NASA lanza con éxito el cohete «Ares»
La NASA ha lanzado con éxito el prototipo del cohete Ares I-X , el futuro propulsor de misiones tripuladas en órbita de la Tierra y el cohete que podría llevarnos de nuevo a la Luna.
29/octubre/2009.- El lanzamiento, que estaba programado para ayer pero que tuvo que aplazarse debido al mal tiempo y a pequeños problemas técnicos, se realizó desde el Centro Espacial Kennedy en Florida (EE.UU.) y aunque ha estado seguido de un vuelo muy corto -sólo ha durado dos minutos-, ha tenido un coste de 445 millones de dólares. Se trata de algo histórico, ya que es la primera vez en 34 años que un cohete distinto al shuttle ha salido desde la plataforma Pad 39-B.
El Ares I-X partió a las 16.30 (hora peninsular) después de varios retrasos debidos a unas condiciones meteorológicas poco favorables. El cohete ha ascendido a 40 kilómetros de altitud sobre el Atlántico y ha realizado simulaciones con una réplica exacta de la nave Orion, situada en su extremo y en la que en un futuro viajarán los astronautas. Cientos de sensores han medido las capacidades en vuelo del aparato, que mide cien metros de altura, lo que lo convierte en el más largo del mundo. Esta prueba proporcionará a la NASA la posibilidad de comprobar datos fundamentales relacionados con el funcionamiento, la seguridad y la estabilidad de la nave antes de que realice vuelos tripulados.

La buena visibilidad ha permitido que el cohete pudiera ser seguido en imagen directa durante los aproximadamente 120 segundos que duró su vuelo, y que finalizó con el apagado de los motores, y su fragmentación en al menos dos partes, antes de precipitarse al Océano Atlántico.
Un proyecto en el aire
El experimento es crucial para los planes de la agencia: el cohete Ares -que en esta ocasión ha llevado una cabina sin tripulantes- será el transporte a órbita de los astronautas después de que Estados Unidos dé por terminado el uso de sus transbordadores espaciales.
También podría ser el vehículo que se utilice para regresar a la Luna, aunque el proyecto esté cada vez más en el aire. El gobierno del presidente Barack Obama ha iniciado una revisión de los planes de la agencia que incluyen el uso del Ares I y la cápsula Orion como suplentes de los transbordadores, y el retorno de astronautas a la Luna hacia el año 2020.
La semana pasada un comité independiente designado por la Casa Blanca sugirió que la NASA estudie poner fin a todo el programa Ares I y recurrir a cohetes comerciales que podrían estar preparados más pronto.
+ dossier de prensa:
ElPaís.com: «Lanzado con éxito un prototipo del nuevo cohete de la NASA»
ElMundo.es: «El nuevo cohete de la NASA realiza con éxito su vuelo de prueba»
ABC.es: «La NASA dispara el cohete Ares, primer paso para devolver al hombre a la Luna»
LaVanguardia.es: «Empieza la nueva carrera hacia la Luna»
+ en NASA.gov:
Latest Ares I-X Launch news: «Teamwork brings about successful Ares I-X launch»
ikerjimenez.com
«La NASA debe olvidar el regreso a la Luna...»

En 2004, George W. Bush quiso emular a John F. Kennedy. Los estadounidenses volverían a vibrar con la aventura espacial gracias a su Visión para la Exploración del Espacio, que llevaría a la NASA primero a la Luna y finalmente a Marte.
Para cumplir sus objetivos se creó el programa Constellation: un cohete para llevar humanos al espacio, Ares I; una gran cápsula que podría acoger hasta seis astronautas, Orión; y la lanzadera más potente jamás construida para transportar carga, Ares V. Cinco años y 5.000 millones de euros después, una comisión para revisar los planes de exploración tripulada de la NASA creada en mayo por Barack Obama ha dictaminado que, con el presupuesto actual, la trayectoria de la agencia espacial es insostenible.
En la presentación del informe final de la comisión, su presidente, el ex consejero delegado de Lockheed Martin, Norman Augustine, salvó a los creadores de Constellation. En su opinión, el programa estaba bien pensado con las condiciones presupuestarias que se plantearon en el momento de su puesta en marcha, aunque no sea viable ahora "con un presupuesto que es dos tercios del que era". El presidente del panel creado por Obama dejó caer una crítica a la anterior Administración al pedir que el Gobierno no "permita que la NASA vuelva a caer en esta trampa".
Una vez en la trampa, la comisión, formada por astronautas y representantes de la academia y de la industria, propone una solución evidente para salir de ella: equiparar los objetivos a los recursos. Y, salvo que Obama y el Congreso accedan a aprobar el incremento de 3.000 millones de dólares que la Comisión calcula necesario para afrontar proyectos más ambiciosos, el futuro de los humanos en el espacio salvo que China diga lo contrario no será épico. Ni Marte, ni asteroides, ni base lunar.
Si se mantiene la arquitectura de Constellation, la NASA no tendría un medio de transporte propio al espacio durante seis años, el periodo más largo desde el inicio de la era espacial. Los transbordadores se retirarían en 2011 un año más tarde de lo previsto para que el número de lanzamientos sea razonable y no ponga a las tripulaciones en peligro y el primer Ares I llegaría "no antes de 2017". Esta ruta tendría además una víctima que afectaría directamente a la inversión europea en el espacio. Si no hay fondos adicionales, la Estación Espacial Internacional (ISS) caería sobre el Pacífico en 2015, tras más de una década de construcción y con sólo cinco años de utilización a pleno rendimiento.