«Una verdad incómoda: el deshielo que no cesa»
La Agencia Europea del Espacio recrea a partir de datos tomados por satélite el deshielo del ártico que puede alcanzar los niveles de 2007, los peores de los últimos 30 años
El verano del 2008 se puede cerrar con una cota de deshielo en el océano Ártico similar a la del año pasado, tal y cómo señalan los datos revelados por la Agencia Europea del Espacio (ESA).
Mediante datos del satélite Envisat tomados a lo largo del verano, la ESA ha realizado una simulación del deshielo en el Océano Ártico. Si se confirman a final de la estación, el deshielo puede alcanzar un nivel similar al de 2007, el peor año desde hace 30 años, cuando se empezaron a tomar datos satelitales del deshielo en el Polo.

Desde entonces el deshielo en el Ártico no ha parado de crecer y muchos científicos lo señalan como uno de los indicadores del calentamiento global.
Esta situación ha permitido que por segundo año consecutivo la ruta de Amudsen - una de las rutas directas más cortas entre el océano Atlántico y el Pacífico - estuviera abierta al tráfico sin la necesidad de rompehielos desde mediados del mes de agosto.
Las regiones polares, especialmente el Ártico, son indicadores muy sensibles del cambio climático", señala Heinrich Millar, del Instituto Alfred Wegener, en la nota de prensa difundida por la ESA.
"El panel Intergubernamental para el Cambio Climático ha señalado que estas regiones son altamente vulnerables al aumento de las temperaturas y ha predicho que el Artico estará virtualmente libre de hielo en los meses de verano del 2070.
Otros científicos señalan que puede estar libre de hielo en 2040. Las últimas observaciones señalan que el Ártico puede estar libre de hielo aún antes", recuerda éste científico.
Las imágenes de la ESA viene a confirmar lo publicado ayer por el Centro Nacional de Datos de la Nieve y el Hielo en Estados Unidos que alertaba especialmente de la situación en el Mar de Chukchi , donde recientemente se han avistado osos polares nadando ante la ausencia de hielo.
Video recreación de la NASA que ilustra el deshielo del Océano Ártico en el periodo comprendido entre el año 1979 y 2007
Deshielo también en Groenlandia
El deshielo de Groenlandia, la segunda reserva mundial de hielo continental del planeta después de la Antártida, podría estar produciendose a una velocidad muy superior de lo que se pensaba. Y lo que es peor, los científicos parecen haber subestimado hasta ahora en sus predicciones las consecuencias de ese deshielo. En especial las que se refieren al incremento del nivel de los océanos que sería, según los nuevos datos, muy superior al previsto.
En un artículo que publica hoy la revista Nature Geoscience, un equipo de investigadores dirigido por el geólogo Anders Carlson, de la Universidad norteamericana de Wisconsin-Madison, asegura que el nivel del mar subirá durante el próximo siglo, como consecuencia del deshielo de Groenlandia, entre dos y tres veces más de lo que se creía.
«No estamos hablando de algo catastrófico -asegura el propio Carlson- pero hemos podido comprobar que existe una respuesta mucho mayor, en términos de incremento del nivel del mar como consecuencia del deshielo de Groenlandia, de lo que estaba previsto para los próximos cien años».
Para llegar a estas conclusiones, Carlson ha trabajado junto a un equipo internacional de investigadores entre los que se encuentran expertos de la NASA, del Instituto Tecnológico de California, del Instituto Oceanográfico Woods Hole y de las universidades de New Hampshire (EE.UU.) y British Columbia (Canadá).
La ciencia no termina aún de ponerse de acuerdo sobre cuál será la contribución de la fusión de la plataforma de Groenlandia (una masa de hielo terrestre que cubre una superficie de un millón setecientos mil kilómetros cuadrados) a los cambios en el nivel de los océanos.
Una de las razones de esta falta de acuerdo, según Carlson, es que no existen precedentes sobre cómo influye un cambio climático en estas grandes plataformas. «Nunca hemos visto antes cómo desaparece una plataforma helada -dice el científico- pero sí que tenemos registros de cómo sucedió». El estudio combina modelos informáticos con numerosos datos marinos y terrestres sobre lo rápido que estas masas de hielo se derritieron en el pasado y cómo hicieron aumentar el nivel del mar en un mundo cada vez más caliente.
