CIA, Joyas de Familia
Eric Frattini

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Introducción a las 'joyas de familia' (continuación)

En 1974, Estados Unidos vivía una de sus peores crisis constitucionales con la dimisión del presidente Richard Nixon por el escándalo ‘Watergate’. Gerald Ford, su entonces vicepresidente se veía obligado a asumir la presidencia. Las ‘Joyas de Familia’, a pesar de estar paseando por los despachos de Washington, no habían estallado aún, hasta que en diciembre de ese mismo año, el periodista del ‘The New York Times’, Seymur Hersh decidió lanzar la primera andanada contra la CIA en la portada del periódico. Las revelaciones de Hersh ponían al descubierto los trapos sucios de la Agencia Central de Inteligencia, no sólo en el extranjero sino en los Estados Unidos durante las administraciones de los presidentes Dwight Eishenhower, John Kennedy, Lyndon B. Johnson y por supuesto, Richard Nixon.

En páginas interiores, Hersh relataba de forma pormenorizada toda la información relativa a CHAOS. El reportero había pedido antes de la publicación, una entrevista con William Colby para confirmar la información. El DCI habló con Hersh y no sólo le reveló los secretos de CHAOS, sino también, otras actividades ilícitas como el programa de apertura de correo de ciudadanos estadounidenses durante años, por orden de James Jesús Angleton, jefe de contrainteligencia de la CIA.

Cuando la primera noticia sobre las ‘Joyas de Familia’, apareció en la portada del Times, el presidente Gerald Ford decidió convocar en la Casa Blanca a Arthur Ochs Sulzberger, editor del periódico. El Presidente confirmó a Sulzberger, durante un almuerzo y de forma ‘Off The Record’, las operaciones de asesinatos llevadas a cabo por la Central de Inteligencia. El rotativo no publicó esta historia, pero sí la CBS.

El corresponsal en Washington, Daniel Schorr había oído ya rumores sobre ciertas operaciones encubiertas de la CIA, denominadas como ‘Joyas de Familia’ o ‘Esqueletos’. William Colby confirmó al propio Schorr la información, aunque agregando: “Nunca en este país”. Estaba claro que Colby mentía.

Schorr publicó la historia afirmando que la CIA había asesinado a varios líderes extranjeros, y que había participado directamente en el intento de asesinato de Fidel Castro, aunque eso no era del todo cierto. Richard Helms, director de la CIA entre junio de 1966 y febrero 1973, afirmó que “ningún líder extranjero había sido asesinado directamente por la CIA, pero que eso no significaba que no lo hubiesen intentando”.

Ante el escándalo desatado, el presidente Ford, decidió llamar personalmente al DCI Colby y exigirle una serie de explicaciones lo más claras posibles sobre las llamadas ‘Joyas de Familia’. William Colby tenía tan sólo unos pocos días para preparar una explicación más o menos comprensible al Presidente. El director de la CIA había sido convocado para tal efecto en la Casa Blanca, a las 5:30 de la tarde, del viernes 3 de enero de 1975. Ford se levantaba todos los días a las 5:30 de la mañana y mientras desayunaba, leía el ‘The New York Times’, el ‘The Washington Post’ y el ‘Informe Diario de Inteligencia’. -“Realmente y para mi propia salud, no recibía demasiadas presiones desde el Despacho Oval. Cuando era invitado o se requería mi presencia, casi siempre era presionado antes por Henry Kissinger”- escribiría años después el propio Colby en sus memorias.

Colby decidió convocar en su despacho, el 31 de diciembre de 1974, a John Warner, consejero general de la CIA; James Wilderotter, vicefiscal general y LHS. El DCI informó a sus tres interlocutores que en pocos días debía reunirse con el Presidente de los Estados Unidos y darle una explicación convincente sobre las ‘Joyas de Familia’. Colby pidió entonces a Wilderotter, un análisis legal sobre los ‘Esqueletos’, pero este debía centrarse principalmente en lo que él denominó, los “asuntos domésticos” de la Agencia.

Pocas horas después, James Wilderotter, presentaba un escueto memorando de seis páginas, en el que hacía un breve análisis más o menos legal de las ‘Actividades Altamente Volátiles’ incluidas en las ‘Joyas de Familia’ y realizadas en territorio estadounidense, algo que claramente violaba la ley. Wilderotter escribía entonces:
-“Colby comenzó la reunión (del 31 de diciembre) describiendo el estilo de dirección del antiguo director de la CIA, Richard Helms. Según Colby, Helms utilizaba una estructura organizativa muy compartimentada, en donde cada cabeza de cada unidad constituida reportaba directamente a Helms. A Colby le gustaba describirlo como una rueda, en donde Helms era el eje, y las unidades compartimentadas eran los radios. Uno podía ser un radio de la rueda sin saber que estaban haciendo los otros radios”-.

