6EQUJ5 - La señal Wow!
El mensaje del espacio que nunca se descifró.
Ocurría un 15 de agosto de 1977 a las 23:16 horas.
El radiotelescopio Big Ear recibió una señal de radio de origen desconocido durante aproximadamente 72 segundos proveniente de la zona oeste de la constelación Sagitario.
15 de agosto 2009.- Esta señal alcanzó una intensidad treinta veces superior al típico ruido de fondo de los receptores de radio. La señal no se grabó pero fue registrada por el ordenador del observatorio en un trozo de papel continuo diseñado para tal efecto.
La anotación Wow! junto a los datos detectados por el radiotelescopio
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Unos días después, un joven profesor de la universidad del estado de Ohio llamado Jerry Ehman que estaba trabajando como voluntario en el proyecto SETI, revisando los registros del ordenador, descubrió atónito la señal anómala mas intensa jamás detectada por un radiotelescopio.
El radiotelescopio Big Ear | Haz click en la imagen para ampliar ![]()
“Con el bolígrafo rojo que estaba usando, rodee esos seis caracteres y escribí la notación "Wow!" ...”
Estaba revisando los registros de la computadora que habían comenzado el 15 de agosto. Me quedé atónito al ver la serie de números y letras 6EQUJ5 en el segundo canal del registro.
Con el bolígrafo rojo que estaba usando, rodee esos seis caracteres y escribí la notación "Wow!" en el margen izquierdo del registro. después de terminar de revisar el resto contacté con Bob Dixon y con el doctor John D. Kraus, director del radiobservatorio Big Ear.
Ellos también se quedaron atónitos.
La obsoleta computadora del radiobservatorio, una IBM 1130 equipada con 1 Megabyte de disco duro y 32 Kilobytes de memoria RAM, se encargaba de convertir los datos recibidos directamente por el radiotelescopio a una serie de caracteres alfanuméricos.
El software, diseñado por Bob Dixon y Jerry Ehman era bastante sofisticado ya que hacía continuos chequeos del funcionamiento del equipo y era capaz de ejecutar varios algoritmos de búsqueda simultáneamente, incluidos unos algoritmos de búsqueda capaces de aislar señales pulsantes o continuas.
Exactamente eso fue lo que ocurrió cuando la computadora del observatorio imprimió aquellos caracteres 6EQUJ5, representaban distintos niveles de señal, hasta treinta veces el nivel normal.
Nunca se pudo identificar cual pudo ser el origen de dicha señal, probablemente fuese algún tipo de interferencia terrestre que se “coló” por los receptores del observatorio, pero quien sabe...
+ Fuentes y referencias:
Big Ear Radio Observatory: «The 'Wow!' Signal»
Explanation of the Code '6EQUJ5' On the Wow! Computer Printout
Space.com: «Interestellar Signal from the 70s Continues to Puzzle Researchers»
+ Archivo ikerjimenez.com:
¿Hay alguien ahí fuera?. La búsqueda de otras civilizaciones inteligentes
Ikerjimenez.com
Little Green Men, esos «pequeños hombrecillos verdes»:

En 1967 Jocelyn Bell trabajaba en su tesis de doctorado en física. Tenía interés en estudiar el medio interplanetario y para ello había montado varias antenas dispersas en un terreno.
Las antenas captaban señales de radio producidas por partículas cargadas del medio interplanetario y el experimento estaba diseñado para estudiar las variaciones erráticas de la señal con el tiempo.
El 6 de agosto Jocelyn, ya apurada por terminar su tesis, encontró una señal fuera de lo común.
Se trataba de pulsos que se repetían rápidamente.
Parecía que la señal podría deberse a la interferencia de algún aparato en la Tierra pero al estudiarla durante varios días fue evidente que provenía de una posición específica del cielo.
Las escalas de tiempo de los objetos celestes son de miles de millones de años, por lo que una señal que variara en poco más de un segundo era totalmente inesperada.
Además los pulsos se repetían con gran regularidad, llegando exactamente cada 1,337 segundos, ni antes ni después.
En noviembre Bell sabia que había hecho un descubrimiento inesperado y una de las posibilidades era el contacto con alguna civilización extraterrestre.
Aunque hubo bastante actividad en cuanto a identificarla, el descubrimiento no fue dado a la opinión publica hasta dos meses después.
El artículo publicado en la revista Nature en febrero de 1968 menciona entre las posibilidades descartadas la de una civilización extraterrestre, de hecho denominaron estas señales con las iniciales LGM, Little Green Men «Pequeños hombrecillos verdes».
Bell prefirió la interpretación de que este objeto celeste, el primer pulsar, era una estrella muy pequeña y muy densa, una estrella de neutrones, rotando muy rápidamente alrededor de sí misma.

