Han pasado cuatro
años desde que echasteis a andar MILENIO 3, uno de los programas más exitosos de
la radio en los últimos tiempos. Cuando en el verano de 2002 despegó la Nave del
Misterio, ¿creísteis en algún momento que iba a tener la repercusión que
finalmente ha tenido?
Yo confiaba plenamente en que empezaba una nueva etapa. Un reto importante. La
SER es un barco muy poderoso, que llega hasta el último rincón. De haber durado
solo un verano, ya hubiese merecido la pena. Lo que fue tremendo es cuando nos
comunicaron que seguíamos. Un milagro. A partir de ese instante, de corazón te
lo digo, yo si tenía fe en el fenómeno que se ha ido produciendo. Un fenómeno no
solo en audiencias, sino en identificación entre los que oyen el programa y los
que lo hacemos.
¿Cómo surge la idea
de elaborar un programa de las características de MILENIO 3? Es decir, ¿cómo se
fraguó y, sobre todo, cómo fue posible llevarlo adelante en un momento en el que
el misterio no era precisamente un tema fuerte?
El misterio, sobre todo a nivel televisivo –excluyo la buena labor de radio y
revistas– era un páramo arrasado donde gente extraña se reía de estos temas en
supuestos debates esotéricos. Hay que tener memoria. No haber participado de
esos circos influyó. Pero, en fin, con ese plan de denigración del misterio a
nivel popular, plantear al director de la SER una oportunidad para hablar de
“misterio” en la cadena líder de audiencia era poco menos que una herejía. Yo
subí allí, a la planta noble, y aún no conocía al director de entonces,
Antonio García
Ferreras.
Le dije que era el
chico que llevaba ya dos años yendo allí a las cuatro de la mañana a hacer
LA HORA DE LOS
MISTERIOS con
Roberto Sánchez.
Eso debió enternecerle, digo yo. Porque lo de ir a las cuatro sí que era
insólito. Hablamos y hablamos durante horas... Y no te oculto que ocurrieron
ciertas cosas “casuales” o “mágicas”. Cosas increíbles que hicieron que a la
semana siguiente MILENIO 3 se pusiera en marcha. Yo conté lo que pretendía con
toda mi emoción, ante los jefes. Y resultó. Nunca olvidaré la emoción de
escuchar por vez primer la música de cabecera del programa. Se me ponen los
pelos de punta.
En alguna ocasión
hemos hablado de lo marginal que eran algunas facetas del misterio debido a la
poca seriedad con la que se trataban determinados temas en los medios de
comunicación. ¿Crees que el formato de seriedad con el que trabajáis en el
programa de radio ha paliado en cierta medida los efectos nocivos del maltrato
que el misterio sufría antes de vuestra puesta en antena?
Yo creo que sí, humildemente. Que ha contribuido. MILENIO 3 lo escuchan cada fin
de semana un millón y medio de personas. Ha tenido que influir, por fuerza.
Prácticamente desde
sus comienzos se vio que el potencial de MILENIO 3 iba a ser enorme, ya que
recuerdo la repercusión de los primeros programas y cómo poco a poco iba siendo
centro de conversación y, luego, de referencia en temas de fenomenología
anómala. ¿Qué crees que lo ha convertido en lo que es hoy? ¿Cuál es su secreto?
A mi emociona mucho que un montón de chavales, en emisoras de barrio, de
pueblos, de facultades, hagan programas que se parecen a MILENIO 3. Se han
basado en su estructura, en la forma de contar. Algo que les ha gustado y les ha
parecido novedoso. Me emociona porque yo hace quince años hacía lo mismo
fijándome en otros programas, extrayendo lo que me gustaba, obviando lo que no.
Me gusta, por ejemplo, que ya no se vean a videntes o echadores de cartas
asociados a estos programas. MILENIO 3 nunca ha contado con esas
“colaboraciones” y me siento orgulloso de ello, porque es una excepción nada
casual. Queríamos separarnos de todo eso. Por otro lado el secreto, en general,
yo creo que es uno y claro: ilusión. Y que te guste tanto la radio como lo que
cuentas. Si funciona este “triángulo” yo creo que el programa va viento en popa.
Eso la gente lo nota.
Hay algunos aspectos
en los que es totalmente vanguardista. Por ejemplo, al desplazar (a horas
dispares y en los lugares más remotos) a los reporteros del programa al lugar
donde está la noticia. ¿Cómo se plantea esa necesidad que, a la postre, se ha
visto tan bien valorada por los oyentes?
