CIA, Joyas de Familia
Eric Frattini

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Introducción a las 'joyas de familia' (continuación)

-“(10) Entre 1963 y 1973, la CIA fundó algunas instituciones de investigación, aparentemente instituciones académicas, con el fin de estudiar la modificación de personalidad. Según Colby, estas actividades incluían la participación – sin ninguna base – de ciudadanos estadounidenses, a los que no se les dijo nada o no toda la verdad sobre la naturaleza de las pruebas. El ejemplo dado por Colby, fue el de un polo puesto en la mitad del lado (del cerebro) del habla y se observaba que reacción tenía el sujeto y si podía hablar. Aparentemente, algunas de estas pruebas incluían reacciones a ciertas drogas, aunque no hay nada escrito sobre los individuos donde fueron utilizadas y con respecto a que tipo de experimentos. En respuesta a esta cuestión, LHS, Colby y Warner indican que ellos tenían más información de esas actividades, pero que el conocimiento de ellas había sido muy limitado en este punto”-.

-“(11) La CIA aparentemente preparaba un complot para asesinar a algunos líderes extranjeros, incluyendo a Castro, Lumumba y Trujillo. La CIA no tuvo un papel importante en el asesinato de Lumumba el 17 de enero de 1961. Con respecto al asesinato de Trujillo el 30 de mayo de 1961, la CIA no tomó ‘parte activa’; pero hay importantes conexiones con los grupos que lo llevaron a cabo. (…)”-.

-“(12) Entre 1967 y 1971, la CIA diseñó el control de grupos disidentes en el área de Washington DC (y posiblemente en otros lugares) y quienes eran considerados una amenaza para las instalaciones de la CIA. El control aparentemente consistía en únicamente vigilancia física; ninguna escucha fue colocada. Algunos de los datos fueron distribuidos al FBI”-.

-“(13) Entre mayo y septiembre de 1971, la CIA condujo una vigilancia física de una mujer latinoamericana (y otras, incluyendo ciudadanos estadounidenses) aparentemente en el área de Detroit, y quien había avisado a la CIA de un complot para asesinar a Helms y al vicepresidente Agnew. (…) Me gustaría que el Servicio Secreto hubiese sido avisado de la amenaza de asesinato al Vicepresidente”-.

-“(14) En 1972, la CIA llevó a cabo una vigilancia física a Victor Marchetti –quien escribió un libro sobre la CIA- para determinar sus contactos con empleados de la CIA”-.

El memorando redactado por James Wilderotter, explicaba diferentes puntos algo ‘oscuros’ desde el final de la página 4 a la página 6:
“Colby discutió un programa llevado a cabo por la CIA en los comienzos de 1967, con el fin de identificar posibles conexiones extranjeras con los disidentes americanos. Este programa fue liderado en la CIA por James Jesús Angleton y Richard Ober. Alrededor de julio de 1967, Helms envió un cable desde el cuartel general de la CIA refiriéndose a la ‘participación de la CIA en un grupo interagencia’ con respecto a estas cuestiones. Aparentemente, el cable se refería a ‘la cobertura en ultramar de estudiantes subversivos y sus actividades”-.

Según parece en noviembre de 1967, documentos en posesión de la CIA se referían a la vigilancia de las actividades contra la guerra del Vietnam, incluyendo a los movimientos pacifistas y a grupos extranjeros. Casi dos años después, en diciembre de 1969, el propio Richard Helms, decidió lanzar el poder de la CIA contra las actividades internacionales de radicales y militantes negros.

James Wilderotter en su informe se hacía eco de las revelaciones hechas por William Colby durante su conversación: “Colby ha indicado que la CIA aparentemente situó a algunos agentes en los movimientos pacifistas de los Estados Unidos, con el propósito de establecer conexiones con otros grupos”. Pero sin duda alguna, uno de los puntos más calientes del llamado ‘Memorandum for the File’ de Wilderotter, iba a ser la lista de posibles disidentes redactada por los agentes de la CIA, infiltrados en esas organizaciones.

