CIA, Joyas de Familia
Eric Frattini

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Introducción a las 'joyas de familia' (continuación)

“¿Sufrió el trabajo de contrainteligencia por causa de una falta de coordinación con el FBI?” preguntó el Presidente, que había regresado a la reunión con unos papeles en la mano.

“No. Nosotros cooperamos muy bien. (…)”, dijo Colby.
“Nosotros hemos planeado hacer tres cosas”- dijo Ford, -“Uno: la próxima semana, todos los jefes de inteligencia vendrán aquí (a la Casa Blanca) y les diré a todos: “Yo conozco las leyes y espero que todos las obedezcan”. Dos: Estoy dispuesto a nombrar un Comité para estudiar todo esto. Tres: Estoy dispuesto a sugerir al Congreso, la creación de un Comité Conjunto como el mejor camino para investigar todas las operaciones ilegales. Nosotros no queremos destruirla (a la CIA), pero para preservar a la CIA, debemos asegurarnos que las operaciones ilegales contrarias a su carta legislativa, no vuelvan a suceder”.

William Colby, escuchó atentamente las intenciones del Presidente de los Estados Unidos y su comandante en jefe. Antes de abandonar el Despacho Oval y cuando Ford había dado ya por terminada la conversación, el DCI decidió dar un dato más.

“Por cierto, nosotros (la CIA) planeamos operaciones para asesinar a líderes extranjeros. Aunque sabemos que nunca fueron llevadas a cabo”, lanzó Colby, ante la mirada sorprendida del propio Presidente y de sus asesores, Buchen, Marsh y Scowcroft.

El experimentado director de la Agencia Central de Inteligencia, citó casos como el de Fidel Castro de Cuba; Rafael Trujillo de la República Dominicana; Patricio Lumumba del Congo; el general Abdul Karim Kassen de Irak; o el general Sneider de Chile. A continuación Colby se despidió de sus interlocutores y salió del Despacho Oval ante el silencio sepulcral de los allí reunidos.

Con una sonrisa en los labios, Colby sabía ya en ese momento que el Congreso tenía previsto lanzar una investigación sobre las relaciones de la ITT en Chile, pero ni los congresistas, ni el Presidente, ni los asesores en Seguridad Nacional de la Casa Blanca, le preguntaron nada sobre los ‘Esqueletos’, o mejor dicho, sobre las ‘Joyas de Familia’. Colby tampoco dijo nada durante el encuentro con Ford. Al fin y al cabo, nadie se lo había preguntado y como buen espía y ‘perro viejo’ en tareas de inteligencia, sabía que el filo entre la protección de las fuentes y las de la información era muy fino, casi como patinar sobre una fina capa de hielo. El DCI era ya demasiado experimentado como para arriesgarse a ello.

Una hora después, William Colby abandonaba la Casa Blanca rumbo a Langley, sin saber que Gerald Ford, ‘perro viejo’ en política, había decidido lanzar a Henry Kissinger sobre él.

Existen dos ‘Memorandum of Conversation’, el primero del sábado, 4 de enero de 1975 y el segundo, del jueves 20 de febrero de 1975, de dos reuniones en la Casa Blanca en las que se tocaron como tema, las ‘Joyas de Familia’. En ambas reuniones, es el propio Kissinger quien dirige los ataques contra la CIA y Colby. En la reunión del 4 de enero, asisten el Presidente Ford, Brent Scowcroft y Kissinger. A la segunda reunión asisten James Schlesinger, secretario de Defensa, ex-DCI y el hombre que destapó la caja de los truenos de las ‘Joyas de Familia’; Brent Scowcroft; Philip Areeda, viceconsejero del Presidente; Laurence Silberman, vicefiscal general; Martin Hoffman, consejero del Departamento de Defensa; William Colby, DCI de la CIA y el propio Kissinger.