Son ideas que surgen de muy antiguo. De cosas que yo quería hacer pero no tenía
medios para hacerlo. La radio es un medio técnicamente limitado que por fortuna
cuenta con la complicidad e imaginación de los que escuchan. Con esa voluntad se
pueden hacer cosas, pero claro, hacen falta resortes y posibilidades. No siempre
se pueden tener unidades móviles, ni hay siempre gente con auténticas ganas de
emocionar yéndose a un sitio remoto a las dos de la madrugada. Lo bueno de
MILENIO 3 es que ha ido congregando a una familia de colaboradores,
corresponsales, y sobre todo amigos, que disfrutan haciendo esto. Esas cosas dan
más vida al programa. ¡Y las que vendrán!
Otro de los
elementos introducidos y que han resultado ser del agrado de los seguidores del
programa han sido las recreaciones, recuperando un género en la radio que estaba
perdido. ¿De qué manera y cuándo se decide añadirlo?
Eso si que fue una lucha. Algo en lo que en un principio no se creía. Gracias a
Mariano Revilla,
que entendió el sentido de todo esto, se motivó mucho a una gente –los miembros
del cuadro de actores– que llevaban más de quince años sin dramatizar. Muchos
pensaban que iba a ser algo antiguo, ajado, a destiempo con la radio directa de
hoy. Se equivocaban. Cuesta mucho esfuerzo y dinero hacerlas. Pero merecen la
pena totalmente. A mi me emociona haber peleado por reactivar un género que
estaba muerto. Ahora muchos siguen esa senda en otras emisoras, y me alegro. No
hay nada más gratificante que ver a los locutores y actores, completamente
entregados a sus labores de artistas. Es lo que son y así hay que reconocerlo.
¿Qué se siente al
ser los responsables del término “síndrome de las sábanas arriba”?
(Risas)... Nunca había escuchado la expresión. Yo me siento muy contento. La
radio es emoción, transmisión, sensaciones a flor de piel. La música determinada
en el momento determinado, la declaración en ese instante. Claro, que eso cuesta
mucho trabajo y dedicación. Nada es porque sí. Pero merece la pena. Yo por lo
menos lo disfruto.
Quien crea que la radio solo debe ser información pura, dura y fría, pues bien.
Hay gustos para todo. Yo creo que es compatible. El miedo, la inquietud y el
terror, en algunos temas, son condimento importante en un soporte como la radio.
A veces pueden decir que es sensacionalismo. Perfecto. Yo respondo que si
sensacionalismo viene de la facultad de crear sensaciones, yo soy
sensacionalista a mucha honra. Lo que no soy es un robot ni un teletipo. Eso
jamás. Tengo alma y quiero plasmarla en las cosas que hago.
Los que seguimos el
programa desde sus inicios sabemos que semana a semana, programa a programa,
intentáis poner el listón más y más alto: nuevos temas, nuevos colaboradores,
nuevos retos… ¿tenéis marcado algún tope al que llegar o simplemente os dejáis
llevar por el momento y las circunstancias?
El tope, querido amigo, es disfrutar. Sentir que cada vez que nos metemos “en la
Nave” el viaje va a merecer la pena para nosotros y para los que escuchan. No
hacemos cambios con el objetivo de tener más audiencia; porque eso depende de
mil factores y no está en tu mano controlarlo. Lo que si depende de uno es el
deseo de evolucionar, de experimentar, de crear sensaciones nuevas. Así lo veo.
No hay un objetivo ni un techo. Disfrutar y vivir la radio. Ese es el enigma de
un medio que se le infiltra por dentro sin remedio.
Me gustaría que me
explicaseis cómo se gesta cada programa de MILENIO 3 a lo largo de la semana. Es
decir, ¿cuál es la estructura seguida para que de fruto cada viernes y sábado?
Es un mundo… bastante cambiante por cierto. A lo largo de la semana hay una
labor de idea de un tema. Esto es muy importante. Muchas veces un recorte, un
recuerdo, un viejo libro… hace que se me encienda la bombilla y diga: "¡vamos a
hablar de esto!". A veces, con esos arrebatos, cambiándolo todo, el equipo se
desespera. (Risas)...
