Antonio Arroyo y Julio Corral

Entrevista por milenarios.tk

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¿Qué medios habéis empleado a lo largo de vuestra investigación? ¿Cómo os habéis documentado?

Todos los documentos consultados están referenciados en la bibliografía del libro. Como ya hemos comentado esperamos que futuras investigaciones puedan proporcionar nuevos datos y, en la medida de lo posible, intentaremos allanar el camino de quienes se decidan a investigar.
Nuestras fuentes de información fueron bibliotecas, archivos históricos de Álava, Burgos y Calahorra, documentos eclesiásticos pertenecientes a la iglesia de San Miguel y a la antigua cofradía de Burgondo, registros civiles, hemerotecas, archivos judiciales y policiales, vecinos de la zona… no había lugar en el que tuviésemos conocimiento de que podría existir una referencia sobre Ochate al que no intentásemos acceder.
Si bien es cierto que el nombre de Ochate causaba cierto recelo por las connotaciones que conlleva, la perseverancia logró que finalmente casi todas las puertas se acabasen abriendo.

¿Podemos calificar vuestro libro de riguroso y serio? ¿Cuánto hay de investigación contrastada y cuánto de teorías sin confirmar en vuestro libro?

Desde luego ha tratado de serlo, y no tendría sentido plantearlo de otra manera.
En todo momento hemos tratado de delimitar de forma muy clara dónde se encuentran los datos contrastados y dónde las hipótesis. Estas últimas han resultado imprescindibles de cara a profundizar en aquellos aspectos cuyo reflejo documental no existe o está sustentado por fuentes inconexas, pero hay un esfuerzo evidente porque cada dato pueda ser contrastable, y así lo están reconociendo los lectores.

Si no existieron esas epidemias de las cuales se decía que acabaron con la población del pueblo, ¿por qué surge entonces la leyenda? ¿Qué queda de misterioso en Ochate?

Hay que aclarar que en ningún momento negamos la posibilidad de que existiesen en la zona brotes epidémicos puntuales. De lo que se habla es de epidemias que afectasen de manera exclusiva a Ochate, diezmasen su población o acabasen con el pueblo. Documentalmente no hay ninguna referencia a algo así en la época en que se afirmaba que habían ocurrido, aunque a la vez, hemos podido comprobar que en la memoria colectiva de la gente de los alrededores, sí se mantiene una cierta conciencia de determinadas enfermedades con efectos devastadores, hecho que no parece reflejarse en las actas sacramentales ni en los diferentes archivos civiles.
Probablemente fuesen ese tipo de historias las que dieron lugar a la leyenda maldita de Ochate.
En cuanto a lo puramente misterioso, desde hace mucho tiempo hay referencias de sucesos extraños en Ochate… antes se consideraban milagros de la Virgen o actuaciones del diablo. Durante los últimos 25 años se les ha buscado un origen en esa leyenda negra. Este es el momento de poder analizarlos con otra perspectiva.

¿Qué os ha llamado más la atención de todo aquello que habéis descubierto sobre Ochate?

Seria difícil decantarnos por algo en concreto. Ha sido un periodo de continuas sorpresas, de multitud de cosas que han salido a la luz después de cientos de años.
No obstante, en los inicios de la investigación, cuando a lo más que aspirábamos era a localizar a alguno de los descendientes de los que vivieron en Ochate, encontrarnos con José Aranguiz y saber que era el último habitante vivo del pueblo fue una de las mayores sorpresas que pudimos experimentar.

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