«El Spirit no volverá a rodar por Marte»
Después de seis largos años de éxitos y descubrimientos explorando la superficie de Marte, y casi diez meses de intentos frustrados por liberar sus ruedas de la arena que las aprisionan, la NASA ha decidido que el rover Spirit deje de ser un robot móvil y que a partir de ahora se convierta, si sobrevive al duro invierno marciano, en una estación científica fija sobre la superficie del planeta rojo.
27 enero 2010.- La tarea principal del más que veterano Spirit para las próximas semanas es sencilla: prepararse lo mejor posible para intentar sobrevivir a la enorme crudeza del invierno que viene. Si lo consigue, cuando llegue la primavera podrá seguir realizando importantes tareas científicas, eso sí, sin moverse ya del sitio en el que se encuentra inmovilizado. En esa nueva situación el ingenio de la NASA podría llegar a resistir muchos meses, incluso años.
«Spirit no está muerto, sólo ha entrado en otra fase de su larga vida», ha declarado Doug McCuistion, director del Programa de Exploración de Marte de la NASA. «El año pasado dijimos al mundo que los intentos para liberar a nuestro querido robot podrían no tener éxito. Y parece que la actual posición de Spirit en Marte será su lugar definitivo de descanso».

Planes de libertad
Hace ya diez meses, mientras el rover era conducido hacia el sur, junto al borde oeste de una meseta llamada Home Plate, sus ruedas rompieron una delgada costra rocosa superficial y quedaron atrapadas por la suave y fina arena que había debajo. Desde ese mismo instante, el equipo de técnicos del rover empezó a trazar planes para liberar al vehículo robótico utilizando la fuerza de cinco de sus seis ruedas. La sexta había dejado de funcionar ya en 2006, reduciendo la capacidad de movimiento del rover.
Se realizaron todo tipo de cálculos y pruebas físicas sobre un «gemelo» del Spirit, usado por los investigadores para reproducir las condiciones del original en un cajón de arena del Jet Propulsion Laboratory, en California. Pero nada de eso sirvió para liberar al rover. Al contrario, el pasado mes de noviembre otra de sus ruedas dejó de funcionar, empeorando aún más la situación.
A pesar de todo, los últimos intentos por liberar a Spirit de su prisión de arena parecían esperanzadores. Pero la proximidad del invierno marciano (que comenzará en mayo y durante el que se alcanzarán temperaturas de hasta 50 grados bajo cero) ha aconsejado un drástico cambio de estrategia. En invierno, por ejemplo, la baja intensidad de los rayos solares dificultará la recarga de las baterías del rover, razón por la que los expertos han decidido dejar de gastarla intentando liberar al vehículo y reservarla para asuntos más importantes, como por ejemplo intentar que Spirit sobreviva hasta la primavera.
Para conseguirlo, los técnicos intentarán cambiar el actual ángulo de inclinación del Spirit, que actualmente mira hacia el sur. Dado que en invierno el sol ilumina desde el norte, corregir ese ángulo para aprovechar algo más de energía solar puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Si todo va bien, Spirit debería disponer así de la suficiente energía para contactar con la Tierra cada pocos días hasta que llegue el buen tiempo.
Ciencia estacionaria
Si el robot sobrevive, en primavera seguirá con su trabajo como una estación científica estacionaria. «Existe una clase de investigaciones que sólo se pueden realizar con el vehículo parado y que hemos descartado hasta ahora durante estos años de conducción», afirma Steve Squyres, investigador principal de los vehículos Spirit y Opportunity. «La falta de movilidad no significa que la misión termine de forma abrupta. En vez de eso, nos permitirá ir pasando a un tipo de ciencia estacionaria».
A partir de ahora, si todo sale bien, Spirit empezará a estudiar, por ejemplo, qué significan unos ligeros «temblores» detectados en la rotación marciana y que parecen estar relacionados directamente con la composición del núcleo del planeta. Esa clase de observaciones requiere meses de mediciones continuas en puntos fijos, después de lo que se podrá determinar, entre otras cosas, si el núcleo de Marte es sólido o líquido.
Desde su inmovilidad, Spirit podrá también seguir analizando la composición del terreno que esté al alcance de su brazo robótico, además de estudiar el funcionamiento de los vientos en Marte, la forma en que barren el terreno y cómo influyen el la composición de la atmósfera.
Mientras tanto, en otro lugar del planeta rojo, Opportunity, el «hermano» de Spirit, parece gozar de buena salud y sigue rodando y recorriendo la polvorienta superficie del mundo al que fue enviado a explorar...
+ dossier de prensa:
EFE: «La NASA descarta que Spirit recupere su movilidad y lo prepara para hibernar»
ABC.es: «El Spirit no volverá a rodar por Marte»
ElMundo: «La NASA abandona la operación de rescatar al robot 'Spirit'»
EuropaPress: «La NASA renunciar a liberar a 'Spirit' de su trampa de arena»
+ fuentes y referencias:
NASA.gov: «Now a Stationary Research Platform»
Jet Propulsion Laboratory (JPL): Mars Exploration Rover Mission
ikerjimenez.com

“La procedencia de una extraña roca marciana asombra a la NASA...”
¿Qué es esto? A ojos de cualquiera, una simple roca con muy poco atractivo. Para los científicos de la NASA, un rompecabezas al que han dedicado dos meses de trabajo y que comienza a resolverse.
La «piedra», de color oscuro y no más grande un balón de baloncesto, fue descubierta por el rover explorador Opportunity en una llanura del Planeta rojo. Apodada «Isla Marquette», su composición y características son diferentes a las de cualquier otra roca o meteorito marcianos. Precisamente, al principio, los investigadores pensaron que se trataba del resto de algún meteorito impactado en el planeta, pero ahora, tras realizar distintos análisis, han llegado a otra conclusión: se trata de una muestra de las profundidades de Marte.
«Es una de las cosas más interesantes que ha encontrado Opportunity en mucho tiempo», asegura Steve Squyres, de la Universidad de Cornell en Ithaca (Nueva York). Durante sus seis años de exploración, Opportunity ha encontrado sólo otra roca del mismo tamaño que haya sido «disparada» desde un cráter distante. Llamada «Bounce rock», que se parecía mucho a la composición de un meteorito marciano encontrado en la Tierra.
Un lugar «profundo y lejano»
«Isla Marquette» es una roca de grano grueso con una composición de basalto. El primer pensamiento de los científicos fue que la piedra podía ser un meteorito, como otros que la sonda de la NASA ha encontrado con anterioridad. Sin embargo, su bajo contenido en níquel indica una clara procedencia marciana. Por su composición, los geólogos creen que se originó en las profundidades del planeta y no en la superficie, donde se enfriaría más rápido y tendría una textura más fina. «Proviene de un lugar profundo y lejano, aunque no sabemos exactamente a qué distancia y profundidad», señala Squyres.
«Es como tener un fragmento de otro sitio de aterrizaje», afirma Ralf Gellert, de la Universidad de Guelph en Ontario (Canadá), uno de los científicos responsables del brazo robótico del Opportunity. «Con el análisis en una fase temprana, estamos todavía trabajando en algunos enigmas acerca de esta roca». La herramienta de abrasión del robot ha arañado la superficie de la roca para conocer su interior, un trabajo realizado con cuidado para que la herramienta no se dañe y puede seguir siendo utilizada.
Desde que aterrizó en Marte en 2004, Opportunity ha realizado numerosos descubrimientos científicos, incluida la primera evidencia de que el planeta contiene agua líquida. Después de trabajar 24 veces más tiempo de lo que se tenía planeado, el robot ha obtenido 133.000 imágenes.