Las profecías del tercer milenio
Jesús Callejo
El profesor M. Galvieski intenta reconstruir la historia de estos siete libros: uno habría sido llevado a Roma, y según él, hay suficientes razones para pensar que todavía se encuentra en los archivos vaticanos.
Otro fue donado por san Bernardo al monasterio de Vezelay y desapareció en la época del proceso contra los templarios. Un tercer ejemplar habría estado en manos de los juristas de la corte de Francia. Otro habría llegado hasta Nostradamus.
Ya en años recientes del siglo XX, otra copia del libro habría llegado a los bolcheviques, quienes lo destruyeron por considerarlo un documento contrarrevolucionario. Algunos suponen que es probable que, además del ejemplar encontrado en el monasterio de Zagorsk, exista actualmente otro en un monasterio ortodoxo del Monte Athos, en Grecia.
De ser ciertas estas profecías estaríamos ante un vidente de primera línea, pero cuesta mucho creer que hace mil años, alguien ya planteara las siguientes cuestiones: la droga, el sida, la prostitución infantil, los ataques de las «religiones infieles», la inmigración masiva, luchas entre razas y religiones, la televisión, Internet, la realidad virtual, la muerte por hambruna, el deterioro de la capa de ozono, el cambio climático, la superpoblación mundial, el desapego familiar, el aborto, la clonación, la corrupción política, las mafias, la desertización... hasta el ataque terrorista de Nueva York:
«Habrá llegado el tiempo de las invasiones bárbaras. Escucharán las prédicas de la venganza y se lanzarán al asalto de las torres orgullosas...».
A pesar de su descarnada crudeza, son de una gran belleza poética, lo cual las hace diferentes a otros textos proféticos.
Cuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000...
«Todos sabrán lo que ocurre en todos los lugares de la Tierra; se verá al niño cuyos huesos están marcados en la piel y al que tiene los ojos cubiertos de moscas y al que se da caza como a las ratas. Pero el hombre que lo vea volverá la cabeza, pues no se preocupará sino de sí mismo; dará un puñado de granos como limosna, mientras él dormirá sobre sacos llenos. Y lo que dé con una mano lo recogerá con la otra».
Es un ejemplo de la forma de escribir de Juan de Jerusalén y parece una clara referencia a los medios de comunicación y, en concreto, al poder de la televisión y los falsos samaritanos que dan su óbolo a una ONG para acallar sus conciencias al ver tanta miseria.
Cuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000...
«Los hombres ya no confiarán en la ley de Dios, sino que querrán guiar su vida como a una montura; querrán elegir a los hijos en el vientre de sus mujeres y matarán a aquellos que no deseen. Pero ¿qué será de estos hombres que se creen Dios?».
¿Manipulación genética vista por un monje medieval? Eso sí que es adelantarse a los tiempos venideros.
Cuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000...
«El hombre habrá cambiado la faz de la Tierra; se proclamará el señor y el soberano de los bosques y las manadas. Habrá surcado el Sol y el cielo y trazado caminos en los ríos y en los mares. Pero la Tierra estará desnuda y será estéril. El aire quemará y el agua será fétida. La vida se marchitará porque el hombre agotará las riquezas del mundo».
He aquí una buena descripción de la contaminación ambiental a mansalva directamente proporcional a la insensatez humana.
Cuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000...
