«Graban en vídeo a los duendes y elfos de las tormentas»
Un equipo de investigadores españoles ha conseguido grabar, por primera vez en Europa, a los "duendes y elfos" de las tormentas, unos fenómenos eléctricos fugaces y luminosos que se producen en las capas altas de la atmósfera y que quizás podrían estar detrás de algunas falsas visiones de ovnis.
10 junio 2010.- El análisis de las observaciones, que recoge SINC, se ha publicado en el Journal of Geophysical Research.
Por primera vez en Europa hemos podido detectar mediante video de alta velocidad la ocurrencia de unos fenómenos luminosos transitorios en la alta atmosfera: los denominados duendes o sprites (con forma de zanahoria o columna) y los elfos o elves (con forma de anillo)”, destaca a SINC Joan Montanyà, coautor del trabajo e investigador del Departamento de Energía Eléctrica de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC).
Los resultados reflejan que hay menos "elfos" en las tormentas que se forman sobre tierra que en las del mar, donde supuestamente las corrientes eléctricas son más energéticas, sobre todo en invierno. En algunas grabaciones aparecen a la vez "elfos" y "duendes" indicando la severidad de los rayos sobre el mar en tormentas invernales.
Choques y rebotes
Los científicos también observaron la interacción de dos "duendes". Contra el primero chocó y rebotó una de las ramificaciones del segundo, un suceso que da pistas sobre su dinámica y estructura eléctrica. Los "duendes" suelen surgir durante unos 40 milisegundos a 20 ó 30 kilómetros de la localización del rayo.

Todos estos fenómenos están relacionados con las tormentas, especialmente las invernales, pero solo aparecen en sistemas convectivos de mesoescala (usualmente en grandes frentes) en los que se producen rayos de mucha energía o corrientes eléctricas extremas”, explica Montanyà.
Como es difícil grabarlos in situ durante las tormentas, los investigadores colocaron en tierra una cámara de vídeo de alta velocidad con un intensificador de imagen. Con ella registraron de forma remota (a una distancia de entre 400 y 1000 kilómetros) una tormenta invernal en el Mediterráneo Occidental, desde la costa española a la italiana.
Gracias a las observaciones no solo se capturan imágenes de estos eventos de corta duración, sino que además se puede estudiar la estructura y la dinámica de estas descargas eléctricas tan singulares”, comenta Montanyà.
Rayos gamma
“Conocer la física que se esconde detrás de los rayos y los eventos asociados nos ayudará a protegernos mejor”, apunta el científico, quien destaca la importancia de la investigación sobre duendes y elfos para entender mejor otros fenómenos, como los rayos gamma de origen terrestre (TGF, Terrestrial Gamma-ray Flash), que también se desarrollan sobre las tormentas eléctricas.
De hecho, el objetivo de la futura misión ASIM (Atmosphere-Space Interactions Monitor) de la Agencia Espacial Europea (ESA) es monitorizar estos fenómenos mediante la colocación de un instrumento externo en la Estación Espacial Internacional. El lanzamiento está previsto para el año 2013.
+ información de archivo:
ikerjimenez.com: «El fenómeno de los 'Sprites'»
+ dossier de prensa:
ABC.es: «Los 'fantasmas' de las tormentas grabados por primera vez»
RTVE.es: «'Cazan' en vídeo a duendes y elfos de las tormentas»
+ fuentes y referencias:
SINC - Servicio de Información y Noticias Científicas
Journal of Geophysical Research
ikerjimenez.com
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“Los científicos habían ignorado y ridiculizado estas observaciones 'fantasmales'...”
No podía tratarse de otra cosa que fenómenos asimilados a auroras boreales, o más sencillamente nubes iluminadas por los relámpagos, y eso a pesar de que los pilotos hacían descripciones precisas, que no correspondían a tales manifestaciones.
Habría que esperar el comienzo de los años 90 para que, por fin, unos científicos, a la vista de las imágenes traídas por aviones experimentales de la NASA, se decidieran a considerar seriamente este nuevo fenómeno.
El profesor John R. Winckler y sus colegas de la Universidad de Minnesota empezaron el estudio de fenómenos eléctricos a gran altitud. Con otros equipos, recolectaron centenares de observaciones, a partir del suelo, de aviones, del transbordador espacial e incluso del satélite de observación de los rayos gamma 'Compton'.
Se admitía que la actividad eléctrica de la atmósfera se ubicaba en las capas bajas, entre suelo y nubes, y ahora descubrimos que se producen descargas eléctricas muy potentes, por encima de las nubes de tormentas, hasta unas alturas de 100 kilómetros, en el aire rarificado, desde la mesosfera hasta la ionosfera.
Sin embargo, se sabe desde hace mucho tiempo que los rayos ultravioletas del Sol, al dar en las moléculas de gas de la muy alta atmósfera, liberan electrones y crean así una capa conductora de electricidad alrededor del globo, la ionosfera.
Así, grandes diferencias de potencial eléctrico pueden producirse entre la ionosfera y la cumbre de los cumulonimbus, al igual que existen entre estas nubes y el suelo, cuando provocan relámpagos.
Los científicos se preguntan ahora por qué dudaron tanto tiempo de la realidad de tales fenómenos. Una vez más, la imposibilidad de ayer se ha vuelto certidumbre de mañana.