CIA, Joyas de Familia
Eric Frattini
Introducción a las 'joyas de familia' (continuación)
“Yo he pedido a Phil (Buchen) y Jack (Marsh) que analicen el informe para mí. Pero primero, ¿por qué no me dijo en que situación estábamos?” preguntó Ford.
“Nosotros tenemos muchos problemas – uno con la agencia y otro con el Congreso. Alrededor de dos comités de Servicios Armados, los dos Comités de Apropiaciones y (senador Edmund) Muskie quieren que testifique”- respondió Colby a modo de disculpa, “Yo creo que tenemos una institución de 25 años y que hicimos algunas cosas que tal vez no debiéramos haber hecho. Con los disidentes, el mayor esfuerzo fue el chequear si hubo alguna conexión con el extranjero. Pero nosotros mantuvimos relaciones estrechas (…) Nosotros infiltramos a gente y quizás ellos fueron más allá. Eso estuvo bien, pero en el curso del entrenamiento y acercamiento con los grupos, ellos (los agentes) escribieron sobre los disidentes. Nosotros pasamos la información al FBI y ellos, nos pasaban información a nosotros. Con sus informes y los nuestros, recopilamos cerca de 10.000 nombres. Nosotros no podemos negar esto, pero tengo intención de clarificar esto”.
“¿Cuándo comenzaron a ser recopilados los nombres?”, volvió a preguntar el Presidente de los Estados Unidos a su DCI, William Colby.
“Comenzaron en 1967. Formalmente la operación terminó en marzo del 74”, espetó Colby.
“¿Cuándo se estableció la directiva Schlesinger?”
“En mayo de 1973. Schlesinger se inquietó cuando descubrió los informes psicológicos y las cartas de McCord, sobre la CIA y el Watergate. Por eso, él estableció la directiva. Mi informe tiene algo de esto; yo cubrí algunos otros asuntos. Di un resumen a (congresista Lucien) Nedzi en julio de 1973; entregué a Stennis un resumen general y a Symington, algo más detallado”, respondió Colby cautamente, procurando no alterar a Ford.
“¿Qué dijeron los tres?”- volvió a preguntar el Presidente a Colby.
“Yo dije:”Aquí está; nosotros no volveremos a hacerlo nuevamente”. Yo di instrucciones específicas al Departamento (de Operaciones). En marzo de 1974, nosotros paramos el programa y lo unimos con el programa de disidentes y los tratamos como uno sólo. Él mencionó la apertura de correo. Nosotros realizamos en Nueva York y Los Ángeles un programa durante los años 50 para abrir el correo aéreo procedente de la Unión Soviética. Por ejemplo, nosotros también teníamos cuatro (agentes destinados) a Jane Fonda. Era ilegal y lo paramos en 1973. En San Francisco nosotros teníamos uno (programa) con respecto a China y descubrir donde se encontraban sus contactos. Algunas cartas fueron abiertas. Nosotros rompimos algunas premisas para ver si alguna contenía documentos clasificados”-.
“¿Eran antiguos empleados o gente a sueldo?” pregunto Gerald Ford ante el silencio de sus consejeros presentes.
“Antiguos empleados”, respondió Colby.
“¿Fueron expulsados?”, preguntó Ford con tono serio.
“Uno decidió dejarlo. No fue expulsado”, confirmó el DCI Colby.
“¿Quién aprobaba las operaciones (ilegales)?”.
“Yo creo que sólo el Director podía hacerlo, pero posiblemente en ese tiempo, también el Director de la Oficina de Seguridad”, dijo Colby, “la tercera área es el hecho de que nosotros vigilamos a algunas personas para descubrir por qué ellos tenían información clasificada. Algunos de los nombres son bastante calientes. En 1971 vigilamos a Mike Getler (periodista del Post). Él lanzó una historia sobre un tema de inteligencia”.
“¿Quién aprobó eso?” preguntó Gerald Ford a William Colby.
“Yo estoy seguro que fue Helms, pero también es posible que la orden llegase desde lo más alto (Richard Nixon o algún consejero de la Casa Blanca), no lo sé. En 1972, durante la guerra entre India y Pakistán, nosotros colocamos micrófonos a Jack Anderson y tres de sus asociados”.
“¿Quién lo ordenó?”.
“Helms. Quizás por su propia decisión o no, no lo sé. Esto no fue ilegal, pero quizás estaba fuera de su jurisdicción. Nosotros (la CIA) seguimos a algunos de nuestros empleados y antiguos empleados.
Desafortunadamente. Uno era Marchetti. Nuevamente, no fue ilegal, pero tocamos un área extremadamente delicada.”
“¿Estaba eso fuera de la carta (legislativa) de la Agencia?”, preguntó Ford, de forma cauta a su director de inteligencia.
“Helms dijo que esta era un área gris. Nosotros tenemos la responsabilidad de proteger nuestras fuentes y la información”, respondió Colby.
“¿Y qué hizo usted?”.
“Yo ya dije en mi confirmación (como jefe de Operaciones de la CIA) que yo tenía el trabajo, pero no la autoridad. (…) Generalmente, desde 1965, fuimos autorizados por el Fiscal General. Uno de ellos era un desertor, pero el resto eran empleados (de la CIA). Yo dudo que antes de 1963, tuviéramos autorización del Fiscal General. La última grabación con micrófonos fue en 1971. Ninguna de estas operaciones tienen nada que ver con la historia de Hersh, pero la lista de todas las actividades (Joyas de Familia) forman parte de los esfuerzos anti-disidentes”, agregó Colby para intentar escurrir el bulto de su responsabilidad. En ese momento, el presidente Gerald Ford pidió a sus consejeros John Marsh y Philip Buchen que se uniesen al interrogatorio de William Colby.
“Pero Hersh dijo en su artículo que el programa de disidentes venía del IEC(Intelligence Estimate Control) y desde aquí es de donde salió la orden de poner micrófonos a Getler y Anderson”, dijo Marsh.
“La directiva era del 9 de mayo; el informe del 21 de mayo. ¿No es eso muy poco tiempo?” preguntó Buchen a Colby.
“Demasiadas operaciones giraban entorno a esos esqueletos, pero no las tengo todas en mi memoria, sino en papel” respondió el DCI al asesor presidencial.
“¿Y quien conocía las operaciones de disidentes?” volvió a intervenir el Presidente de los Estados Unidos.
“El Director (Richard Helms); (Thomas) Karamessines (jefe del Servicio Clandestino de la CIA); (Richard) Ober y 30 o 40 personas de su grupo”, respondió Colby.
“¿Quién asignó a Ober a esta operación?”, volvió a preguntar Ford.
“Cuando dimos por terminado este programa, yo lo nombré”.
El Presidente Ford decide en ese momento salir del Despacho Oval, dejando a Colby bajo interrogatorio de Buchen y Marsh.
“Las últimas directivas no están fechadas. ¿Por qué?”- preguntó Buchen.
“Todos los asuntos son de la misma fecha”, respondió Colby algo contrariado.
“Ellos (los Comités del Congreso y Senado) intentaron encontrar una conexión con el Watergate. ¿Cree usted que hay alguna conexión?” dijo John Marsh. Cuando Colby escuchó la pregunta del asesor presidencial, entendió la rápida salida del Presidente Ford del Despacho Oval. Estaba claro para Colby, que Ford no deseaba conocer nada del asunto Watergate.
“Watergate es una palabra clave. Sólo concierne a disidentes, aunque quizás haya sido una coincidencia con el tema político”, respondió hábilmente, el director de la CIA.