Wilderotter afirma en otro párrafo que Colby les reveló que varios puntos del Watergate tocaban a la CIA en diferentes aspectos. –“(a) Howard Hunt; (b) la cuestión de los ‘informes psicológicos’; y (c) la carta de McCord a la CIA. (…) Colby y Warner están intentando averiguar más detalles sobre los diferentes ‘esqueletos’”-. A continuación, entre la página 1 y la página 6 del ‘Memorandum for the File’ redactado por James Wilderotter, se hacía un repaso más o menos pormenorizado, sobre 14 esqueletos ‘domesticos’ que formaban parte de las ‘Joyas de Familia’.

“(1) En 1964, un desertor ruso se entregó a los Estados Unidos; aparentemente la CIA creía que era ‘falso’. El desertor, un ciudadano ruso, fue inmediatamente confinado en una casa de Maryland y más tarde, en una casa de la CIA en Virginia, por espacio de dos años. Aparentemente, él fue interrogado durante dos años de confinamiento físico. El desertor está ahora asentado en los Estados Unidos, está casado y trabaja voluntariamente con la CIA. (…) Colby especula con que el confinamiento del desertor ruso desde 1964 a 1966, pudo ser una clara violación de las leyes de secuestro”-.

-“(2) En 1963, la CIA grabó a dos columnistas- Robert Allen y Paul Scout- tras una columna en su periódico con respecto a la revelación de información de seguridad nacional. Los informes de la CIA, revelan que la grabación de conversaciones de los dos columnistas fue aprobada por McCone (DCI) después de discutirlo con el Fiscal General Robert Kennedy y el Secretario de Defensa Robert McNamara. Las grabaciones continuaron entre el 12 de marzo y el 15 de junio de 1963 y fueron descritas como ‘muy productivas’”-.

-“(3) Desde el 15 de febrero al 12 de abril de 1972, se llevó a cabo una vigilancia personal que fue llevada a cabo por la CIA sobre Jack Anderson y miembros de su equipo (Les Whitten, Britt Hume y Sr. Spear). La vigilancia física consistió sólo en la vigilancia de objetivos, en entradas (registros) y en grabación de conversaciones. Aparentemente, la vigilancia física sucedió tras la publicación de una serie de historias sobre ‘Pakistán’. La vigilancia fue autorizada por (Richard) Helms y llevada a cabo por la Oficina de Seguridad de la CIA”-.

-“(4) Entre octubre de 1971 y enero de 1972, la CIA dirigió una vigilancia física sobre Mike Getler, un reportero del ‘The Washington Post’. Nuevamente, no hay indicaciones de micrófonos, o de entradas y registros. Tanto la vigilancia de Anderson como la de Getler, fueron autorizadas por Helms y llevadas a cabo por la Oficina de Seguridad de la CIA”-.

-“(5) En 1971, la CIA tenía razones para sospechar que una mujer empleada en la CIA, había estado viviendo con un extranjero (cubano). La antigua empleada y el cubano, mantenían al mismo tiempo una residencia común y una oficina común. Los agentes de la CIA penetraron en la dirección de la oficina y en la residencia intentando encontrar algún documento que la antigua empleada de la CIA se hubiese llevado con ella. Los agentes no encontraron nada. El registro fue llevado a cabo en Fairfax, Virginia y fue dirigido por la Oficina de Seguridad”-.

-“(6) En julio de 1970, agentes de la CIA entraron en una oficina ocupada por un antiguo desertor y que había trabajado bajo contrato con la CIA, para buscar algún documento de la CIA que él, pudiera haber tenido. La operación fue llevada a cabo por la Oficina de Seguridad, y sucedió en Silver Spring, Maryland”-.

-“(8) Entre 1953 y 1973, el staff de contrainteligencia de la CIA – y sólo en algunos casos- abrieron el correo hacia y desde la Unión Soviética que llegaba al depósito de correos del Aeropuerto Kennedy. Esta operación fue finalizada en 1973 por orden de Colby. Hay evidencias de que al menos tres Directores Generales de Correos e informes de la CIA, que indican que Helms discutió esta cuestión con el Fiscal General John Mitchell”-.

-“(9) Desde 1969 a octubre de 1972, la División del Lejano Oriente de la CIA, revisaron en San Francisco, correo hacia y desde la República Popular China, en una operación similar a la de la Unión Soviética en el aeropuerto Kennedy. (…)”-.

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