Habitualmente el
viernes es un dossier exclusivo. Un tema monográfico que será analizado desde
múltiples perspectivas. A lo largo de la semana comienza la labor de producción,
de búsqueda de invitados, de búsqueda de personas del ámbito de la ciencia,
psiquiatría, policía, iglesia, etc… que puedan declarar su postura o
investigaciones al respecto. También iniciamos una labor de documentación
literaria en nuestra biblioteca. Extracción de frases, de elementos sonoros,
etc. Antes del programa pasamos varias horas sacando cortes, declaraciones,
elementos que van a tener una importancia clave. A última hora yo elijo las
músicas y efectos.
Los sábados hay una
gran labor de producción para contactar a corresponsales nacionales o
internacionales, de recopilación de noticias de la semana y de grabación de
secciones que aderezarán el magazine de actualidad que, en el fondo, es esa
segunda emisión de MILENIO 3. Todo esto que te cuento es un fin de semana
“normal”. Nada de Milenio impacto, de salidas en vivo o de emisión desde algún
lugar misterioso…
Otra particularidad
que está haciendo furor entre vuestros seguidores son los programas especiales
que se hacen fuera de los estudios centrales de la Cadena SER. Yo he tenido la
suerte de participar en algunos de esos programas especiales y he visto el
trabajo que tiene un desplazamiento de semejantes características. Para los que
no han tenido esa oportunidad y tengan que hacerse una idea de lo que se mueve
antes de un programa así, ¿podrías decirnos cuál es el making off del proceso y
de qué aspectos concretos te encargas tú?
Bueno, cada lugar tiene una preparación diferente. Lo lógico es documentarnos a
tope de historia, lugares arqueológicos, leyendas y sucesos de ese lugar. Cribar
lo que consideremos interesante. Contactar con las personas que puedan
aportarnos algo al respecto, seleccionar material visual que en pantallas
gigantes ira aderezando lo que contamos, preparar un previo donde la imagen
precisamente tiene mucha importancia.
Las salidas de
Milenio3 ya no son salidas radiofónicas. Son espectáculos multimedia. Todo ese
esfuerzo merece la pena al ver la acogida de la gente. Hemos tenido llenos de
tres mil personas... ¡a las tres de la mañana! La gente quedándose a que le
firmemos libros hasta varias horas…no sé, una comunión, una sensación
indescriptible.
Yo creo que todos,
la familia que hacemos MILENIO 3, y por supuesto te incluyo, nos sentimos
privilegiados por haber podido vivir todo esto. Pabellones llenos, la gente
cantando la sintonía… ¡buuuf! Alucinante. La radio ha sido capaz de eso. Y eso,
para mí, es muy grande. Es la fuerza de la SER, de MILENIO 3… y ante todo de la
gente que ama la radio. Los que van, los que están ahí, los que se vienen de
cientos de kilómetros. En fin, emocionante.
¿Qué sientes cuando
fuera de los límites de un estudio radiofónico, bien sea en un teatro, en el
paraninfo de alguna universidad, o en un escenario al aire libre, suena la
sintonía de The Dragon de Vangelis y sales ante un público entregado que decide
acudir y participar en uno de vuestros programas especiales?
No se puede expresar con palabras. Me retumba todo y siento que he tenido mucha
suerte por estar ahí. Intento que todo el equipo disfrute de eso. Es una
felicidad muy grande.
Tras cada programa
especial soléis atender, uno por uno en ocasiones, a los seguidores que se
acercan a vosotros tras el término de la emisión, con los que charláis, os
fotografiáis y firmáis libros. He sido testigo en más de una ocasión que
prácticamente acabáis a la hora del desayuno de atenderlos (en Málaga, sin ir
más lejos, nos fuimos cerca de las 6:30 de la madrugada; en Bélmez de la
Moraleda, pasadas las 5.30 de la madrugada…). ¿Qué es lo que más os gusta del
trato directo con los oyentes?
Es curioso, porque, al igual que ocurre por ejemplo en la feria del libro,
sientes una gran carga de energía positiva. Es como si toda esa gente que siente
suyo el programa, que lo vive y que ahora está frente a ti, te daría toda su
fuerza. Cuando llegamos al hotel, después de todo eso, acabas destrozado por la
tensión, la responsabilidad y las horas de trabajo. Pero sientes que tu labor
tiene sentido. La gente es muy especial con nosotros. Yo no sé si merecemos
tanto cariño, pero en los veinte viajes de MILENIO 3 he sentido como me inundaba
una positividad que, de verdad, es importante en estos tiempos que corren. Solo
tengo palabras de agradecimiento para toda la gente que se siente parte de esta
Nave del Misterio.
