«Los cielos de la ciudades ocultan el noventa por ciento de las estrellas»
Los habitantes de las ciudades españolas no ven el noventa por ciento de las estrellas cuando miran al cielo, mientras que los vecinos de núcleos urbanos pequeños solo perciben un veinte por ciento de los cuerpos celestes, que se dejan ver a la mitad en las zonas rurales.
6 enero 2010.- Así se desgrana de los resultados del proyecto IACO, que se encarga de observar los cielos españoles para medir la contaminación lumínica y elaborar un mapa del país con la distribución de los llamados cielos oscuros.
En una escala del 0 al 6, que mide la visibilidad de las estrellas en los cielos nocturnos -dando el mayor valor a las áreas en las que se ve el cien por cien de los cuerpos celestes-, el proyecto sitúa a las ciudades con una magnitud del 2,5, la periferia un 3,8 y las zonas más alejadas se alzan con un 5,2.

Estos datos son el resultado de las 622 observaciones que han llevado a cabo durante este año los miles de participantes en esta iniciativa, que ha contado con la colaboración de unas cuarenta agrupaciones astronómicas de todo el país.
El proyecto IACO ha sido organizado por la Sociedad Malagueña de Astronomía, que empezó a contar estrellas en 2006, aunque fue en 2008 cuando se extendió al resto de provincias españolas y este año, cuando ha recibido el impulso final al obtener la categoría de proyecto emblemático de carácter nacional del Año Internacional de la Astronomía 2009.

Los objetivos son concienciar a la población de la importancia de preservar los cielos oscuros desde la tierra, mostrar las consecuencias negativas de un mal alumbrado de las calles y configurar un mapa de la contaminación lumínica en España.
La coordinadora del proyecto, Blanca Troughton, ha explicado a Efe que los resultados obtenidos mediante las observaciones sirven de base para los distintos modelos de contaminación que se hacen vía satélite y los refuerzan y corroboran.
Las mediciones las puede hacer cualquier persona siguiendo unos sencillos pasos y rellenando una ficha que se puede descargar en la web "www.iaco.es".
Con este documento y con los mapas de las constelaciones más brillantes en cada estación -también disponibles en la web-, cada participante puede hacer su propia observación e incorporar los resultados al proyecto.
Al principio cuesta trabajo, por eso se hace con grupos de estrellas muy comunes y conocidos por el público, pero basta con una sesión para que se puedan hacer las mediciones", ha señalado Troughton, quien ha contado que en los primeros años este ejercicio se hacía con profesores y alumnos en centros de enseñanza.
Durante el último año, la iniciativa ha cosechado un gran éxito y en España ha superado a proyectos similares como "Globe at night", que lo hace a nivel mundial.
En 2010 continuarán con este proyecto y ya hay organizada una nueva campaña que comenzará a principios de marzo.
+ dossier de prensa:
EFE: «Los cielos de las ciudades ocultan el noventa por ciento de las estrellas»
+ fuentes y referencias:
ikerjimenez.com

“Las Leónidas, una lluvia sorprendente...”
La lluvia de las estrellas fugaces (o lluvias de meteoros), que denominamos Leónidas, ha venido siendo en ocasiones y desde hace cientos de años, un fenómeno de tal magnitud, que el público en general y los estudiosos de los fenómenos celestes, han quedado impresionados y desconcertados durante algunos años en los que parecía ser un verdadero espectáculo, que en ciertos momentos, fue comparado con fuegos artificiales.
Las lluvias de estrellas fugaces, de las que se conocen más de 140 al cabo del año, son en realidad, pequeños fragmentos (rocas y hielo) que entran en nuestra atmósfera de cuerpos estelares procedentes en su mayoría de los denominados cometas.
Los cometas, que son rocas envueltas en hielo, de muy diversas medidas, que van desde pocos cientos de metros de diámetro hasta varias decenas de kilómetros, en sus aproximaciones al Sol, e incluso cuando rebasan la órbita de Júpiter y se dirigen hacia el Sistema Solar interior pasando por Marte, la Tierra, Venus y Mercurio, se desprenden de pequeños trozos de hielo y pequeñas rocas de su superficie, debido al calor que empiezan a recibir del Sol.
El hielo de su superficie se sublima y esto provoca reacciones y transformaciones en el cometa, en ocasiones incluso llegan los cometas a fragmentarse por completo y desaparecer con el tiempo.