«La sonda LRO resuelve el 'misterio' del Apolo 14»
El 6 de febrero de 1971, los astronautas Alan Shepard y Edgard Mitchell se perdieron en la Luna y fracasaron en su intento de llegar hasta un cráter que se encontraba a cerca de un kilómetro. Ahora, las imágenes de la misión LRO acaban de revelar lo cerca que estuvieron, sin saberlo, de conseguirlo.
24 de agosto 2009.- El 6 de febrero de 1971, los astronautas Alan Shepard y Edgard Mitchell se perdieron en la Luna y fracasaron en su intento de llegar hasta un cráter que se encontraba a cerca de un kilómetro y medio del Antares, el módulo de aterrizaje del Apolo 14.
Era la segunda salida extravehicular (EVA) de la misión y ambos, comandante y piloto, se pasaron cuatro horas, treinta y cuatro minutos y cuarenta y un segundos recorriendo el abrupto terreno de la formación Fra Mauro en pos de su objetivo. Ahora, las imágenes de la misión LRO acaban de revelar lo cerca que estuvieron, sin saberlo, de conseguirlo.
El vídeo muestra con todo detalle la zona de aterrizaje del Apolo 14 (que por cierto, era la misma que habría tenido que visitar el famoso y malogrado Apolo 13). El norte está arriba y en total, el recorrido cubre una distancia de 1,6 kilómetros.
Rastro de dos astronautas del Apollo 14, visible en horizontal en la zona media de la imagen. Las flechas indican la fina hilera de las huellas
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Las imágenes de la LRO no dejan lugar a dudas. A primera vista, la escena puede parecer un árido paisaje lunar igual a cualquier otro, pero un examen más atento revela la presencia del módulo Antares y, lo que es más, todas y cada una de las huellas de los dos astronautas, cuyas pisadas trazan sobre el polvo una delgada línea oscura entre el módulo de aterrizaje y la vertiente sur del famoso e inexplorado cráter.
Para facilitar las cosas un poco, los técnicos de la NASA han preparado la misma fotografía con todas las indicaciones necesarias para identificar las huellas y los demás elementos de la misión. Puede verse en este enlace.
Para darse cuenta de lo cerca que estuvieron del cráter, basta con fijarse en la posición de una roca de casi cinco metros, bautizada como Saddle Rock a causa de su forma, que recuerda a una silla de montar y cuya fotografía, tomada sobre el terreno por los propios astronautas, podemos ver bajo estas líneas.

Perdidos... en la Luna
Equipados con unos mapas del terreno que dejaban mucho que desear, enfundados en sus abultados trajes espaciales, con sus pesadas botas hundiéndose en la arena lunar a cada paso, cuesta arriba y fuera de la vista del módulo Antares (fue la primera vez que se hacía algo así), Shepard y Mitchell terminaron por desorientarse. Algo, por otra parte, que es muy fácil que suceda en la Luna, donde no hay puntos de referencia que permitan calcular a ojo las distancias.
“38 años después y gracias a LRO sabemos que los astronautas Shepard y Mitchell llegaron a estar apenas a veinte metros de su deseado cráter...”
Aquí, en la Tierra, el tamaño relativo de un árbol, un edificio, un monte o cualquier otro objeto familiar nos da una idea bastante aproximada de lo lejos que estamos de un punto al que pretendemos llegar. Pero en la Luna no hay nada de todo eso. Y resulta casi imposible (como sucede en los desiertos terrestres) saber si lo que estamos observando es una roca cercana o una colina a varios km de distancia.
En esa delicada situación, con el ritmo cardíaco acelerado y las reservas de oxígeno más que justas, los astronautas comunicaron a Houston que su posición "era dudosa" y que probablemente se habían desviado del camino que llevaba hasta el cráter que querían examinar. Así que el Control de Misión les ordenó que regresaran de inmediato a la seguridad del módulo. Algo que ambos, decepcionados y a regañadientes, no tuvieron más remedio que hacer.
Alan Shepard, que murió el 21 de julio de 1998, nunca sabrá ya lo cerca que estuvo de alcanzar su objetivo. Desde aquél lejano día de 1971, tanto los propios protagonistas del histórico paseo lunar como los expertos de la NASA han querido creer que Shepard y Mitchell estuvieron cerca de su destino durante aquella misión. Aunque nunca han podido saber cómo de cerca.
Ahora, después de 38 años y gracias a las imágenes en alta resolución obtenidas por la Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) (que forma parte de la nueva oleada de misiones de la NASA para explorar la Luna), el misterio se ha aclarado de una vez por todas. Y lo cierto es que tras su larga caminata, Shepard y Mitchell llegaron a estar apenas a veinte metros de su deseado cráter.
+ Dossier de prensa:
ABC.es (Blog Jose Manuel Nieves): «La sonda LRO resuelve el 'misterio' del Apolo14»
ELPAÍS.com: «El rastro de los astronautas en la Luna»
+ archivo ikerjimenez.com:
«La NASA inicia el regreso a la Luna 40 años después»
«La sonda LRO envía sus primeras imágenes de la superficie de la Luna»
«La sonda LRO muestra los lugares de alunizaje de los Apollo»
+ en NASA.gov:
LROC Browse Gallery
Lunar Reconnaissance Orbiter Camera (LROC)
LRO Sees Apollo Landing Sites
Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO)
Lunar Crater Observation and Sensing Satellite (LCROSS)
Ikerjimenez.com

LRO está situado en una órbita elíptica a sólo 50 kilómetros de la superficie lunar. Su objetivo fundamental es identificar plataformas de aterrizaje que sean seguras para los astronautas que quizás viajen hasta allí en el futuro.
Ha sido diseñado para permanecer al menos un año orbitando la Luna y recogiendo datos tanto del suelo como del entorno.
Sus instrumentos permitirán hacer mapas en tres dimensiones y en alta resolución, a la vez que se examinan la superficie con rayos ultravioleta.
También recogerán datos sobre las radiaciones y cómo pueden afectar al tejido humano, imitado con un plástico especial.
La misión se centrará especialmente en el estudio de los polos lunares, relativamente inexplorados y extremadamente fríos ya que no reciben la luz directa del sol.
El objetivo de la LRO -en la que tiene una importante participación la empresa espacial española GMV- es entrar en la órbita lunar y rastrear gracias a sus siete instrumentos zonas seguras y susceptibles de ser pisadas por los astronautas.
Las imágenes que recopile aportarán datos sobre las zonas en la sombra y sobre si existe allí agua helada.
El LCROSS, en cambio, se servirá de la última etapa del cohete Atlas, encargado de lanzar las dos sondas para realizar dos impactos en la superficie de la Luna.
El resultado del choque será analizado por LCROSS, que volará a través de la pluma de materiales resultante, antes de estrellarse cuatro minutos después. Después tratará de analizar los materiales eyectados por los impactos.
