«Los rayos X desvelan los secretos que Leonardo usó en la Gioconda»
Un estudio pionero demuestra que el maestro componía los rostros usando hasta 30 capas de pintura translúcida
17 julio 2010.- Los rayos X acaban de desvelar un nuevo secreto de la Gioconda y otras seis obras maestras de Leonardo da Vinci (1452-1519). Por primera vez desde que fueron pintadas, un grupo de investigadores, entre ellos un español, han sido capaces de penetrar en las diferentes capas de pintura que confieren a los rostros de Leonardo un sello único en la historia del arte. Lo han logrado gracias a la luz de rayos X que atraviesa hasta el fondo del lienzo sin causar el menor daño a los óleos.

“El análisis confirma que el artista tardó años en pintar cada cuadro...”
Los investigadores analizaron siete cuadros que abarcan 40 años de la carrera del pintor e incluyen obras maestras como La Virgen de las Rocas y San Juan Bautista, todas expuestas en el Museo del Louvre de París. Su objetivo era destripar las claves del esfumado, la técnica con la que Leonardo difuminaba las sombras. Los resultados, publicados en Angewandte Chemie, indican que el maestro lo lograba añadiendo capas de pintura translúcida y con poco color a una base mezcla de blanco y color carne. Cuanta más oscuridad quería, más añadía. El trabajo ha desvelado que las transiciones casi imperceptibles entre luz y sombra se deben a hasta 30 capas de pintura sobre las que después el artista aplicaba el barniz final.

El estudio refleja el grado de perfeccionismo de Leonardo; tuvo que ser un artista muy meticuloso", explica Armando Solé, un investigador español que trabaja en el sincrotrón ESRF de Grenoble (Francia), la fuente de rayos X más potente de Europa. Cada lámina de pintura tenía un grosor de un micrómetro, una milésima de milímetro. Tras cada aplicación, el maestro debía esperar a que secase para aplicar la siguiente. "Quería lograr el mayor realismo posible y eso le llevó años de trabajo en cada obra", explica Laurence de Viguerie, otra de las autoras del estudio. "Muchos expertos señalan que en realidad nunca terminó ninguno de sus cuadros", añade.
Experimentos químicos
Solé desarrolló en 2004 el programa informático con el que se han podido analizar los resultados de las radiografías, contar cuántas capas hay en cada zona del rostro en las pinturas y qué compuestos usó el maestro. "Hacía algo parecido a experimentos químicos para mejorar sus pinturas", explica De Viguerie.
También iba a contracorriente. "Un tratado de pintura de la época desaconsejaba el uso del manganeso para las sombras, pues secaba mal, pero Leonardo utilizó gran cantidad en su San Juan Bautista, en lugar del negro de carbón que solía emplearse", detalla De Viguerie.
Los investigadores siempre trabajan en martes, cuando cierra el museo y pueden realizar sus experimentos bajo la vigilancia de los conservadores. Desde hace unos días analizan varias obras de Rafael para intentar desvelar ahora sus secretos.
+ dossier de prensa:
ElPaís.com: «Caricias X para 'La Gioconda'»
Público.es: «Los rayos X desvelan los secretos que Leonardo usó en la Gioconda»
LaVanguardia.es: «El esfumato perfecto de Leonardo»
AFP: «La 'Mona Lisa' y otros retratos de Leonardo da Vinci revelan sus secretos»
+ fuentes y referencias:
ikerjimenez.com

“Hallan en Roma las pinturas más antiguas de los apóstoles...”
La catacumba de Santa Tecla, camuflada bajo un anónimo edificio de suburbios, es una de las más pequeñas y desconocidas de Roma, pero durante siglos ha albergado en sus entrañas un tesoro pictórico completamente ignorado: las imágenes más antiguas de los cuatro Apóstoles más venerados de Jesucristo. El Vaticano sospechó de la importancia de los frescos escondidos en el pasadizo más profundo de la catacumba hace dos años, cuando inició un laborioso proceso de restauración.
El primero en salir a la luz, con la novedosa ayuda del láser, fue San Pablo, azote de los primeros cristianos antes de convertirse en el mayor propagador del cristianismo. Su barba inequívocamente puntiaguda lo delató. La Comisión Pontificia de Arqueología Sacra declaró este icono como el más antiguo del apóstol. Lo dató a finales del siglo IV, poco antes de que las catacumbas, o cementerios cristianos subterráneos, dejaran la clandestinidad a favor de los muros y suelos de las iglesias. El retrato se hallaba a sólo medio kilómetro de sus restos, enterrados en la cripta de la Basílica de San Pablo Extramuros.
Los húmedos pasadizos de la catacumba, sin embargo, todavía escondían más secretos. Tras San Pablo, emergieron la barba blanca y mandíbula cuadrada de San Pedro, el pescador a quién Jesucristo encomendó las riendas de la Iglesia. Le acompañaban otros dos: Andrés, hermano de Pedro, y Juan, "el Apóstol amado", que aparece, en palabras de uno de los restauradores, con los habituales "labios carnosos".
La responsable de la restauración de los frescos, Bárbara Mazzei, explicó que los retratos de los Apóstoles son los más antiguos hallados jamás. En épocas anteriores los discípulos aparecen representados dentro de escenas mucho más amplias, mientras que en la catacumba aparecen como los cuatro vértices que rodean a Jesucristo, en la bóveda de una tumba. Este, representado como Buen Pastor, rodeado de ovejas, parece atraerles, "como un motor inmóvil", describió ayer uno de los arqueólogos, parafraseando a Aristóteles. Los paralelismos con el mundo clásico no acaban ahí. En la sala que antecede se halla el profeta Daniel completamente desnudo, a imitación de los héroes griegos. El pintor que decoró estas salas tenía todavía muy fresca la tradición pictórica dominante hasta entonces.