La bacteria del centro de la Tierra
Los científicos creen que puede ofrecer la clave de la vida en otros planetas, ya que podría sobrevivir bajo la superficie de Marte o en una de las lunas de Saturno, Enceladus.
13 octubre 2008.- Una de las preguntas más frecuentes que se hacen los científicos cuando se plantean la posibilidad de encontrar vida en otros planetas es si algún organismo es capaz de vivir de forma independiente, sin necesidad de recibir la luz del sol o de alimentarse de otros seres vivos. La duda ha quedado siempre sin respuesta. El descubrimiento en una mina de oro, a casi tres kilómetros de profundidad, de una nueva bacteria ha conseguido abrir una nueva puerta en la investigación astrobiológica.
Ahora que tenemos la prueba de la existencia de un organismo como este, es excitante, hasta en un sentido filosófico, saber que todo lo necesario para la vida está empaquetado dentro de un solo genoma..."
afirma Dylan Chivian, autor del descubrimiento que se ha publicado en la revista 'Science' e investigador del Laboratorio de la División de Biociencias Físicas de al Universidad de Berkeley (EEUU).
Además, el hallazgo supone la primera prueba de un ecosistema formado por una única especie biológica. La bacteria 'Desulforudis audaxviator', encontrada en una nueva galería de la mina de oro de Mponeng, cercana a Johanesburgo (Sudáfrica), en condiciones de total oscuridad y a más de 60 grados centígrados de temperatura, vive de forma totalmente aislada de otras formas de vida.
Consigue sobrevivir en un hábitat semejante gracias a la energía que extrae, no del Sol, sino del hidrógeno y del sulfato producidos por la descomposición radiactiva del uranio presente en la mina. Además, como vive aislada de otras formas de vida, obtiene sus moléculas orgánicas de la humedad presente en la tierra, del carbono inorgánico de las rocas y del nitrógeno que proviene del amonio que rodea los minerales.
Largo camino por la Evolución
En el largo trayecto evolutivo hasta las profundidades de la Tierra, esta bacteria ha desarrollado una batería de genes que le permiten hacer cosas impensables en otras formas de vida, como fijar el nitrógeno directamente del elemento químico presente en el medio.
Casi todos los organismos viven en comunidades con diferentes papeles dentro de cada ecosistema" dice Chivian.
Pero 'D. audaxviator' ha obtenido genes fundamentales para su vida de otros organismos, como arqueas, gracias a la capacidad de intercambiar material genético, un proceso conocido como transferencia horizontal que le permite obtener genes de organismos muy diferentes a él.
Estos le permiten, no sólo alimentarse de materia inorgánica exclusivamente, sino convertirse en una espora cuando hay periodos pobres en nutrientes o protegerse a sí mismo del ataque de los virus.
No se trata de un organismo marciano, pero su modo de vida bien podría encajar con las condiciones que podría tener un organismo en Marte. Sin embargo, su procedencia no es extraterrestre, sino todo lo contrario procede del mismo corazón de la Tierra.
De hecho, el nombre de la bacteria procede de la literatura de ciencia ficción del maestro Julio Verne. En un momento de su Viaje al centro de la Tierra, el protagonista, el profesor Lidenbrock, descifra un mensaje que dice en latín: "desciende, 'Audax viator', y alcanza el centro de la Tierra".
Como extraterrestre
La bacteria, que tiene forma cilíndrica, fue descubierta en una muestra de miles de litros de agua recuperada en la Mina Mponeng.
Sabíamos, por estudios previos que hicimos con técnicas de biología molecular en esta mina, que parecía haber comunidades muy simples viviendo allí abajo" afirma Dylan Chivian, principal autor del estudio. Tomamos la muestra de agua y esperábamos poder secuenciar el genoma entero de la especie más dominante, o quizás de 70% a 80% del genoma de varias especies". Pero en lugar de esto, lo que descubrimos fue que había un solo organismo presente en la muestra. Más del 99,9% del ADN de la muestra provenía de un simple organismo y el resto parecerían ser rastros de contaminación de la mina y el laboratorio", afirma el investigador.
Los científicos esperan ahora que la D. audaxviator pueda ofrecer la clave de la vida en otros planetas.
Una pregunta que surge cuando consideramos la capacidad de otros planetas de albergar vida es si los organismos pueden existir de manera independiente, sin tener acceso ni siquiera al sol", dice Chivian. La respuesta es sí, y aquí está la prueba, agrega. Y es una especie de 'emoción filosófica' el saber que todo lo necesario para la vida puede estar almacenado en un solo genoma. La bacteria no puede procesar oxígeno, explica el científico, lo cual sugiere que durante mucho tiempo no ha sido expuesta al oxígeno puro.
Además, el agua en la que vive no ha visto la luz del día en más de 3 millones de años, lo cual indica lo antigua que es esta especie.
Los científicos creen que D. audaxviator representa al tipo de organismo que podría sobrevivir bajo la superficie de Marte o en una de las lunas de Saturno, Enceladus.
+ Más información (dossier de prensa):
BBCMundo.com: La audaz viajera... ¡única!
ELMUNDO.es:
"La bacteria del centro de la Tierra"
ABC.es: Hallan bajo tierra el primer ecosistema formado por una única especie
ElPeriódico.com: "Descubierto un ecosistema natural basado en un único genoma"
Ikerjimenez.com
'Desulforudis audaxviator' un organismo casi extraterrestre:

Desulforudis audaxviator es capaz de vivir en el más completo aislamiento, en la más total oscuridad, sin oxígeno y a una temperatura de 60 grados centígrados, alimentándose del hidrógeno y los sulfatos producidos por la desintegración radiactiva del uranio del terreno que la rodea.
Debido a su tremenda soledad (no se ha relacionado jamás con ningún otro ser vivo), esta auténtica heroína de la vida ha tenido que ingeniárselas para construir por sí misma las moléculas de su organismo. Y lo ha hecho sin agua, a base de carbono inorgánico y otros elementos que ha conseguido aprovechar (como el amoniaco) de las rocas de alrededor.
Durante su largo viaje de miles de años hacia las profundidades de la tierra, la evolución ha ido dotando a este extraordinario organismo con una serie de genes que le han permitido desarrollar capacidades únicas, gracias a las que ha conseguido hacer frente a un amplio abanico de condiciones hostiles.
Muchos de esos genes son del mismo tipo de los que se encuentran en «archaea», un dominio de la vida recientemente descubierto, y por completo diferente a los otros dos (bacteria y eukaria, al que pertenecen todas las criaturas formadas por célunas con núcleo).
El estudio, que se publica en la revista Science, ha sido dirigido por Adam Arkin y Terry Hazen, del Berkeley Lab y por el Instituto de Astrobiología de la NASA.