No puedo dejar de
preguntarlo… ¿te ha cambiado en lo personal la fama? ¿Eres ahora más
inaccesible? ¿O sigues siendo como eras antes?
Los que me conocen dicen que sigo siendo el mismo. O eso creo. Yo no lo sé con
certeza, quizá porque nunca he acabado de conocerme del todo, por fortuna.
Evidentemente lo de la televisión, el impacto tan grande de CUARTO MILENIO, hace
que algunas circunstancias de tu entorno varíen. Más que nada ocurre que no
tienes tanto tiempo para ti y que el trabajo y las responsabilidades se
multiplican.
Vas a la feria del
libro y hay una cola de mil personas, eso antes no pasaba a ese nivel, o a un
pabellón y hay tres mil. Claro, eso cambia. Pero imagino que el cambio sobre
todo es de cara afuera para la gente que cree que eso tiene que condicionar tu
carácter. Y eso jamás. El interior es el mismo. Creo que la fe en nuestro
trabajo, y el haber llegado a ciertos logros de cierta manera, hacen que “algo”
nos dé suerte en ese aspecto en momentos clave. En eso creo profundamente.
Practico un “blindaje en positivo” que me hace intentar disfrutar a tope de lo
que estamos viviendo. No guardar rencores, olvidarme de lo malo muy rápido.
Con esa perspectiva
uno nunca puede de dejar de ser quien es. Y yo procuro ser siempre cercano. No
veo otra forma. Soy un poco mayor ya para vanidades, excentricidades y esas
cosas. Uno debe ser honesto, disfrutar con lo que tiene y ser consciente de que
la vida es un carrusel. Uno tiene una misión y si le ha ido bien de momento es
porque no ha renunciado a ser uno mismo. Ver el misterio, la comunicación y la
vida con humildad de aprendiz creo que sale de dentro.
A lo largo de cuatro
años de programa imagino que tendréis muchas anécdotas, buenas y malas, que han
acontecido a lo largo del proceso de preparación o emisión del mismo. Dinos
algunas que merezcan ser reseñadas por alguna característica especial. Quizás un
mal rato, una “ida de olla”, una mente en blanco, un momento emotivo, uno de
tensión…
Hombre, a ese respecto muchas. Incontables. Es lo bonito de la radio a tumba
abierta. Mítica es la primera emisión, donde se borró o perdió, un minuto antes
del inicio y con la sintonía sonando y toda la directiva escuchando la nueva
apuesta de la cadena, toda la grabación de pilotos en la que yo fundamentaba
todo el programa. Así empieza precisamente este libro. Eso te curte en una radio
como la de MILENIO 3, donde hay una estructura que depende de los documentos
sonoros, pero donde hay improvisación constante porque estamos a expensas de lo
que nos indique un oyente en tiempo real, a cualquier noticia, a cualquier
cambio.
Mucha gente que ha
venido a los programas en vivo, o al estudio, se asombra de que yo no lea nada,
o no haya guiones muy estructurados. Pero esa es mi fórmula en radio y en tele.
Esto en televisión, por cierto, se considera una herejía. Pero, en fin, cada
maestrillo tiene su librillo. Ni mejor ni peor. Yo creo que esta forma conserva
cierta frescura que el público capta. Por eso a veces me enrollo, se me va la
bola divagando sobre algo que me acaba de impresionar, etc.… Menos mal que
Carmen y Alberto enseguida me ponen en su sito… ¡Porque puedo ser terrible!
Sé, porque me lo
habéis dicho en alguna que otra ocasión, que cada programa es distinto, que nada
está seguro, y que las cosas no siempre salen como uno piensa (y menos en
antena). ¿Os surgen a menudo imprevistos? ¿De qué manera los afrontas?
Claro que sí. Y benditos sean. Uno de los grandes logros son los SMS. Un mundo
nuevo en el que yo no creía en un principio y que me parece un pilar
fundamental. Llega una pista, un dato, una aclaración o alguien que esta viendo
algo o en el lugar del que estamos hablando. Eso da una dimensión de “constante
sorpresa” que yo creo que es muy positivo.
