Apuntan al cambio climático como origen

 del devastador fenómeno en Canarias


Agencias | Madrid | 2 Diciembre de 2005.-
El jefe de Predicción del Instituto Nacional de Meteorología (INM), Angel Rivera, calificó ayer de «bastante inédito» el recorrido de la tormenta tropical Delta , ya que se originó en la zona atlántica en torno a las Azores, para dirigirse luego hacia el archipiélago Canario y la Península Ibérica, «lo que no es normal».

Este fenómeno inusual en Canarias viene a sumarse a situaciones extremas que se están «acumulando» en los últimos años, coincidiendo con el cambio climático.

«No resulta inquietante, aunque sí da qué pensar. Todavía no han salido estudios en los que se relacione claramente todo esto con el cambio climático. Sin embargo el cambio climático se está produciendo porque la temperatura media del planeta aumenta», apuntó Rivera. De esta misma opinión son otros muchos meteorólogos, que miran con preocupación los últimos fenómenos naturales que han sacudido distintos países.

Hoy terminará la temporada ciclónica del Atlántico y con ella desaparecerá Delta que está prácticamente deshecha, y se dirige hacia las costas del Mediterráneo, por Argelia.

A la teoría de Rivera se apuntó la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, que explicó que un «fenómeno anormal» como esta tormenta tropical forma parte de la respuesta del planeta frente al cambio climático, tal y como apuntan «todas las sospechas de la comunidad científica».

La titular de Medio Ambiente se refirió al exceso de combustión lanzado a la atmósfera en forma de «muchísimas» toneladas diarias de gases de efecto invernadero en los últimos 100 años.


Una respuesta del planeta al cambio climático

La RazónDigital | 2 de Diciembre de 2005.-Los expertos aseguran que la tormenta tropical de Canarias es un fenómeno anormal, y se debe a la respuesta que da el planeta frente al cambio climático. La Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha coincidido en que la mano del hombre está detrás de la proliferación de los desastres naturales.


Narbona apoya estas declaraciones basándose en el «muy amplio análisis y patrimonio de estudios científicos que durante los últimos 20 años están anunciando y explicando los procesos de calentamiento global y sus consecuencias en el aumento de la intensidad y frecuencia de huracanes, inundaciones o sequías».

 

De hecho, por primera vez en la historia, España se ha visto afectada por dos tormentas tropicales y en menos de 2 meses: Delta estos días y Vince el pasado octubre, algo «totalmente inusual», según fuentes del Instituto Nacional de Meteorología.


Para el jefe de Predicción del INM, Ángel Rivera, el recorrido seguido por Delta es «bastante inédito», ya que se originó en la zona atlántica, en torno a las Azores, para dirigirse luego hacia el archipiélago canario y la Península Ibérica, «lo que no es normal».


Estos fenómenos están coincidiendo con situaciones extremas de temperaturas en los últimos años, como olas de calor y de frío y situaciones de sequía que no se conocían hasta ahora, lo que «da que pensar», destacó el jefe de Predicción del INM. «Todavía no se han publicado estudios en los que se relacione todo esto con el cambio climático. Sin embargo, este fenómeno se está produciendo porque la temperatura media del planeta aumenta», dijo.


Según el responsable de Meteorología, «lo normal en esta época del año habría sido una mayor circulación de vientos de poniente en la zona de las Azores, que además habría traído temporales de lluvia a la Península Ibérica».
 

El por qué de 'Delta'

Esperanza Pamplona | CanariasAhora.com | 2 de Diciembre de 2004.-“El cambio climático se está produciendo; la temperatura del planeta aumenta”, alertaban estos días los expertos.Y lo hacían alucinados ante lo que ha ocurrido en Canarias. El paso de Delta esta semana por el Archipiélago, y el del huracán Vince por algunos puntos de la Península en octubre no es normal, ni previsible, ni natural. Se debe, según muchos expertos, al anunciado cambio climático, a la saturación de gases en la atmósfera, al incremento de la temperatura del planeta, al aumento del nivel del mar…

A todo esto hay que sumar las olas de calor que hemos vivido en los últimos años, o los temporales de nieve y viento extremo, o la pertinaz sequía que está cambiando el paisaje del país, por no mencionar las inundaciones trágicas que asolan otros puntos del planeta. Sinceramente, parecen elementos más que suficientes para que una reflexión se imponga. Porque lo que ocurre ahora es lo que nosotros hemos dejado que ocurra.

La otra noche este Archipiélago sintió miedo de la naturaleza, cuando ésta se ha prodigado siempre en bendiciones para con esta tierra. Nadie comprendía nada, el orden de las cosas se rompía. El mundo del revés. Y el futuro, en peligro.

No es sólo que estas Islas no estén preparadas para este tipo de embates de la naturaleza, es que su subsistencia depende de la benignidad de su clima, de la tranquilidad de su atmósfera. Es un suicidio dejar que estos elementos puedan ponerse en peligro.

