«Bicentenario de Charles Darwin»
Hoy se celebra el bicentenario del padre de la teoría de la selección natural, que publicó 'El origen de las especies' hace 150 años.
12 de febrero 2009.- Hoy, 12 de febrero, se celebra el bicentenario de Charles Darwin, autor de la teoría de la evolución de las especies a través de la selección natural, y el próximo 24 de noviembre se conmemorará el sesquicentenario de la publicación en 1859 de su obra clave, 'El origen de las especies'. La coincidencia de ambas efemérides ha convertido al naturalista en el protagonista científico de 2009 con permiso de Galileo Galilei, al que está dedicado el Año Internacional de la Astronomía.
Charles Robert Darwin nació el 12 de febrero de 1809, el mismo día que Abraham Lincoln. Era el quinto de los seis hijos del matrimonio formado por Robert Darwin, un acomodado médico rural, y Susanna Wedgwood. Según cuenta en su 'Autobiografía' (editorial Laetoli), apenas guardó recuerdo de su madre, que murió cuando él tenía 8 años. Criado por sus hermanas y un padre al que adoraba, el pequeño Charles jugaba, acudía a la escuela con irregulares resultados y se entretenía robando manzanas del huerto de sus vecinos.
"Darwin expuso que todas las formas de vida evolucionaron de antepasados comunes y sobre todo explicó el mecanismo de este proceso, sin dejar hueco para ninguna causa divina."
Fue un adolescente inteligente pero que sufrió con la rígida educación del colegio de Enseñanza Media del doctor Butler, en el que ingresó en verano de 1818. «Nada pudo ser peor para mi desarrollo intelectual», se lamentó. El centro «era estrictamente clásico y en él sólo se enseñaba un poco de geografía e historia antiguas». El joven prefería pasear por el campo y coleccionar minerales a memorizar a Virgilio.
Tradición familiar
La tradición familiar obligaba a Charles a formarse como médico. Sin poner excesivo empeño, cursó dos años de Medicina en Edimburgo, aunque no conservó un buen recuerdo de la experiencia. Tal y como anotó, «la enseñanza se impartía exclusivamente mediante clases magistrales, que eran insoportablemente aburridas».
Tras huir horrorizado de un quirófano en el que un niño era operado sin anestesia, Darwin supo que jamás iba a ser médico. Padre e hijo concluyeron, sin demasiada convicción por parte del segundo, que la Iglesia de Inglaterra podía ser una salida laboral razonable. La vida de un clérigo rural ofrecía todo lo que el joven buscaba: tiempo libre para pasear por el campo y cazar.
Robert Darwin envió a su hijo al Christ's College de Cambridge, al que asistió de 1828 a 1831 y donde hizo amistad con destacados científicos, sobre todo con John Stevens Henslow, profesor de botánica, que se convirtió en su tutor. Durante su último año en Cambridge y cuando ya estaba claro que no le interesaba la Teología, leyó el 'Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente' de Humboldt y la 'Introducción al estudio de la Filosofía Natural', de Herschel. Ambos libros «despertaron en mí un empeño ardiente por añadir alguna aportación, aunque fuese la más modesta, a la noble estructura de las ciencias de la naturaleza».
«Sin derecho a paga»
Al regresar a casa tras una excursión geológica a Gales, Darwin encontró una carta de Henslow en la que le proponía embarcar como naturalista «sin derecho a paga», en el segundo viaje del 'HMS Beagle', al mando del capitán Robert Fitz Roy, de 26 años. El objetivo del viaje era levantar cartas de navegación de las costas sudamericanas y explorar las islas del Pacífico, Tasmania, Australia y Suráfrica. Darwin consiguió embarcar a pesar de la oposición inicial de su padre. Tenía 22 años. El barco se hizo a la mar el 27 de diciembre de 1831, «mi auténtico nacimiento», según escribió.

El viaje previsto para dos años se convirtió en un periplo de cinco repleto de aventuras. Darwin regresó a casa sin haber desarrollado todavía ninguna teoría evolutiva, pero con una cantidad imponente de información acumulada. Mientras preparaba la publicación de los materiales del viaje, el naturalista empezó a llenar varios cuadernos de notas, uno de ellos dedicado íntegramente a desarrollar la idea de la 'trasmutación' de las especies, sobre la que ya habían especulado otros autores como Lamarck o su propio abuelo, Erasmus Darwin.
Tras casarse con su prima Emma Wedgwood en 1839, compaginó sus publicaciones científicas con el trabajo en lo que llamaba su «proyecto a largo plazo». En julio de 1842 había elaborado un borrador de 230 páginas. Sin embargo, no era el único que había deducido que las especies evolucionaban por un proceso de selección natural. Otro naturalista, Alfred Russell Wallace, había llegado por su cuenta a la misma conclusión.
Para resolver el posible conflicto, los amigos de Darwin, que estaba de luto por la muerte de uno de sus hijos, apañaron una publicación conjunta, con textos de los dos científicos.
La versión definitiva de 'El origen de las especies' se publicó el 24 de noviembre de 1859. Toda la tirada se agotó ese día.
Había fundado toda una ciencia. Como aseguró el genetista y biólogo T. G. Dobzhansky, «nada tiene sentido en biología si no es bajo el prisma de la evolución».
+ Dossier de prensa:
ELMUNDO.es: "Darwin vs Dios"
ELMUNDO.es: "Darwin, dos siglos de un creyente arrepentido"
ELMUNDO.es: "Humanos y chimpancés, parientes no tan cercanos"
ABC.es: "El genoma humano y el de los chimpancés, algo más diferente"
ABC.es: "Darwin: El genio humilde"
Ideal.es: "Y en el origen...estaba Darwin"
Ikerjimenez.com
Humanos y chimpancés, parientes no tan cercanos:

El hombre desciende del mono y la distancia genética que le separa de su pariente vivo más cercano, el chimpancé, se creía hasta hoy como muy estrecha, cerca de un 1%.
Este precepto, aceptado hasta hoy, tiende un puente entre la Teoría de la Evolución y la Ciencia moderna, construida sobre los sólidos cimientos de la obra de Charles Darwin, cuyo bicentenario se conmemora esta semana.
Sin embargo, una investigación publicada en la revista Nature señala que ambas especies comparten no un 99% de su ADN, como se creía hasta ahora, sino un 89%.
El naturalista británico acertó con las dos ideas fundamentales de su teoría. Los organismos se transforman a lo largo de la Historia de la Vida gracias a los caracteres que heredan de sus antecesores y estos rasgos son seleccionados o eliminados mediante Selección Natural.
Pero durante la elaboración de los preceptos que le condujeron a la citada teoría, plasmada en la obra 'El origen de las especies' (de cuya publicación se cumplen 150 años en 2009), el naturalista británico tuvo dudas.
El modelo de evolución que propuso era gradual. Según esto las especies cambian poco a poco a lo largo de las generaciones gracias a pequeños cambios favorecidos por la Selección Natural, porque suponen una ventaja adaptativa para el medio en el que habitan.
Esta forma de evolución engloba a todos los seres vivos, incluido el ser humano.
Sin embargo, al propio Darwin le asaltaron preguntas que la Ciencia ha tardado un siglo y medio en responder, e incluso algunas que aún no ha solucionado, lo que le aporta, si cabe, más mérito a la formulación de la teoría.