Uno, cuando sintoniza MILENIO 3 no
sabe bien que puede ocurrir. Y eso es clave. Me gustaría añadir además la
“universalización” del programa a través de la Web
www.ikerjimenez.com
gracias a la esforzada labor de mi buen amigo Guillermo León. Creo que la nave,
a través de la red, ha cobrado dimensiones paralelas y distintas que lo que
hacen es que el mensaje llegue a mucha más gente. Todo eso, procurar estar en
vanguardia tecnológica creo que es muy importante. A este respecto la
incorporación de Guillermo, un hombre que “lo vive de verdad” y que se emociona
de verdad con el misterio, ha sido una de las grandes claves.
Uno de los pilares
que sustentan la buena acción del programa es sin duda el equipo bárbaro de
profesionales que tenéis detrás, así como aquellos que aportan su esfuerzo para
el buen desarrollo de MILENIO 3. ¿Qué tienes que decir de ellos?
Hemos logrado forjar una gran familia. Y a esa familia está dedicado el libro.
Por algo será. Han tenido tal implicación, tal identificación con el programa,
que el homenaje es merecido. Gente que ha entrado desde los sitios más
inverosímiles, que lo ha vivido intensamente, que ha procurado transmitir
sensaciones a flor de piel, que ha viajado, que se ha desplazado, que ha buscado
cosas y casos de sus provincias. Que ha rescatado material que estaba condenado
al olvido. Lo más maravilloso es que todos se han ido convirtiendo en buenos
amigos.
Eso genera una
sensación de que el programa es de todos, pero de corazón. Y esa sensación de
pertenencia de más de un centenar de personas repartidas por España y por el
mundo es algo que yo soñaba con crear. Y creo que se ha logrado y que seguirá
creciendo. Esos corresponsales, informadores y amigos, incluidos también los
oyentes y comentaristas espontáneos de MILENIO 3, son también el alma de este
programa.
Sé que este tema es
peliagudo, pero no por ello hay que dejarlo atrás. A lo largo de estos años de
camino de la Nave del Misterio me consta que ha habido ocasiones en que gente en
quienes habíais depositado vuestra confianza y amistad os defraudó. ¿Qué
sensación os han dejado estos personajes?
Es ley de vida, imagino. A lo largo de los años conoces gente y te vas
distanciando de otra por pura lógica. Pero no pierdo un minuto en esas cosas. De
verdad. No tengo tiempo ni guardo rencores a nadie. Esa es la clave, como se ve,
para que a nosotros nos vaya bien. Una clave que mueve el mundo y de la que yo
aprendo cada día. Agradezco a todos, los que ha participado en el programa, su
aportación en estas casi quinientas emisiones.
Pasado el
transcurrir del tiempo, y viendo la trayectoria que habéis seguido vosotros y la
que han seguido ellos, ¿qué les diríais si tuvieseis la oportunidad?
Es que no veo a personas concretas ni sé exactamente a quien te refieres. Pero
yo les deseo que les vaya bien.
Una última pregunta
antes de cambiar de tercio. Pese a la decepción que estos individuos os han
podido causar, ¿se aprende algo de todo ello, habéis sacado algo positivo?
Se aprende absolutamente de todo. Constantemente. Y a veces, las cosas que
aparentemente pueden ser negativas, esconden claves que te refuerzan, que te dan
más fe y más ganas de hacer tu trabajo mejor. Los mayores crecimientos, las
mejores reflexiones y las más acertadas decisiones yo creo que se toman en
situaciones de conflicto o crisis. Te hacen evolucionar, dar un paso adelante.
El tiempo y la “energía positiva” ponen las cosas en su justo término. Yo creo
en eso porque lo he vivido.
Dejemos este
espinoso tema y volvamos a los entresijos del programa. Imagino que cada uno de
vosotros tiene sus preferencias en cuanto a temáticas a tratar, y en cuanto a
cómo llevar a cabo las mismas. ¿Cómo se lleva eso de trabajar con tu pareja
cuando los dos tenéis divergencias de criterios? Porque vosotros SÍ os lleváis
el trabajo a casa.
(Risas)… Yo creo que eso es una suerte. Sin esa circunstancia pienso que todo
esto no sería posible. Yo suelo dejarme llevar más por las emociones, a veces un
poco sin control. Lo vivo así. Carmen creo que tiene más cordura, más capacidad
analítica, me para los pies en algunas cosas, me centra. ¡Y menos mal! Tiene un
fino instinto femenino para saber de qué pie cojean algunas cosas. Y suele
acertar casi siempre. Yo no, yo suelo meter la pata en ocasiones hasta el
corvejón. Lo reconozco. La emoción me puede. Me lanzo y en fin… Por eso el
equipo está bien engrasado.
