«El 'Hubble' también fotografía la marca del impacto en Júpiter»
El telescopio espacial Hubble ha vuelto a demostrar el gran telescopio que es y, como no podía ser menos, ha fotografiado la zona del polo sur de Júpiter donde se descubrió, el pasado día 19, la marca de un impacto.
Actualización 25 de Julio 2009.- Aunque todavía está en pleno proceso de calibración tras la espectacular y exitosa misión de mantenimiento y reparación realizada el pasado mes de mayo por el transbordador espacial Atlantis y su tripulación, los responsables del telescopio espacial Hubble han entendido que el impacto de un cuerpo desconocido contra Júpiter descubierto hace unos días por el astrónomo aficionado Anthony Wesley es algo tan extraordinario que han decidido que merecía la pena que el telescopio le echara un ojo aunque todavía no esté al 100% de sus capacidades: Hubble Captures Rare Jupiter Collision.

Imagen del impacto sobre Júpiter - NASA, ESA, and H. Hammel (Space Science Institute, Boulder, Colo.)
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Esta imagen en luz visible es la mejor de las tomada por la recién instalada Wide Field Camera 3 (WFC3) el pasado 23 de julio, y se espera que al combinarla con observaciones en el infrarrojo realizadas por observatorios terrestres se puedan obtener detalles acerca del efecto que el impacto tuvo en la estructura vertical de la atmósfera de Júpiter.
La mancha negra tiene en estos momentos algo más de 4.000 kilómetros de largo, y está expandiéndose. Se calcula que el objeto que la causó debía tener el tamaño de varios campos de fútbol y que la energía liberada ha sido miles de veces mayor que la liberada en Tunguska.
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«El impacto de un asteroide deja en Júpiter una cicatriz del diámetro de la Tierra»
Un astrónomo aficionado descubrió desde Australia cómo un objeto de grandes dimensiones aún no identificado impactó en la superficie de Júpiter. Los científicos de la NASA, sorprendidos, confirmaron el suceso, justo al cumplirse 15 años desde que el cometa Shoemaker-Levy 9 se desintegró en miles de pedazos al alcanzar este mismo planeta.

José Manuel Nieves
22 de julio 2009.- Según informó la NASA, tras recibir la alerta del aficionado, los científicos del Laboratorio de Propulsión de Pasadena, en California, dieron cuenta de lo sucedido utilizando un gran telescopio de infrarrojos de la isla hawallana de Mauna Kea y que ha permitido tomar imágenes de la "cicatriz".
Observen la mancha negra que aparece en la región polar de Júpiter. Es completamente distinta a las demás, y no ha sido causada por ningún fenómeno atmosférico en el planeta gigante de nuestro sistema. Se trata, muy al contrario, de la marca dejada por un asteroide o cometa. Una cicatriz que, dado el tamaño inmenso de Júpiter, parece pequeña, pero que en realidad tiene el diámetro de la Tierra. Según los astrónomos, el impacto se ha producido hace apenas unos días.

Es la primera vez, desde 1994, que se observan directamente las consecuencias de un impacto de estas características en un mundo de nuestro sistema solar. Entonces fue un cometa, el Shoemaker-Levy, y también se estrelló contra Júpiter, después de romperse en varios fragmentos debido a la enorme gravedad joviana y proporcionar un espectáculo que jamás hasta entonces había sido contemplado por el hombre. Ahora, y gracias a las observaciones de un astrónomo amateur afincado en Australia, la historia se repite, aunque esta vez, a diferencia de la anterior, no ha podido verse el momento de la colisión.
«Al principio pensé que se trataba de una mancha producida por una tormenta polar», asegura Anthony Wesley, que tomó las fotografías el pasado 19 de julio con el telescopio de 14,5 pulgadas que tiene instalado en el patio de su casa en Murrumbateman, al norte de Canberra.
Sin embargo, a medida que el planeta iba girando y y mejoraban las condiciones de visión, me di cuenta de que no era una mancha oscura, sino negra del todo y en todos los canales».
El Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA ha confirmado el descubrimiento del aficionado australiano usando el gran telescopio de Mauna Kea, en Hawai. A tenor de la huella, el impactor debió tener un tamaño considerable, y el choque con Júpiter debió de producirse hace apenas unos días. A pesar de ello, ningún observatorio ni satélite fue capaz de localizar el objeto antes de que llegara a su destino.

“Las primeras imágenes del impacto en infrarrojos muestran el brillo del material lanzado a la atmósfera por el objeto, cerca del polo sur de Júpiter...”
Hemos sido muy afortunados por estar observando Júpiter exactamente en el momento preciso y en la cara adecuada para observar el evento», explica Glenn Orton, del JPL. Ahora, Orton y sus colegas han alertado a otros telescopios para que realicen sus propias observaciones.
El paso siguiente será analizar los datos y averiguar la mayor cantidad posible de detalles. «Podría tratarse de un cometa -afirma el científico de la NASA- pero aún no estamos seguros».
Impactos como éste son muy frecuentes en los diversos planetas y lunas del sistema solar. Esperemos que las observaciones no fallen cuando uno de estos objetos se dirija directamente contra la Tierra.
+ archivo ikerjimenez.com:
«Una bola de fuego sobre Béjar» Febrero 2009
«El meteorito de Nochebuena: se cumplen 150 años del mayor meteorito caído en España» Diciembre 2008
«Extraños efectos por meteorito en Perú» Septiembre 2007
+ dossier de prensa:
ELPAÍS.com: Nuevo 'bombardeo' en Júpiter
ABC.es: El impacto de un asteroide deja en Júpiter una cicatriz del diámetro de la Tierra
RTVE.es: Un objeto del tamaño de la Tierra impacta sobre la superficie de Júpiter
Ikerjimenez.com
¿Está la Tierra preparada para el impacto de un asteroide?

Para quien piense que eso no va a pasar nunca, que son especulaciones de cuatro científicos locos, ahí van algunos datos: La red internacional de observatorios que hoy se dedica a rastrear asteroides y cometas en el espacio ha encontrado ya 900 que podrían ser potencialmente peligrosos para la Tierra.
Se trata de objetos, en todos los casos, mayores de 140 metros y la lista crece a razón de 80 nuevos miembros cada año. Ciertas estimaciones sitúan su población real en más de 4.000.
Una buena parte de la conferencia se dedicará a un asteroide concreto, uno con nombre propio.
Se trata de Apophis, una roca de 270 metros descubierta en 2004 y que pasará muy cerca de la Tierra, por debajo incluso de la órbita de los satélites geoestacionarios, en abril de 2029 y que volverá, con muchas más posibilidades de impacto (una entre 45.000), en el año 2036.
Si finalmente sigue su camino en lugar de embestir la Tierra, pasará tan cerca de nosotros que podrá contemplarse a simple vista.
Pero no es Apophis el único peligro que nos ronda, a pesar de ser el más inminente. Los llamados NEOs (Near Earth Objects, Objetos Cercanos a la Tierra) son mucho más numerosos, y abarcan rocas que van desde los pocos metros a los varios kilómetros de diámetro.
Entre los NEOs se cuentan también numerosos cometas, aunque su proporción con respecto al total resulta muy pequeña, apenas del 1 por ciento.
Las modernas tecnologías de detección hacen que el número de NEOs crezca continuamente y los expertos creen que dentro de una década se habrán detectado (y se seguirán las trayectorias) de más de 500.000.