«Vida extraterrestre, más cerca que nunca» (y 2ª parte)
El pasado 25 y 26 de enero se celebró una conferencia en la Royal Society de Londres en la que se discutieron cuestiones relacionadas con la existencia de vida en otros planetas.
30 enero 2010.-
Las formas de vida extraterrestre serán detectadas muy pronto gracias a las tecnologías disponibles, por lo que tenemos que estar preparados para las consecuencias de este hallazgo. Ésta es una de las conclusiones a la que han llegado científicos y astrónomos de todo el mundo, reunidos recientemente en un encuentro de la Royal Society de Londres, para discutir cuestiones relacionadas con la vida alienígena. Sus argumentos, aunque parecen sacados de la ciencia ficción, en realidad tienen una base científica y tecnológica.
¿Qué aspecto tendrán los extraterrestres si los encontramos?, ¿Se encontrarán formas de vida similares a la nuestra en el espacio exterior o, por el contrario, estas formas de vida serán más parecidas a las que nos ha mostrado en incontables ocasiones la ciencia ficción?.
Bajo el nombre de “The detection of extra-terrestrial life and the consequences for science and society” (La detección de vida extraterrestre y sus consecuencias para la ciencia y la sociedad), la conferencia reunió a los principales astrónomos y científicos de todo el mundo, que intentaron dilucidar, además, qué pasará realmente cuando el ser humano encuentre señales de vida en otros planetas.
Muy cerca
El hallazgo de vida extraterrestre no es una posibilidad remota, aseguran los científicos. Los astrónomos son ya capaces de detectar planetas orbitando alrededor de estrellas lejanas, y en los que podrían existir formas de vida.
Las generaciones que actualmente poblamos la Tierra llegaremos a ver la detección de señales de vida extraterrestre en alguna parte del Universo, aseguran los expertos. ¿Qué pasaría si esto sucediera?
En un comunicado publicado por la Universidad St. Andrews se explica que, ahora más que nunca, la humanidad tiene que prepararse para las consecuencias de un posible encuentro con formas de vida alienígenas.
Según declaró en la conferencia Martin Dominik, de la Escuela de Física y Astronomía de dicha universidad, los rápidos avances alcanzados en las tecnologías de exploración espacial hacen que esta posibilidad sea una posibilidad real.
Dominik afirma: “podría ser que no estuviéramos solos en el universo, lo que afectaría radicalmente la forma en que la humanidad se comprende a sí misma. Tenemos que estar preparados para las consecuencias”.
Técnica clave
Dominik es pionero en la exploración planetaria. De hecho, en 2006, él y su colaborador, Keith Horne, descubrieron el planeta más parecido a la Tierra de los encontrados hasta el momento.
Bautizado como “OGLE-2005-BLG-390Lb”, este planeta tiene una masa cinco veces mayor que la de la Tierra, y se encuentra a unos 20.000 años luz de distancia, cerca del centro de la Vía Láctea, orbitando alrededor de una estrella más pequeña que el Sol.
Según explicó en 2006 la Universidad St.Andrews en un artículo, este planeta es demasiado frío para contener vida, pero fue encontrado con una técnica denominada de microlente gravitacional, que permite detectar objetos de la masa de un planeta o de la masa de una estrella, independientemente de la luz que éstos emitan.
El hallazgo del OGLE-2005-BLG-390Lb con esta técnica supuso un resultado innovador, clave para la búsqueda posterior de formas de vida extraterrestre.
Alienígenas inteligentes
Por otra parte, en la conferencia de la Royal Society, Lord Rees, Presidente de la Royal Society y Astrónomo Real, afirmó que el descubrimiento de vida extraterrestre podría cambiar a la humanidad para siempre, alterando la visión que tenemos de nosotros mismos y de nuestro lugar en el cosmos.
Según Rees, la tecnología de que se dispone está ya tan avanzada que no sólo podremos detectar planetas no mayores que la Tierra orbitando alrededor de otras estrellas, sino que también seremos capaces de saber si estos planetas tienen continentes y océanos o el tipo de atmósfera que los rodea.
