Carl Sagan, hoy cumpliría 75 años...
Miles de personas recuerdan en todo el mundo al astrónomo y divulgador, que hoy habría cumplido 75 años. Su legado permanece vivo entre los amantes de la ciencia y marcó a toda una generación de jóvenes.
9 noviembre 2009.- “No puedo creer que hayan pasado casi trece años desde que Carl Sagan nos dejó”. El escéptico divulgador James Randi es uno de los miles de personas que se estremecerán hoy por todo el mundo al pensar que tal día como hoy Sagan habría cumplido 75 años.
Centenares de admiradores y algunos divulgadores tan destacados como el propio James Randi o Phil Plait se reunieron este pasado sábado en el sur de Florida para celebrar el “Día de Carl Sagan” y recordar algunas de sus enseñanzas sobre el universo en que habitamos.

Gracias a Carl Sagan, y a su serie “Cosmos”, millones de jóvenes y adolescentes interiorizaron que nuestro planeta es sólo un “diminuto punto azul pálido” en mitad de la nada, que los amaneceres del universo tienen “400 billones de soles” y que un día “conquistaremos las estrellas”.
Su labor fue definitiva en el programa de búsqueda de vida inteligente en otros planetas (SETI), colaboró activamente en la elaboración de los mensajes de la sondas Pioneer y Voyager y en la señal emitida desde el observatorio de Arecibo hacia el espacio profundo. Fue un destacado defensor de la ciencia y combatió las pseudociencias y las engañifas paracientíficas hasta el día de su muerte, en 1996, cuando una neumonía y otras complicaciones acabaron con su vida a la edad de 62 años.
A pesar de que él y yo no creemos en estas cosas”, aseguraba recientemente James Randi en un vídeo-homenaje, “si fuese posible sobrevivir a esta vida y Carl lo hubiese logrado, estoy seguro de que él estaría ahí fuera, en el Cosmos que tanto amaba y respetaba, persiguiendo un cometa interesante o comprobando la temperatura de una galaxia”.
Un punto azul pálido
Un punto azul pálido es una fotografía de la Tierra tomada por la nave espacial Voyager 1 a una distancia de 6.000 millones de kilómetros y el título de un libro de Carl Sagan inspirado en esta fotografía. Muestra la Tierra como una mota de luz casi imperceptible por el fulgor del Sol. La foto fue tomada el 14 de febrero de 1990.
Cosmos: Un viaje personal
Carl Edward Sagan (9 de noviembre de 1934 — 20 de diciembre de 1996) fue un popular astrónomo y divulgador científico de Estados Unidos. Fue pionero en campos como la exobiología y promotor del proyecto SETI . Conocido por el gran público por la serie para la televisión Cosmos: Un viaje personal, presentada por él mismo y escrita junto con su tercera y última esposa, la científica Ann Druyan. Fue titular de la cátedra de astronomía y ciencias del espacio de la Universidad Cornell en Estados Unidos.

Se doctoró en 1960 en la Universidad de Chicago trabajando con el famoso astrónomo Gerard Kuiper. A partir de las observaciones en microondas, que mostraban que la atmósfera de Venus era extremadamente caliente y densa, Sagan propuso el efecto invernadero provocado por el dióxido de carbono como la causa de estas elevadas temperaturas. Esto le llevó a alertar de los peligros del cambio climático producidos por la actividad industrial del hombre. Sagan también es conocido como uno de los coautores del artículo científico en el que se advertía de los peligros del invierno nuclear, un estudio basado en sus trabajos sobre la atmósfera marciana y los posibles cambios climáticos marcianos producidos por tormentas de arena.
Colaboró en el diseño de la misión Mariner 2 a Venus, y de las misiones Mariner 9 y Viking a Marte. También trabajó en la misión Voyager hacia el exterior del sistema solar y en la misión Galileo a Jupiter.
Vida extraterrestre
Sagan fue uno de los primeros científicos en proponer la hipótesis de que Europa, uno de los satélites de Júpiter, y Titan, el satélite más grande de Saturno, podrían contener un océano, en el caso de Europa bajo su gran capa de hielo, y en el caso de Titan superficial, sugiriendo la posibilidad de un posible entorno habitable. En el caso del satélite Europa, su océano fue más tarde confirmado indirectamente por los resultados de la misión espacial Galileo.
También concibió la idea de enviar un mensaje inalterable al espacio más allá del Sistema Solar que pudiera ser entendido por una posible civilización extraterrestre que lo interceptara en un futuro. El primer mensaje así enviado fue una placa de oro en la sonda Pioneer, posteriormente un disco de oro en las sondas Voyager y el mensaje de Arecibo.
En total fue coautor de unos 200 trabajos científicos de investigación en ciencias planetarias y sobre la búsqueda de vida extraterrestre.
“Después de todo, cuando estás enamorado, quieres contarlo a todo el mundo. Por eso, la idea de que los científicos no hablen al público de la ciencia me parece aberrante...”
Carl Sagan (1934-1996)
+ dossier de prensa:
The Planetary Society: «Celebrating Carl Sagan and a New Solar Sail with Ann Druyan»
Telegraph.co.uk: «Stephen Hawking 'sings' on pop single tribute to scientist Carl Sagan»
Discover Magazine: «Carl Sagan remembered»
New Scientist: «Happy Carl Sagan Day!»
+ fuentes y referencias:
The Carl Sagan Portal
The Planetary Society: Carl Sagan, founder and first president of The Planetary Society
ikerjimenez.com

Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas.
La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.
La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto.
Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.
Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter.
Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.
