«Hallado un último ancestro común de monos y hombres en Arabia Saudí»
El cráneo de un mono de unos 15 kilos que vivió en Arabia Saudí hace 29 millones de años acaba de aportar nuevos detalles sobre los orígenes remotos del Homo sapiens y sus parientes vivos más cercanos, los chimpancés.
15 julio 2010.- El descubrimiento de los restos fosilizados de un primate de Arabia Saudí desconocido hasta ahora podría ayudar a datar la divergencia evolutiva entre hominoides y los "monos del viejo mundo", según publica esta semana la revista "Nature".
La fecha en que se produjo la divergencia entre hominoides -humanos y simios- y cercopitécidos -conocidos como "monos del Viejo Mundo", a partir de los cuales evolucionaron babuinos y macacos, entre otras especies- a partir de un antecesor común es un tema clave en la historia de la evolución humana.
Las estimaciones basadas en el genoma calculan que la separación entre ambas ramas evolutivas se produjo aproximadamente hace unos 30-35 millones de años, a principios del Oligoceno.
Sin embargo, los registros fósiles de mediados y finales del Oligoceno (entre 30 y 23 millones de años atrás) aportaban pocas pistas acerca de las características del último antecesor común o que apoyaran que la divergencia se produjo a principios de ese periodo.

El reciente hallazgo en Arabia Saudí de los restos fósiles de una especie de mono desconocida hasta ahora ha permitido a un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan (EEUU) describir, a partir del cráneo, las características de esta especie de primate de tamaño mediano (de unos 15 ó 20 kilos).
Los restos de este animal que vivió hace 28 ó 29 millones de años muestran que compartía algunas características con los catarrinos, considerados como el antecesor común de hominoides y "monos del Viejo Mundo", lo que indicaría que la divergencia se produjo más tarde de lo que se pensaba, entre 29 y 24 millones de años atrás.
Los autores consideran que este hallazgo puede aportar una información crucial para entender la naturaleza y las fechas de importantes eventos relativos a la historia evolutiva de nuestra especie.

El espécimen compartía características que lo asemejan a los monos del viejo mundo actuales, como los papiones de África o los monos de Gibraltar. Entre ellas están un hocico prominente y unos molares anchos.
El hijazensis también tiene otros rasgos que lo acercan a monos y homínidos más modernos, como su profundo canal auditivo. Estas características sitúan al ejemplar a medio camino entre los monos del viejo mundo y los ancestros de los homínidos, según los autores.

Basados en las características del fósil, los expertos señalan que ambos linajes se separaron hace entre 28 y 24 millones de años, una fecha mucho más reciente de lo que habían propuesto otros estudios basados en la genética, que estimaban la divergencia entre 30 y 35 millones de años atrás. Además, los expertos dicen que los restos del hijazensis confirman que la divergencia entre ambos linajes se produjo en África o Arabia.
Restos de peleas
Según los autores, el hijazensis fue un macho adulto que pesaba entre 15 y 20 kilos. Habitó una zona boscosa y cálida cerca de lo que hoy es el mar Rojo, que aún no existía hace 29 millones de años. A juzgar por sus restos, el hijazensis vivió una existencia dura. Su cráneo muestra que el mono se partió uno de sus caninos. Además, la parte de su calavera que ha podido ser rescatada muestra una gran cicatriz frontal así como una incisión en la parte derecha del cráneo que probablemente acabó con su vida, concluyen los autores.
+ dossier de prensa:
EFE: «Un fósil puede esclarecer cuándo los hombres dejaron de ser monos»
Público.es: «Hallado un último ancestro común de monos y hombres»
ElMundo.es: «Un primate árabe, nueva pieza clave en el 'rompecabezas' de la evolución humana»
+ fuentes y referencias:
Nature: New Oligocene primate fron Saudi Arabia and the divergence of apes and Old World monkeys
ikerjimenez.com

“El genoma del neandertal desata la polémica sobre la evolución...”
Lejos de acabar con la polémica y las preguntas sin respuesta, el genoma del neandertal, presentado ayer a nivel mundial, ha reavivado el debate en torno a las implicaciones de la hibridación entre esta especie y el Homo sapiens.
Pero no todos están de acuerdo, aunque reconocen que hay muchas preguntas ahora abiertas. José María Bermúdez de Castro, director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH) y codirector en Atapuerca, niega que se pueda hablar de una sola especie.
"Yo siempre he pensado que pudo haber hibridaciones, incluso entre 'Homo antecessor' y 'Homo heidelbergensis', pero ello no significa que ya no sirva la definición de especie como la entendemos, sino que se va matizando".
Para Bermúdez de Castro los fósiles estudiados no son suficientes para asegurar si son el resultado del híbrido que, según el genoma, si debió existir.
"En todo caso, es un trabajo excelente en el que hay que felicitar a los españoles que han participado", concluye.
Su colega en Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, director del Centro Investigación sobre Evolución y Comportamiento Humano (UCM - ISCIII), apunta que el porcentaje de ADN neandertal en los humanos es tan pequeño que "no afecta a la naturaleza humana", si bien reconoce que resulta extraño que el genoma de un francés no tenga más genética de esta especie que uno de Papúa.
"Resulta extraño que en Europa no se incorporen más genes, aunque hubo convivencia. Si así fuera, está claro que los europeos actuales son diferentes a los de entonces".
"Lo que parece claro es que somos dos líneas evolutivas diferentes y que la aportación neandertal es muy pequeña y que hay 83 genes que tienen mucho peso porque encierran la clave de por qué somos como somos", concluye.
Arsuaga también argumenta que cuando hay reproducción, entonces serían la misma especie y tendrian un antepasado común. "Es todo muy confuso", reconoce.
Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y tercer codirector de Atapuerca, considera que la aportación de los neandertales a nuestra especie "es muy poca porque la hibridación fue algo marginal, sin trascendencia evolutiva porque no se mezclaron en Europa".
Antonio Rosas, coautor del trabajo sobre el genoma, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) considera que, aunque tuvieran descendencia, neandertales y 'sapiens' "no son la misma especie".
"Si hubo un segundo encuentro entre ellas, no dejó huella genética detectable, así que todo son hipótesis", concluye.