«La Antártida también se calienta»
Los climatólogos creían hasta ahora que todo el planeta se estaba calentando con la excepción de la Antártida y que la mayor parte de este continente se estaba enfriando.
22 de enero 2009.- Científicos de la NASA y la Universidad de Washington acaban de demostrar, combinando los datos de satélites y estaciones en tierra, que durante los últimos 50 años, la Antártida se ha estado calentando a un ritmo parecido al del resto del mundo.
La plataforma occidental se alza unos 1.800 metros sobre el nivel del mar -mucho menos que los 3.000 metros de la oriental-, y tiene un tiempo más suave que el resto del continente, con tormentas relativamente templadas y muchas más precipitaciones (en forma de nieve, desde luego). Considerado todo, la Antártida Occidental se ha estado calentando una décima de grado centígrado por década desde 1957, o medio grado de promedio en los últimos 50 años.
Imagen de la Antártida que muestra el calentamiento del continente, muy significativo en la parte occidental (rojo), significativo en la Península y ligero en la parte oriental.
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Durante los últimos 50 años, la Antártida se ha estado calentando a un ritmo parecido al del resto del mundo...
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Los efectos del cambio climático han sido menos homogéneos en el Polo Sur que en el Norte. Las temperaturas de la superficie del Ártico han subido el doble que las del Antártico -y que las del resto del planeta, de hecho-, y su deshielo ha sido mucho más acusado. Pero las evidencias más recientes apuntan a que el calentamiento antártico bulle latente bajo la fría calma.
"Se aceptaba el calentamiento de una zona relativamente menor del continente, la península Antártica", dice el principal autor del trabajo que se presenta hoy en Nature, Eric Steig, director del Centro de Investigación del Cuaternario de la Universidad de Washington. "Pero se creía que todo lo demás se estaba enfriando, y esto incluía la Antártida Occidental, que es la plataforma de hielo más susceptible a un futuro colapso". "Pero la gente estaba calculando de cabeza", prosigue Steig. "Nosotros hemos hecho las matemáticas con cuidado, en vez de usar el reverso de un sobre, y añadiendo los datos del satélite".
Por ejemplo, los últimos datos con núcleos o testigos de hielo (muestras cilíndricas extraídas de profundidad) ya indicaban que la franja antártica occidental se ha calentado en los últimos 50 o 100 años mucho más de lo que marcan los instrumentos de superficie.
Del mismo modo, varios de los gigantescos glaciares que constituyen la hoja occidental se han acelerado y están contribuyendo al creciente nivel del mar planetario. Y ya era sabido que el calentamiento de la península Antártica (3 grados desde 1950) era el más rápido registrado en el mundo, con consecuencias tan espectaculares como el desplome de las barreras Larsen en las dos últimas décadas. Los cambios biológicos asociados a este desplome tienen pocos precedentes en tiempos históricos.
Andrew Monaghan, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos, y David Bromwich, de la Universidad estatal de Ohio en Columbus, confirman que la actividad humana contribuye a este calentamiento.
+ Dossier de prensa:
ELPAÍS.com: "El calentamiento del Polo Sur sorprende a los científicos"
CadenaSER.com: "Científicos británicos alertan de que la gran barrera de hielo antártico 'Wilkins' está a punto de derrumbarse"
ElMundo.es: "Marte: más vivo que nunca"
ABC.es: "La Antártida se ha calentado medio grado en 50 años"
Público.es: "La Antártida también sufre el calentamiento"
+ Fuentes y referencias:
NASA.gov: Satellites Confirm Half-Century of West Antarctic Warming
Ikerjimenez.com
Y también pendientes del inminente colapso de la plataforma 'Wilkins':

"Venimos a la plataforma de hielo Wilkins para ver su agonía", comentó el especialista del Servicio Británico en la Antártida (BAS, por sus siglas en inglés), David Vaughan, después de que el primer -y probablemente último- avión aterrizara cerca de la parte más estrecha de la barrera.
Por ello, los expertos la califican como "la última víctima del calentamiento global" que altera los mapas del frío continente.
Esta extensión de hielo cuenta con un área de miles de kilómetros cuadrados que sobresale 20 metros fuera del mar en la Península Antártica.
Sin embargo, se mantiene unida por una franja de hielo de apenas 40 kilómetros (25 millas), que ha sido erosionada hasta alcanzar una forma de reloj de arena de apenas 500 metros de ancho, en su parte más estrecha.
En 1950, la franja medía casi 100 kilómetros de ancho, y Vaughan alertó de que podría durar tan sólo semanas o meses. "Realmente se podría ir en cualquier minuto", dijo el lunes Vaughan, en medio de la nieve semi derretida por un brillante sol, junto a un avión 'Otter' gemelo rojo que aterrizó con esquís.
La 'Wilkins' llegó a cubrir 16.000 kilómetros cuadrados, y en la actualidad y ha perdido un tercio de su área, aunque aún es del tamaño de Jamaica o del estado estadounidense de Connecticut.
Una vez que el hielo se rompa, es probable que el mar arrastre gran parte de sus restos, indican los expertos.
Actualmente, icebergs del tamaño de centros comerciales flotan en el mar cerca de las barreras de hielo hasta que se desintegran. Por su parte, las focas disfrutan del calor del verano sobre los icebergs ubicados en extensiones de mar abierto del hemisferio sur.

