«Hallados los restos de una 'vampira' en Venecia»
Un equipo de antropólogos localiza el entierro ritual de una mujer a la que se acusó de alimentarse de cadáveres en el siglo XVI
13 de marzo 2009.- Un equipo de investigadores italianos sostiene que ha encontrado los restos de una vampira en Venecia, enterrada con un ladrillo encajado entre las mandíbulas para evitar que se alimentara de las víctimas de una plaga que azotó la ciudad en el siglo XVI.
Matteo Borrini, antropólogo de la Universidad de Florencia, ha señalado que el hallazgo, situado en una pequeña isla de Lazareto Nuevo, en la laguna de Venecia, apoya la teoría de que en tiempos medievales se creía que los vampiros eran los responsables de la propagación de plagas como la Peste Negra.
Cráneo de los restos hallados en Venecia, enterrados según el ritual medieval contra los vampiros, por el que se introducía un objeto en la boca del sospechoso | REUTERS. Haz click en la imagen para ampliar ![]()
Es la primera vez que la arqueología ha conseguido reconstruir el ritual de exorcismo de un vampiro", ha señalado Borrini a Reuters por teléfono. "Esto contribuye (...) a verificar cómo nació el mito de los vampiros".
El esqueleto fue desenterrado en una fosa común de la plaga veneciana de 1576, durante la que murió el pintor Tiziano, en Lazareto Nuevo, que se sitúa a tres kilómetros al noreste de Venecia y que fue empleado como un sanatorio para enfermos de la plaga.
Excavación en la que fueron hallados los restos de una supuesta 'vampira' en Venecia, junto a una recreación informática del esqueleto desenterrado | REUTERS
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La sucesión de plagas que diezmaron Europa entre 1300 y 1700 alimentó la creencia en vampiros, sobre todo debido a que la descomposición de cadáveres no se comprendía bien aún, ha señalado Borrini.
"Para matar un vampiro había que retirarle la mortaja de la boca, que era su sustento, como la leche para un bebé, y colocarle algo incomestible..."
Los sepultureros que reabrían las fosas comunes a menudo se encontraban con cuerpos hinchados por gases, con unas cabelleras que seguían creciendo y con sangre que fluía de algunas bocas, lo que les llevaba a creer que muchos fallecidos seguían vivos. Las mortajas que se usaban para cubrir las caras de los muertos a menudo se descomponían debido a las bacterias en la zona de la boca, lo que dejaba al descubierto los dientes de la víctima. De este modo, los vampiros pasaron a ser conocidos como "comedores de mortajas".
Según textos religiosos y médicos medievales, se creía que los no muertos difundían la pestilencia para chupar la vida que aún quedaba en algunos cadáveres. Así se mantenían hasta que conseguían la fuerza suficiente para volver a las calles.
"Para matar un vampiro había que retirarle la mortaja de la boca, que era su sustento, como la leche para un bebé, y colocarle algo incomestible", ha precisado Borrini. "Es posible que se haya encontrado otros cadáveres con ladrillos en la boca, pero esta es la primera vez que el ritual ha sido identificado".
Mientras que las leyendas sobre espíritus sedientos de sangre se remontan a miles de años atrás, la figura moderna del vampiro fue condensada en la novela Drácula (1897), del escritor irlandés Bram Stoker, que se basó el folclore del este de Europa del siglo XVIII.
+ Dossier de prensa:
ELPAÍS.com: "Hallados los restos de una 'vampira' en Venecia"
SWISSCHINFO: "Desentierran una 'vampiresa' en una antigua fosa de Venecia"
IDEAL.es: "La vampira de Venecia"
ELPERIÓDICO.com: "Identificado el cadáver de una supuesta vampiresa italiana del siglo XVI"
+ Fuentes y referencias:
AAFS - American Academy of Forensic Sciences
Ikerjimenez.com
"Culpables de la peste...":

Según la investigación del antropólogo forense italiano Matteo Borrini, que se ha desarrollado durante dos años, cuando las gentes de Venecia excavaron una de estas fosas encontraron el cadáver de una mujer con el vientre hinchado y otras características que indujeron a los venecianos a pensar que se trataba de una vampiresa.
La investigación de Borrini apunta a que en la época se pensaba que los vampiros eran culpables de plagas como la peste. Según la creencia popular, los vampiros fingían que estaban muertos y, una vez enterrados en las fosas comunes, extraían la sangre a los demás cadáveres. Después, cuando ya habían recuperado las fuerzas suficientes, volvían a salir a la calle para seguir extendiendo la enfermedad y tener más víctimas a las que chupar la sangre.
La creencia en los vampiros surgió a raíz de la rara descomposición que experimentaban los cuerpos de quienes morían a causa de la peste, a los que les seguía saliendo sangre por la boca a pesar de haber fallecido. Por eso, la convención indicaba que había que introducir una piedra en la boca del vampiro para que dejara de alimentarse y muriera definitivamente.
Borrini, que hizo un paralelismo con un "enterramiento simbólico como los de la mafia", aseguró que llegó a la conclusión de que en el siglo XVI se pensó que esta mujer era una vampiresa tras estudiar diversos tratados como el Dissertatio historico-philosophica de masticatione mortuorum, escrito por el teólogo protestante Philippus Rohr en 1679.
El investigador sostiene que cuando encontraron el cadáver de la mujer, los venecianos se toparon con un cuerpo en proceso de descomposición, un proceso que probablemente no entendían muy bien y que pudo inducir a la población a creer que se trataba de un vampiro.