En la primera reunión, Kissinger arremetió contra Richard Helms:

“Helms dijo que todos estas operaciones son sólo la punta del iceberg. Si ellos (los Comités del Congreso y Senado) llegan al fondo de todo, la sangre va a correr. Por ejemplo Robert Kennedy, personalmente dirigió la operación para el asesinato de Castro”.

En la segunda reunión, los asistentes trataron sobre las delicadas relaciones entre la CIA y el FBI; las posibles violaciones de la ley llevadas a cabo por la NSA (Agencia de Seguridad Nacional); o los posibles apoyos en los Comités Investigadores del Congreso y Senado.

En el mes de junio de 1975, el propio William Colby decidía hablar ante el Congreso sobre los documentos, insistiendo en que “revelar los excesos” de la CIA, podría ser peligroso y pondría en un serio aprieto la Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Pero los secretos de las ‘Joyas de Familia’ habían comenzado a ser ya filtrados, a pesar de las reticencias de la administración Ford.

El llamado ‘Informe al Presidente por la Comisión de Actividades de la CIA fuera de los Estados Unidos’, conocido como ‘Comisión Rockefeller’ y liderada por el Vicepresidente Nelson Rockefeller; y el ‘Informe Final del Selecto Comité para el Estudio de Operaciones Gubernamentales con Respecto a Actividades de Inteligencia’, de 1976 y conocido como ‘Comité Church’, ponían finalmente al descubierto los ‘esqueletos’ de la CIA.

La ‘Comisión Rockefeller’ había sido nombrada directamente por el Presidente Ford con el fin de investigar las actividades ilegales llevadas a cabo por la CIA en territorio estadounidense, incluidos los complots para el asesinato de líderes políticos extranjeros, pero Ford había pedido también a su vicepresidente “absoluta discreción”, con el fin de evitar la apertura de una mayor investigación por parte del Senado o el Congreso. Así y todo, la creación de la ‘Comisión Rockefeller’ no impidió que el Congreso y el Senado crearan sus propios cuerpos investigadores. El Senado decidió crear, el 27 de enero de 1975, el llamado ‘Comité Church’, presidido por el senador demócrata por Idaho, Frank Church y el Congreso creó el ‘Comité Pike’ presidido por el congresista demócrata por Nueva York, Otis Grey Pike.

Mientras el ‘Comité Church’ y sus investigadores se mostraban bastante respetuosos con los oficiales de la CIA, el ‘Comité Pike’ y sus investigadores creían estar llevando a cabo una gran cruzada contra el diablo, encarnado por la CIA y sus espías. “Sus miembros (del ‘Comité Pike’) sólo deseaban colgar la piel del oso (la CIA) en las paredes del Congreso, sin entender que ello supondría una grave violación de seguridad para los Estados Unidos” diría poco después Donald Gregg, oficial de seguridad de la CIA y veterano del Vietnam e involucrado en la recopilación en 1973 del informe de las ‘Joyas de Familia’. “Ellos (los investigadores) estaban más preocupados de lo que habíamos hecho con varios miembros del Vietcong que en como combatirlos. Nosotros (la CIA) estábamos más interesados en como matar al mayor número posible de vietcongs que en, analizar y descubrir donde estaban enterrados” afirmó Gregg.

Tras meses y meses de investigaciones e interrogatorios de oficiales de la CIA por parte de ambos comités, incluido a los DCI’s Richard Helms, James Schlesinger y William Colby, el ‘Comité Church’ concluyó que la Agencia Central de Inteligencia, “no estaba fuera de control”, mientras que el ‘Comité Pike’ jamás hizo público el ‘informe final’, ni el ‘resumen de conclusiones’. El congresista Pike declararía años después: “Mientras nosotros íbamos descubriendo evidencias claras de lo que había hecho la CIA, la Central de Inteligencia respondía, ‘No, nosotros no lo hicimos’, así es que, al final nos quedamos estancados en un punto sin poder avanzar, ni retroceder. Al final, los miembros del Comité decidimos no hacer públicas las conclusiones”.

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