Centrémonos en los
contenidos de los programas, y decidme, a lo largo de estos años, cuál o cuáles
han sido los programas que más os han sobrecogido, y cuál o cuales aquellos que
os han resultado insulsos, que creísteis poder sacar más allá de lo que
realmente se sacó?
Yo creo que de todos se aprende algo. Es muy difícil destacar alguno en lo
negativo, porque en todos hemos procurado hacerlo bien. Hombre, ha habido
programas, muchos, que han podido gustar a la gente, pero de cara adentro
sabemos que ha fallado un invitado, que no hemos conseguido mejores cosas o que
yo no he estado bien por cualquier cuestión. Es normal.
En el aspecto
positivo… ¡hay tantos recuerdos! A mi un programa sobre “encuentros en la
carretera”. Hace un par de años, me generó muchas sensaciones, sobre todo por
las respuestas del público que nos informó en tiempo record de más de mil casos.
Fue un aldabonazo y una encuesta histórica que se fue construyendo en vivo sobre
una leyenda urbana que, a tenor de tantos testimonios a lo mejor tenía algo de
cierto. De los últimos recuerdo uno desde la casa del poltergeist de la niña que
murió en Vallecas que, escuchándolo como siempre en la cama después de volver de
la radio, me dejo bastante inquieto.
De los últimos, la
noche reciente en que cuatro miembros de la policía en activo contaron en
primicia sus experiencias con lo paranormal. Creo que fue algo nunca escuchado
anteriormente y que sentaba un precedente importante. Ha habido muchos programas
que me han generado mucha inquietud. Pero guardo el mejor recuerdo de algunos
temas que no eran paranormales y donde hay que sacar un esfuerzo doble para
enganchar al oyente y convencerle de que el tema merece la pena. El secreto
nuclear español, Colón, Islam, garrote vil… y de algunas recreaciones como "La
Pasión De Jesús"
o "Prisionero
Laszlo Kevorkian",
que hicieron llorar a tanta gente y para mi fueron hitos importantes en esta
andadura.
Dime un programa que
no se te va a olvidar jamás.
Ninguno se me olvida porque procuro aprender de todos, pero ahora me viene
repentinamente a la memoria el de Bélmez en vivo, Febrero de 2004, con la que se
montó allí, un pueblo entero, dos mil personas, la emoción por la recientísima
muerte de María, lo que se respiraba en el pueblo, las hogueras en la calle
oscura, la gente a bajo cero, gente de toda España. La familia en primera fila,
la casa de las caras… Aquello fue muy emocionante. Un homenaje inolvidable.
“MILENIO 3, El
Libro” es un paseo por algunos de los temas y casos más sobresalientes de la
trayectoria de la Nave del Misterio a través de estos años en antena. ¿Cómo
habéis elegido cuáles poner y cuáles descartar a la hora de elegir entre una
gama tan amplia de temas?
Fue una selección efectuada por pura emoción. Extrajimos los programas, los
temas y las historias que más nos cautivaron. Y pensamos que a lo mejor el
público las vivió con nosotros con esa intensidad. La idea fue mostrar el amplio
abanico de temas que toca MILENIO 3, un programa que va mucho más allá de lo
paranormal y que muestra curiosidad por casi todo. Espero que el resultado guste
a la gente. Para eso se hace.
¿Por qué
recomendarías leerlo? ¿Qué puede aportar a los que semana a semana han seguido
toda la andadura de este ya mítico espacio radiofónico?
Pienso que es algo físico, que siempre va a permanecer. Que puede hacernos
compañía, puede hacernos revivir y, seguramente, nos aportará muchas más cosas
de las que escuchamos en su día. Es como un símbolo de pertenencia a esa gran
familia de curiosos que somos. Además, con la facultad de poder dormirnos cada
día con una historia distinta, a nuestro gusto.
La impresionante acogida que ha tenido, mayor que cualquier libro mío anterior,
indica que hemos conectado con la gente. Peor también lo recomiendo para quien
no nos conozca, por supuesto. Para quien quiera adentrarse en este mundo, que en
el fondo es el mundo de quienes creemos que aún quedan muchos enigmas con los
que fascinarnos y de los que aprender. Como libro de consulta, en un futuro,
creo que será un volumen importante por la cantidad de casos y cosas que
incluye.
¿Larga vida a
MILENIO 3?
Eso siempre, pero el destino, como siempre, decidirá.