«Programados para no dormir»
El sueño es un proceso esencial para el organismo humano y nos pasamos la tercera parte de nuestra vida durmiendo. Los circuitos cerebrales que lo regulan siguen siendo un enigma para los investigadores.
13 de agosto 2009.- Aunque algunos expertos recomiendan dormir ocho horas al día, quien no tiene la suerte de alcanzar esa cifra puede recurrir a estimulantes como el café. Sin embargo, otros superan largas jornadas de vigilia sin necesitar mayor descanso. Estas personas, más que simplemente afortunadas, pueden estar sujetas a una mutación genética que parece reducir las horas de sueño necesarias.
Un artículo en Science revela la existencia de una anomalía en los genes de los ritmos circadianos, el reloj biológico que regula las actividades de todos los seres vivos. La mutación, denominada P385R, aparece en el gen DEC2, un regulador de los ciclos vitales.
Un equipo de científicos de la Universidad de California en San Francisco (EEUU) descubrió a dos personas de una misma familia, madre e hija, que presentaban esta anomalía. Al analizar las pautas de descanso de todos los miembros, detectaron que las dos portadoras de la variante P385R sólo necesitaban una media de 6,25 horas de sueño, frente a las 8,06 horas que requería el resto de la familia.

“La existencia de una anomalía, una mutación, en los genes de los ritmos circadianos, permite reducir las horas de sueño necesarias...”
Para contrastar los datos, los investigadores implantaron la mutación en ratones. Los datos revelaron que aquellos que poseían el P385R permanecían despiertos 1,2 horas más que los ratones control. También evaluaron la calidad del descanso mediante electroencefalogramas. Los resultados mostraron que la profundidad del sueño era prácticamente similar en ambos grupos. Por último, analizaron qué sucedía al privar de descanso a los ratones y descubrieron que los que portaban la mutación se recuperaban mejor de los periodos de insomnio. Este dato se achaca a la menor necesidad de sueño de los sujetos con el P385R.
Los científicos esperan avanzar más en este campo para poder combatir las patologías asociadas a los trastornos del sueño.
Menos de ocho horas
La respuesta está en el gen DEC2. Las personas que tienen una mutación en este gen no necesitarían las ocho horas de descanso reparador aconsejadas como hábito saludable. Esta mutación es bastante rara, advierten los investigadores. No obstante, el estudio, que ha dirigido Ying He, tiene valor en sí mismo porque ofrece nuevas pistas para estudiar los efectos de la privación del sueño en la salud humana.
Los investigadores de la Universidad de California estudiaron a una familia de siete miembros en la que una madre y una hija dormían regularmente una media de seis horas por noche. El resto necesitaba dormir más de ocho horas cada noche para recuperarse plenamente.
Tras secuenciar varios genes candidatos, hallaron finalmente que madre e hija compartían una variante del gen DEC2 que no tenía el resto de la familia. Este gen no es un desconocido para los estudiosos del sueño. Se sabía que este gen desempeña un papel importante en la regulación de los ritmos circadianos y el reloj biológico.
+ Dossier de prensa:
ELMUNDO.es: «Identificada molécula que influye en el tiempo de sueño»
PÚBLICO.es: «Descubierta una mutación que 'quita el sueño'»
ABC.es: «Programados para no dormir»
EuropaPress.es: «Una mutación genética reduce la necesidad de dormir»
Ikerjimenez.com
Un hallazgo que abre una vía de investigación:

Comprender mejor el proceso que se esconde tras el abrazo a Morfeo "podría ayudar a desarrollar fármacos o estrategias que alivien los trastornos del sueño y mejorar la cantidad y calidad del mismo", añaden los científicos.
No obstante, Ying-Hui Fu reconoce que "aunque este descubrimiento no tendrá aplicaciones clínicas inmediatas, sí abre una ventana para la exploración de las bases moleculares que regulan este proceso fascinante y que desconocemos casi por completo".
En un comentario que acompaña al estudio, Hyun Hor y Mehdi Tafti, del Centro de Genómica de la Universidad de Lausana (Suiza), coinciden en que "las aproximaciones con la genética molecular constituyen la mejor baza para encontrar, sin suposiciones previas, las moléculas que regulan el reloj del sueño".
Al conocer mejor el proceso del sueño, se podrán mejorar otros muchos aspectos de la vida, ya que la falta de descanso "influye en la productividad, perjudica la salud, afecta al aprendizaje y la memoria y empeora el humor", destaca el experto en neurología.