«Las mutaciones de tres genes podrían predecir la conducta suicida»
Así lo indica un equipo del Hospital Monte Sinaí y la Universidad de Columbia de Nueva York (EE UU), formado por investigadores españoles, que ha encontrado varias mutaciones implicadas. El hallazgo podría generar en el futuro tests genéticos para identificar la predisposición al suicidio, sin olvidar los factores sociales y culturales.
18 junio 2010.- Las evidencias que apuntan el papel relevante que desempeñan los genes en la predisposición a la conducta suicida son cada vez mayores”, explica a SINC Mercedes Pérez -Rodríguez, coautora del estudio e investigadora en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York (EE UU). Las investigaciones realizadas hasta ahora muestran que cerca del 40% de la variabilidad en la conducta suicida podría tener una base genética.
El objetivo del trabajo que ha publicado el American Journal of Medical Genetics era identificar un modelo que discriminara entre aquellos individuos con y sin antecedentes de intentos de suicidio. En lugar de centrarse en unos pocos genes candidatos tradicionales, los científicos examinaron un conjunto de 840 polimorfismos funcionales de un solo nucleótido (SNPs) presente en 312 genes expresados en el cerebro.

Los SNPs fueron analizados en hombres con un trastorno psiquiátrico diagnosticado y los resultados son prometedores”, señala Pérez-Rodríguez, quien describe cómo con un algoritmo basado en tres SNPs de tres genes distintos su equipo clasificó correctamente el 69% de los pacientes.
Los autores sugieren que las prestaciones de este modelo podrían generar en el futuro tests genéticos sencillos con utilidad diagnóstica para la identificación de pacientes con intentos de suicidio.
Las características predictivas de este algoritmo para la estimación del riesgo de suicidio superan a las de todos los modelos desarrollados hasta el momento”, subraya la investigadora. Además, el nuevo modelo identifica tres sistemas neurobiológicos diferentes que podrían desempeñar un papel en la diátesis (predisposición orgánica) para las conductas suicidas.
Investigación genética de la conducta suicida
Además de las perspectivas sociológica y psicológica, en los últimos 20 años la genética ha empezado a analizar las causas de los comportamientos suicidas, cuya tendencia no deja de aumentar, sobre todo en los países industrializados de Occidente. Los últimos datos de la OMS indican que en el año 2000 casi un millón de personas se suicidaron, y calcula que en 2020 lo harán más de un millón y medio.

En la actualidad no existen pruebas clínicas fiables que identifiquen a las personas que pueden tener más predisposición al suicidio. Hasta ahora, los estudios se han centrado en parámetros relacionados con la función serotonérgica como el ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA) del líquido cefalorraquídeo (LCR) o medidas del eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) como el test de supresión de la dexametasona. Sin embargo, estos modelos no tienen utilidad clínica.
Los tres genes seleccionados en el nuevo estudio no habían sido casi utilizados en la investigación genética de la conducta suicida, en la que ahora se confirma su implicación. Los tres codifican el receptor 5-HT1E de la serotonina (HTR1E, SNP rs10944288); la subunidad pi del receptor A de ácido gamma-aminobutírico (GABRP, SNP hCV8953491); y la subunidad alfa-2-actinina (ACTN2, SNP rs707216) de la vía de los receptores glutamatérgicos ionotrópicos.
+ dossier de prensa:
SINC: «Las mutaciones de tres genes podrían predecir la conducta suicida»
+ fuentes y referencias:
American Journal of Medical Genetics
World Health Organization: Suicide Prevention (SUPRE)
ikerjimenez.com

“Descubren un tipo de neuronas viajeras...”
Un grupo de neuronas hasta ahora desconocidas tiene la capacidad de abandonar la zona donde se originan, el hipotálamo, cruzar fronteras entre regiones cerebrales y colonizar el cerebro anterior, según un estudio de un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicado en 'Nature Neuroscience'.
Así, en dicha zona se mezclan con las neuronas locales para formar la amígdala, que es un conjunto de núcleos neuronales donde se regulan emociones como la rabia, la ansiedad o el miedo. Precisamente las alteraciones en la amígdala pueden generar desórdenes neuro-psiquiátricos, como la ausencia patológica del miedo, la depresión o la esquizofrenia.
En este sentido, el investigador que dirige el estudio, Juan de Carlos, del Instituto Cajal (CSIC) ha señalado que conocer cómo se origina el conjunto de núcleos de neuronas que conforman la amígdala es "fundamental para entender los desórdenes psiquiátricos" provocados por la alteración de esta parte del cerebro anterior, como la carencia patológica de miedo, la depresión o la esquizofrenia".
Además, la investigación explica que la capacidad de las neuronas inmigrantes de alcanzar una región cerebral alejada se debe a un gen llamado Orthopedia (Otp), que los autores identifican este gen han demostrado que sus alteraciones producen un desarrollo anormal en la amígdala y que al inactivar "de forma experimental" el Otp, se descubre que las células hipotalámicas no podrían iniciar un viaje migratorio para alcanzar los núcleos amigdalianos.
"Esto causaba una deficiencia celular que se traducía en un volumen menor de los núcleos que constituyen la amígdala, tras lo que se podría esperar una patología funcional de dicha estructura", ha explicado.
De Carlos considera que estos nuevos resultados abren "inesperadas expectativas para la comprensión del desarrollo temprano del cerebro", puesto que al demostrar que la amígdala se genera con la participación de neuronas inmigrantes procedentes de otra región cerebral, "va a haber que replantearse el origen de muchas agrupaciones neuronales que se presuponían sólidamente establecidas".