«Descubierto en Cantabria el mayor yacimiento europeo de ámbar del Cretácico»
Según los investigadores del IGME los últimos hallazgos son, incluso, más importantes que los del primer momento y confirman al 'Soplao' como el yacimiento más importante de Europa y, probablemente, del mundo.
5 Noviembre 2008.- El yacimiento de ámbar de El Soplao, en Cantabria, es el más importante de Europa de la época del cretácico inferior, hace 110 millones de años, han confirmado hoy los científicos que lo vienen estudiando desde que las obras de un nuevo acceso por carretera a la espectacular cueva dejaron al descubierto este tesoro.
La bolsa de ámbar descubierta hasta ahora mide 25 metros de longitud y un metro de espesor y casi toda está formada por ámbar azul-púrpura, un tipo muy raro de esta resina que hasta ahora sólo se había encontrado en la República Dominicana.

Además, el ámbar conserva numerosos insectos (como avispas y mosquitos) y arañas atrapados entonces, lo que lo convierte en una cápsula del tiempo en la que se espera encontrar nuevas especies. En aquella época la zona tenía un clima subtropical. Los científicos del Instituto Geológico Minero de España y otros investigadores que colaboran en los trabajos han calificado de "excepcional" el yacimiento y han subrayado que puede esclarecer definitivamente la incógnita del origen del ámbar.
Xavier Delclós, de la Universidad de Barcelona, ha explicado que el origen serían unas coníferas arbustivas llamadas frenelopsis, cuya resina, a raíz de un gran incendio forestal, fue arrastrada hasta el mar, donde se depositó. Hace 110 millones de años el lugar donde ha sido encontrado el ámbar era una zona costera.
Es el mayor yacimiento europeo de ámbar del Cretácico
Devastadores incendios en el Cretácico inferior en la actual Cantabria forjaron el mayor y más fructífero yacimiento de ámbar de Europa. Hace 110 millones de años, las exudaciones de resina de las coníferas que crecían en las tierras emergidas se calentaron súbitamente con esos fuegos, y en su caída hacia la tierra atraparon numerosos insectos que hoy se pueden ver en fragmentos de ámbar recién recuperados.

La comarca donde esto sucedió, cuando los dinosaurios dominaban el territorio y los insectos comenzaron su labor de dispersión del polen y por lo tanto empezaron a fecundar de flores la Tierra, se llama El Soplao. Su nombre viene de las corrientes de aire que los mineros del plomo provocaban cada vez que perforaban y comunicaban las cavidades subterráneas.
Hoy, lo que queda de todo esto es el que ya se puede definir como el mayor yacimiento europeo de ámbar del Cretácico, con las mejores bioinclusiones halladas hasta el momento y una fuente inagotable de conocimientos de nuestro pasado.
Idoia Rosales, investigadora del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), ha sido su descubridora, junto con María Najarro, que prepara su tesis doctoral. "Íbamos marcando estratos rocosos y llegamos aquí", dice señalando la cuneta de la carretera recién abierta, "donde comenzó a salir el ámbar en gran cantidad. Cada vez más". La sedimentóloga avisó al IGME y sus especialistas le confirmaron que el descubrimiento era excepcional.
Esto ha ocurrido hace sólo unos meses. El viernes pasado terminaron su primera excavación de sólo 15 días. Lo hallado es una joya. No sólo se trata de un ámbar de color púrpura inédito hasta ahora, sino que en sólo cuatro días de laboratorio han descubierto siete nuevas especies de insectos.
Cuando logremos analizar el material sladrán un centenar de nuevas especie", declaró Enrique Peñalver, paleontólogo del IGME, una institución dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación.
El yacimiento fue presentado públicamente por los investigadores, el consejero de Cultura de Cantabria, José Francisco López Marcano, y el director de la empresa que explota actualmente las minas de El Soplao como parque temático, ya visitado por un millón de personas.
Existen otros yacimientos de ámbar en el mundo. Los hay en Oriente Medio (Líbano, Israel y Jordania), al oeste de Francia, al sur de Inglaterra y en el noreste de España, pero muchos de ellos no tienen inclusiones de artrópodos y el yacimiento de El Soplao presenta unas dimensiones y una cantidad, variedad y calidad de piezas de ámbar azul púrpura con artrópodos que ya se ha desmarcado como el más importante de Europa a la espera de iniciar el estudio de las muestras recogidas durante la primera campaña de excavación.
+ Más información (dossier de prensa):
El País.com: "Avispas de hace 110 millones de años atrapadas en ámbar de Cantabria"
El Mundo.es:
"Descubierto en Cantabria el mayor yacimiento europeo de ámbar del Cretácico"
El Diario Montañés.es: "Los científicos deslumbrados con el filón de Rábago"
El Diario Montañés.es: "'Territorio Soplao' contará con un museo del ámbar tras el «excepcional» hallazgo"
EuropaPress.es: "El yacimiento de ámbar de El Soplao, el más importante del Cretácico en Europa, se originó por un paleoincendio"
Rtve.es: "Encuentran en la cueva cántabra de El Soplao el mayor yacimiento de ámbar de Europa"
Ikerjimenez.com
Avispas de hace 110 millones de años atrapadas en ámbar de Cantabria:

Xavier Delclòs, investigador de la Universidad de Barcelona y especialista desde 1986 en insectos fósiles, explicó que "durante las labores de tamizado de la pasada semana observamos algunas masas con lupa de mano y detectamos siete insectos, circunstancia realmente anormal en otras excavaciones y claro indicativo de que este ámbar de El Soplao es muy rico en insectos”.
De estos siete ejemplares vistos por casualidad durante el lavado, dos de ellos son avispas que con toda seguridad corresponderán a géneros y especies nuevas. Una de ellas es una hembra que muestra el aparato de poner los huevos al final de su abdomen.
El tercer ejemplar, que ha llamado la atención de los investigadores, es una mosca que presenta una morfología muy peculiar y que nunca había sido encontrada en ámbar español. Con seguridad corresponde también a una especie no descrita.
El resto de ejemplares son más habituales, salvo otra avispa de la familia de los Megaspilidae que es muy escasa en el registro fósil.
