolver) aseguró esta teoría, afirmando que el verdadero nombre del asesino era Theodore Kaczynski, un matemático norteamericano también conocido con el sobrenombre “Unabomber” que llevó a cabo una campaña de terrorismo mediante bombas para denunciar a la sociedad moderna. Esta teoría sigue siendo mantenida por muchos aún en día, pero no ha sido ni mucho menos probada. Y una teoría no es suficiente para imputar a alguien en unos crímenes en serie.
«Los incorruptos de París»
Cuando uno viaja a París, lo hace pensando en la subida a una torre de vértigo, a 320 metros del suelo. El turista piensa en bonitos paseos por las Tullerías, inolvidables rutas en bateau mouche por el Sena o en auténticos recorridos por el museo Louvre, dignos del más puro placer por el arte o la aventura.
Pero lo último que espera el viajero de a pie es encontrar, en una sencilla iglesia de la Rue du Bac, los cuerpos incorruptos de dos Hijas de la Caridad.
Una de ellas aseguraba haber recibido la visita de la Virgen, siendo ésta una de las relativamente pocas apariciones marianas reconocidas oficialmente por la Iglesia vaticana.
Sus cuerpos descansan dentro de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad y son venerados al día por centenares de personas de todas las razas, culturas y creencias…
«Leyendas de Escocia»
Me envuelvo del sonido de gaitas que tocan bajo la lluvia para escribir este artículo… Para recordar un mágico viaje por los bellos pasajes escoceses… Por castillos con leyenda (y de leyenda), por callejones encantados y por la vieja historia revelada solo a algunos curiosos.
Acompáñeme por los callejones empedrados, parques verdes y tabernas de madera, todo ello rodeado de niebla, en un paseo nocturno pero iluminador, como los viejos faroles de gas que aún alumbran algunos de los comercios del casco antiguo de Edimburgo.
Acompáñeme por este viaje a caballo entre la leyenda, la historia, y las míticas historias de terror de Robert Louis Stevenson, que tanto tienen ahora que ver…

