60 años de OVNIs: 1947-2007
Capítulo II: Expediente Roswell
por Guillermo León
Un 'platillo volante' estrellado y unos 'pequeños seres'
Diversas hipótesis en la actualidad apuntan que los restos encontrados en Roswell fueron el preludio de lo que 'caería' en una zona próxima a Socorro. Otras apuntan que en realidad estaríamos hablando de dos 'discos' accidentados, uno que se desintegró sobre Roswell y otro que caería sobre Socorro.
En ambos casos, la fecha del hallazgo sería la misma, la mañana del 3 de julio de 1947.
Barney Barnett, ingeniero de caminos, puertos y canales que trabajaba por cuenta del gobierno federal en la conservación del suelo, se encontraba la mañana del 3 de julio muy cerca del lugar donde se hallaba el 'platillo' caído.
...me encontraba realizando una tarea cuando una luz que se reflejaba en una especie de objeto metálico alargado me dio en los ojos.
Pensé que un avión debía haberse estrellado durante la noche y me dirigí hacia donde se encontraba. Pero cuando llegué allí me percaté de que no se trataba de un avión, sino de alguna clase de objeto metálico con forma de disco y una longitud de unos diez metros...
Mientras lo miraba llegaron más personas procedentes de otra dirección y que me dijeron que formaban parte de un equipo de investigación arqueológica de la Universidad de Pensilvania...
Me di cuenta que contemplaban unos cadáveres caídos en el suelo...estaban todos muertos por lo que pude ver y los que se encontraban fuera de aquel aparato habían sido arrojados por la colisión.
Tenían las cabezas redondas y grandes, ojos pequeños y carecían de cabello. Sus ropas parecían estar hechas de una pieza y eran de color gris. No se podían ver ni zapatos, ni cinturones, ni botones.
Mientras seguíamos observandolo todo, un oficial del ejército descendió de un camión y se hizo cargo de la situación. Nos dijo a todos que el ejército se incautaba de aquello y que debíamos marcharnos de allí. Llegó más personal militar y acordonaron la zona.
Nos ordenaron que abandonásemos el área y que no hablásemos a nadie de lo que acabábamos de ver...que era un deber patriótico silenciar lo ocurrido...
Una extraña filmación aparece en 1995
El incidente de Roswell habría quedado en el olvido formando parte de la inmensa casuística 'ovni' si no es por la información que a lo largo de los años se ha ido filtrando de diversas fuentes, personas tanto civiles como del ámbito militar que fueron testigos de aquel extraño suceso.
El caso comenzó a tomar de nuevo fuerza a partir de los años 80, así solo en Estados Unidos entre 1980 y 1995 habían visto la luz cinco libros de gran tirada íntegramente dedicados al incidente de Roswell, así como centenares de artículos y monografías escritos para investigadores e interesados en el tema.
Sin embargo los detalles más nimios habían sido durante este tiempo objeto de acalorados debates, pero ninguno de estos había trascendido al gran público.
A mediados de 1995 la situación cambió dramáticamente, una serie de rumores procedentes de Gran Bretaña aseguraban que un productor de televisión inglés (Ray Santilli) había adquirido unos rollos de película militar secretos que contenían la filmación de una autopsia practicada a unos 'extraterrestres'.
Por la fecha en que fue filmada se presumió precipitadamente que las películas correspondían al caso Roswell.
A finales del mes de agosto de aquel año 1995, la situación explotó definitivamente, cuando televisiones de medio mundo emitieron fragmentos de esa autopsia.
A partir de este momento surgirían todo tipo de opiniones, desde los que creían que todo era un burdo montaje creado gracias a unos magníficos efectos especiales, hasta los que veían en las tomas la confirmación definitiva de que los 'extraterrestres' existían.
Los 'protagonistas' de la historia:
Jesse A. Marcel
Menos de veinticuatro horas después de que la Fuerza Aérea anunciara que había recuperado los restos de un ovni estrellado, en un rancho de Nuevo México, se permitió la publicación de la fotografía de arriba para respaldar el 'subterfugio' de que los restos solo eran partes de un globo meteorológico caído.
El comandante J. A. Marcel, al que puede verse aquí en cuclillas entre lo que describió como alguna de las menos espectaculares piezas de los restos.
Al principio, a los periodistas no se les permitió acercarse a este material más de lo estrictamente necesario para tomar la fotografía.
Más tarde, después de sustituir los auténticos restos por las piezas de un artefacto meteorológico, según ordenes del general Ramey, los fotógrafos de la prensa pudieron fotografiarlo y examinarlo a placer.