Rees añadió que, si se encontrara alguna forma de vida alienígena, incluso una forma muy simple, en cualquier lugar, nos enfrentaríamos a uno de los mayores descubrimientos del siglo XXI.
El científico señaló tener la sospecha de que hay vida e inteligencia en otros lugares del universo, en formas que nos resultan inconcebibles. Incluso, podría haber formas de inteligencia superiores en capacidad a la inteligencia humana, tan alejadas de ésta como nosotros lo estamos de un chimpancé.
Proyecto SETI
En otra intervención de la conferencia, el profesor Paul Davies, de la Universidad de Arizona, explicó el estado actual y futuro del proyecto SETI, señalando que se necesitan más esfuerzos y flexibilidad para cuestionar las ideas existentes sobre qué forma podría tomar una inteligencia alienígena, cómo podría intentar un ser inteligente extraterrestre contactar con los humanos, y cómo podríamos responder si alguna vez este contacto se produce.
SETI es el acrónimo del inglés Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, un proyecto con el se intenta desde hace 15 años encontrar vida extraterrestre inteligente, ya sea por medio del análisis de señales electromagnéticas capturadas en distintos radiotelescopios, o bien enviando mensajes de distintas naturalezas al espacio con la esperanza de que alguno de ellos sea contestado.
Hasta la fecha, no se ha detectado ninguna señal de claro origen extraterrestre, sin incluir la todavía sin definir Señal WOW!. nombre que se le dio a una captación de radio que podría ser el único mensaje recibido hasta la fecha procedente de seres inteligentes alienígenas.
Esta señal fue registrada el 15 de agosto de 1977 por el radiotelescopio Big Ear, y procedía de la zona oeste de la constelación de Sagitario.
+ dossier de prensa:
Tendencias21.net: «Nos acercamos al encuentro con formas de vida fuera de la Tierra»
ALT1040.com: «Lo digital nos está haciendo invisibles antes los extraterrestres»
NeoTeo.com: «La revolución digital nos hace invisibles para ET»
+ fuentes y referencias:
University of St Andrews: «Life on other planets 'a real possibility'»
Telegraph.co.uk: «Earth becoming invisible to aliens»
Guardian.co.uk: «Aliens visiting Earth will be just like humans, scientist claims»
The Royal Society: «Is there anybody out here?»
BBC News: «Astronomers hopeful od detecting extra-terrestrial life»
ikerjimenez.com

“6EQUJ5 - La señal Wow!
El mensaje del espacio que nunca se descifró...”
Ocurría un 15 de agosto de 1977 a las 23:16 horas. El radiotelescopio Big Ear recibió una señal de radio de origen desconocido durante aproximadamente 72 segundos proveniente de la zona oeste de la constelación Sagitario.
Esta señal alcanzó una intensidad treinta veces superior al típico ruido de fondo de los receptores de radio.
La señal no se grabó pero fue registrada por el ordenador del observatorio en un trozo de papel.
Unos días después, un joven profesor de la universidad del estado de Ohio llamado Jerry Ehman que estaba trabajando como voluntario en el proyecto SETI, revisando los registros del ordenador, descubrió atónito la señal anómala mas intensa jamás detectada por un radiotelescopio.
La obsoleta computadora del radiobservatorio, una IBM 1130 equipada con 1 Megabyte de disco duro y 32 Kilobytes de memoria RAM, se encargaba de convertir los datos recibidos directamente por el radiotelescopio a una serie de caracteres alfanuméricos.
El software, diseñado por Bob Dixon y Jerry Ehman era bastante sofisticado ya que hacía continuos chequeos del funcionamiento del equipo y era capaz de ejecutar varios algoritmos de búsqueda simultáneamente, incluidos unos algoritmos de búsqueda capaces de aislar señales pulsantes o continuas.
Exactamente eso fue lo que ocurrió cuando la computadora del observatorio imprimió aquellos caracteres 6EQUJ5, representaban distintos niveles de señal, hasta treinta veces el nivel normal.
Nunca se pudo identificar cual pudo ser el origen de dicha señal, probablemente fuese algún tipo de interferencia terrestre que se “coló” por los receptores del observatorio, pero quien sabe...