Cuando todo vuelva a su orden, y las infraestructuras estén restauradas, el dolor por las víctimas mitigado y la tranquilidad recuperada, habrá que sentarse a ver qué se hace. Analizar por qué ha sucedido esto, y hasta dónde llega la responsabilidad de la dejadez humana para tomar medida al respecto. Canarias siempre ha tenido una conciencia especialmente sensible para con el medio ambiente, a pesar de algunos desmanes urbanísticos por todos conocidos. Sólo que en esta ocasión, incluso los autores de tales barbaridades de cemento tendrán que aunar esfuerzos con quienes desde hace años vienen advirtiendo que esto iba a suceder.

Pocos pueblos se sienten tan plenamente enamorados de su terruño como nos ocurre en estas Islas. Pero como dice la sabiduría popular, “obras son amores y no buenas razones”. Habrá que ponerse a ello, porque de lo contrario, tal vez las siguientes generaciones se vean atrapadas en las estadísticas que escupen las temporadas de huracanes, y de los tiempos de apacible calma sólo les queden el recuerdo y las historias de sus mayores.
 

 

Europa sufre la mayor alteración

climática de los últimos 5.000 años

EFE | BRUSELAS | 29 Noviembre de 2005.- El clima en Europa está experimentando los mayores cambios que ha sufrido en los últimos 5.000 años, según el informe anual de la Agencia Europea de Medio Ambiente. El documento analiza la situación ambiental en una treintena de países, que incluyen los de la Unión Europea, los candidatos y los asociados, y evalúa la eficacia de las políticas que han aplicado en ese ámbito en los últimos cinco años.

Como principal conclusión destaca que "el cambio climático ya está en marcha", como demuestra la cada vez mayor presencia de fenómenos meteorológicos extremos, la escasez de agua en algunas regiones y el retroceso del hielo en los polos.

El fenómeno también se refleja en el aumento en 0,95 grados centígrados de las temperaturas medias europeas, que se prevé se incrementarán "entre 2 y 6 grados a lo largo de este siglo", alerta el documento.

La directora de la Agencia Europea de Medio Ambiente, Jacqueline McGlade, dijo en la presentación del informe que "Europa tiene la obligación de mirar más allá de 2012 y de sus fronteras", dado que el cambio climático es un problema "global".

Según McGlade, hace falta una mayor reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, dado que aunque la UE lograra limitar la subida de las temperaturas a un máximo de dos grados
"viviremos en unas condiciones atmosféricas jamás experimentadas por seres humanos".

Aunque el cambio climático es el reto más inmediato, existen otras prioridades ambientales, como la lucha contra la contaminación atmosférica, la regulación de los productos químicos para reducir sus efectos sobre la salud o la conservación del suelo como recurso productivo y reserva de la biodiversidad.

Para evaluar la situación en el continente, el documento analiza nueve indicadores: emisiones de gases de efecto invernadero, consumo de energía, electricidad renovable, emisiones de sustancias acidificantes y de precursores del ozono, demanda del transporte de mercancías, superficie dedicada a la agricultura ecológica, residuos urbanos y uso de recursos hídricos.

España, a la cola de Europa


Por países, sitúa a España a la cola de la UE en el cumplimiento de muchos de los objetivos medioambientales comunitarios debido a un rápido crecimiento económico, que no se ha visto acompañado de medidas para afrontar los problemas derivados.

El informe destaca los progresos logrados en los últimos 30 años gracias a la legislación comunitaria, pero pone de relieve los retos todavía por alcanzar. Europa "deberá hacer un mayor uso de las energías renovables", ámbito en el que España ocupa un buen lugar en el ranking, al ser el segundo mayor productor mundial de energía eólica.

Muchos de los problemas ambientales se deben a la forma en que Europa utiliza su suelo, a su estructura económica y a la forma de vida de los ciudadanos, por lo que "es necesario aumentar la concienciación", indica el informe. "En una economía cada vez más globalizada, las decisiones de los consumidores de cualquier lugar afectan cada vez más no sólo al medio ambiente europeo, sino también al de muchas otras partes del mundo", añade.

Además, cita un análisis reciente según el cual entre 1990 y 2000 crecieron un 6% las zonas urbanas en Europa, con la utilización de más de 800.000 hectáreas de suelos naturalmente productivos para la construcción de viviendas, oficinas, comercios y otras superficies artificiales.

El informe alerta de que el turismo contribuye a la expansión de esas zonas, "sobre todo en los aledaños de aglomeraciones costeras como, por ejemplo, la superurbanizada costa mediterránea".

Un desarrollo mal planificado del turismo "puede incrementar además la presión sobre zonas que ya padecen escasez de agua", alerta la Agencia Ambiental. McGlade insistió durante la rueda de prensa en que las políticas ambientales "han demostrado ser un incentivo a la innovación, y no un obstáculo".

Por su parte, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Margot Wallstrom, señaló que "hay que hacer aún mucho" para reducir el impacto de la contaminación, fenómeno que produce la muerte prematura de 370.000 ciudadanos europeos al año.

Además, reconoció que la UE es responsable de la degradación ambiental en otras zonas del planeta, por lo que "es necesario fomentar el desarrollo sostenible". El informe considera que la reforma fiscal "puede contribuir" a un medio ambiente más saludable, aunque la comisaria descartó que se vaya a producir avances en la UE en ese ámbito a corto plazo, dadas las reticencias de algunos estados miembros.