Para ello, Carlson y su equipo han sido capaces de extraer conclusiones de la desaparición del llamado «casquete de Lauréntida», la gran masa de hielo que hace 20.000 años cubría una gran parte del hemisferio norte de la Tierra. Esta enorme plataforma, que tapaba una gran parte de lo que hoy son Canadá y EE.UU, comenzó a fundirse hace cerca de diez mil años, como respuesta a un aumento de la radiación solar en el hemisferio norte del planeta, provocado por el cambio cíclico que sufre la orientación del eje terrestre.
El proceso de deshielo se aceleró especialmente en dos periodos (uno hace 9.000 años y otro hace 7.600), lo que causó un aumento del nivel del mar de 1,27 centímetros al año. Estos dos periodos de deshielo acelerado, según el estudio publicado en «Nature», sucedieron precisamente en momentos en que la temperatura en verano era similar a la que está prevista en Groenlandia para finales de este siglo, un hallazgo que ha hecho que Carlson y su equipo se cuestionen seriamente las estimaciones actuales.
+ Más información:
ELPAÍS.com: "El deshielo preocupante del Océano Ártico"
ELMUNDO.es: "El deshielo en el Ártico podría alcanzar una cifra récord este verano"
ABC.es: "EL deshielo de Groenlandia hará subir el nivel del mar tres veces más de lo previsto"
Agencia AFP: "Un nuevo estudio reaviva el temor de un rápido deshielo de Groenlandia"
ELPAÍS.es: "Los glaciares de los Pirineos desaparecerán en menos de 50 años"
ELMUNDO.es: "Los glaciares se están derritiendo a velocidad récord desde el inicio de este siglo"
+ Información en la web de la Agencia Espacial Europea (ESA)
www.esa.int: "Arctic ice on the verge of another all-time low"
Ikerjimenez.com
Los glaciares de los Pirineos desaparecerán en menos de 50 años:

Mucho se ha hablado de la situación que sufren los glaciares de Groenlandia y de la Antártida, pero poco se sabe de los que se encuentran en las altas montañas de la Península Ibérica, según ha informado la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.
Una investigación española señala, por primera vez, que sólo los Pirineos mantienen glaciares activos.
Además, el aumento progresivo de la temperatura, un total de 0,9ºC desde 1890 hasta ahora, confirma que los glaciares pirenaicos desaparecerán antes de 2050, según los expertos.
Los científicos se basan en la evolución climática de los glaciares desde la denominada Pequeña Edad del Hielo (del año 1300 al 1860) hasta la actualidad, para concluir que sólo en los Pirineos se conservan glaciares activos.
Un trabajo, publicado recientemente en la revista The Holocene, que explica que el 60% de los glaciares pirenaicos se ha derretido. Sólo existen 21 glaciares en los Pirineos (10 en el lado español y 11 en el francés) que ocupan un total de 450 hectáreas.
Esta investigación pionera representa la aportación científica española al fenómeno del cambio climático en la alta montaña. Y explica que entre 1880 y 1980, al menos 94 glaciares se han extinguido en la Península Ibérica y desde los años 80 hasta nuestros días, han desaparecido 17 de los glaciares restantes. Y en los últimos 15 años los cálculos glaciológicos han demostrado que el rápido derretimiento ha provocado la regresión total de los glaciares más pequeños y de un 50-60% de la superficie de los más grandes.
Los glaciares que han existido en las montañas de la Península Ibérica se formaron en la Pequeña Edad del Hielo. El periodo más frío y que registró la mayor extensión de glaciares en las altas montañas españolas sucedió entre 1645 y 1710.
Entre 1750 y los primeros años del siglo XIX, los pequeños glaciares sufrieron una recesión en los Pirineos pero pronto se recuperaron gracias a un nuevo periodo de bajada de temperaturas. Sin embargo, de esta fase a nuestros días, las temperaturas han ascendido entre 0,7ºC y 0,9ºC en las montañas del norte de España, mostrando los efectos del calentamiento global.