Aparentemente y bajo un programa de espionaje domestico llevado a cabo por la Central de Inteligencia, la CIA recopiló 9.900 nombres de ciudadanos estadounidenses. La historia del Times sobre los “documentos de los 10.000 americanos”, Colby me indicó que los 9.900 nombres recopilados por la CIA no tenían el mismo sistema de identificación. “Según Colby, aproximadamente dos terceras partes de los nombres de la ‘lista de los 9.900’ era el resultado de peticiones del FBI a las oficinas extranjeras de la CIA. La otra, tercera parte, consistía en los informes del FBI sobre americanos que militaban en movimientos pacifistas. (…)

Según Colby, el ‘Plan Houston’ y subsiguientemente el establecimiento del Comité de Evaluación de Inteligencia, dio estímulo a los esfuerzos de la CIA. (…) Colby reportó otros tres asuntos: (1) A peticiones del sheriff de San Mateo, California a la CIA, se asesoró en el análisis del polígrafo llevado a cabo a candidatos a obtener un empleo en el departamento, en un experimento para probar la efectividad del polígrafo. (2) Colby y Warner indican que la CIA utilizó ciertos sistemas para crear documentos y personalidades falsas, mediante certificados de nacimiento. Otros documentos –tarjetas de crédito, permisos de conducir, tarjetas de la seguridad social- la CIA no los fabricó, sin el conocimiento de la Agencia Federal. Warner indica, que quizás se violaron algunas Leyes Estatales al ‘fabricar’ documentos de una agencia estatal. Colby y Warner indican que esto fue llevado a cabo dentro de una operación. (3) Colby indica que ocasionalmente la CIA probó de forma experimental diversos sistemas electrónicos para intervenir teléfonos americanos. La CIA aparentemente estableció líneas concretas para estas pruebas, y que en ningún modo pensaban grabar y reproducir en cintas el material recopilado”-.

Antes de la cita con el Presidente, el 3 de enero de 1975, William Colby tenía muy clara la enorme influencia que ejercía Henry Kissinger sobre Gerald Ford, tanto en política exterior como en asuntos de inteligencia. Para reforzar esa confianza, Ford nombró en octubre de 1975, como sucesor de Kissinger al frente del Consejo de Seguridad Nacional, a Ben Scowcroft, manteniendo al propio Kissinger como Secretario de Estado. –“Realmente era gracioso ver como Kissinger me presionaba a mí por las ‘Joyas de Familia’, cuando él mismo había estado involucrado directa o indirectamente, en muchas de ellas. Él (Kissinger) sabía como actuar ante Ford y el Despacho Oval era su escenario”- escribiría Colby años después.

Aquella mañana, tras un corto viaje desde el cuartel general en Langley, el coche del DCI atravesó la primera verja de seguridad del 1600 de la avenida Pensilvania. Tras unos minutos de espera, William Colby accedió al Despacho Oval. Allí tras la mesa, le esperaba el presidente Ford. La relación entre ambos era distante. Ford veía a Colby como un hombre muy cercano a Richard Nixon, y lo que el nuevo presidente deseaba ahora, era borrar lo más rápidamente posible la deshonra que se abatía sobre la figura del Presidente del país más poderoso del planeta.

Sentados en dos sillones alrededor de una pequeña mesa, se encontraban ya Philip Buchen y John Marsh, consejeros del Presidente y el general Brent Scowcroft, vice-asistente al Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional. A Colby le sorprendió no ver en la reunión a Kissinger, pero la presencia de Scowcroft hacía visible a Kissinger. Al fin y al cabo el general era ‘el perro fiel’ del diplomático, como definían en Langley a Scowcroft.

Gerald Ford hablaba por el teléfono interno, mientras Colby permanecía en pie. Tras colgar, el Presidente lanzó un primer golpe a Colby, quejándose de la mala imagen que se había ganado la CIA tras descubrirse que varios de sus operativos, habían tomado parte en el asalto al cuartel general del Partido Demócrata, en el edificio Watergate de la capital federal. Ford acusó también a agentes libres de la CIA de haber formado parte del grupo de ‘fontaneros’ de Nixon, entre ellos Howard Hunt.

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