Entrevistamos a Javier Sierra

por Guillermo León

¿Cuál consideras que ha sido la clave, tal vez el resorte que ha tocado tu obra "La Cena Secreta" para que se haya convertido en todo un éxito mundial de ventas?

No creo que haya un solo resorte, una especie de “ingrediente mágico”, sino más bien la relación de varios de ellos. Por ejemplo, La cena secreta describe bastante pormenorizadamente cómo funcionaba una disciplina usada por intelectuales antes de la invención de la imprenta, llamada el “Arte de la Memoria”. Era una disciplina mnemotécnica que permitía memorizar grandes cantidades de información asociándolas a imágenes. Leonardo la conocía y yo creo que la aplicó a su Última Cena.

Al contemplar ese mural bajo la óptica del “Arte de la Memoria” es posible “leer” un contenido secreto en él. Ese descubrimiento, unido a una trama de acción e intriga, convirtió a mi novela en un pequeño fenómeno.

Son ya cuarenta los países donde se ha editado ¿te imaginabas que pudiera tener una acogida de tal calibre? y sobre todo ¿qué se siente?

Supongo que ningún autor podría imaginarse algo así. No es sólo el hecho de ser editado en tantos países, sino también el sentir el entusiasmo de tantos miles de lectores por tu trabajo y tus conclusiones. El mayor descubrimiento que he hecho en este periodo es el de saber que una buena idea es capaz de romper todas las barreras y llegar a todo el mundo. Eso me llena de energía y de fuerza para mis próximos proyectos… pero también de responsabilidad.

Con "La cena secreta" ascienden a siete los libros que has publicado, ¿cuál te ha representado una mayor aventura el escribirlo?, ¿y entrañado una mayor dificultad?

Cada una de mis novelas estuvo sembrada de dificultades, sobre todo a la hora de investigar para su ejecución. Sin embargo, creo que fue La dama azul el que mayor esfuerzo me llevó. Dar el salto del periodismo que entonces ejercía (1998) a la literatura, fue todo un reto. Y ahora que se acerca el décimo aniversario de aquel paso, me he tomado la libertad de revisar de arriba abajo esa primera novela, prepararla para su traducción en varios idiomas y ajustarla para relanzarla, nueva, en 2008 en español.

Prefieres por tanto ¿libro de investigación o novela?

Los libros de investigación me enseñan a recabar información; las novelas, a pensar a partir de la información recabada. Ya no concibo los unos sin los otros.

Si damos un vistazo atrás en el tiempo, descubrimos que tu interés por lo desconocido, por el misterio se inicia mucho antes que tu carrera periodística ¿cuéntanos como llegaste a apasionarte por estos temas?

¡Eso viene de lejos! A los diez u once años me apasionaba todo lo que tuviera que ver con los ovnis, el Triángulo de las Bermudas y todas esas maravillosas historias sin resolver que llenaban algunos míticos espacios de radio y televisión de los ochenta.

A los doce entré por primera vez en un estudio de radio, y me quedé en él casi tres años conduciendo un programa para niños en el que les hablaba de mis enigmas favoritos. Y a los quince fundé un grupo de investigación ovni (el SEOV), del que llegué a hacer miembros de honor a J. J. Benítez y Antonio Ribera. ¡Tremenda osadía!

Si te pregunto por las siglas O.V.N.I., sabemos que encierran y representan para ti una de tus grandes pasiones ¿es cierto? Y ¿es verdad eso de “ya no se ven OVNIS”?

Tienes razón. Cada vez que escucho esas siglas siento una emoción difícil de explicar. En estos años han sido muchas las horas, las lecturas y los viajes dedicados a ese enigma. De hecho, aún hoy anoto en mis cuadernos de campo relatos de personas que siguen viéndolos. Tal vez el tema no esté tanto en los medios de comunicación como hace unos años, pero las experiencias con No Identificados se siguen produciendo. Eso sí, ahora, por culpa de la tecnología digital, de lo que más desconfiamos es de las fotos. ¡Es ,muy fácil falsificar una imagen de un OVNI hoy!

Tu primer libro de investigación fue "Roswell, Secreto de Estado", sobre el incidente OVNI más conocido mundialmente y a la vez enigmático de la historia ¿cuál es tu opinión a día de hoy sobre este caso?

La misma que ya mantuve en 1995 cuando terminé de escribir aquel libro: que algo muy serio ocurrió en Roswell en 1947 y que marcó la política de secreto gubernamental sobre el fenómeno que todavía sigue vigente. Y que la célebre película de las autopsias a uno de sus supuestos extraterrestres divulgada hace once años fue una pantalla de humo en vísperas del 50 aniversario del accidente de Roswell para que nadie recurriera a la Ley de Libertad de Información americana para pedir responsabilidades por lo ocurrido en Roswell.

Hace unos meses se destapó definitivamente la farsa que se escondía tras la famosa filmación de la “autopsia alienígena de Roswell” y releyendo precisamente tu libro en las últimas líneas llegas a una conclusión que ha resultado no menos que profética cuando afirmas “No creo equivocarme si afirmo que estamos ante la más gigantesca campaña de desprestigio del fenómeno OVNI…El tiempo dirá”... ¿qué opinas?

Exactamente eso. Las filmaciones se crearon para desprestigiar el fenómeno Roswell en particular y a los OVNIs en general. Y de hecho cumplió su función. Desde 1995 la popularidad o el interés público sobre este tema no ha hecho sino decrecer.

¿Un enigma a nivel mundial que te siga fascinando especialmente? ¿Y en España cuál destacarías?

El gran enigma es, y me temo que seguirá siéndolo, qué nos espera después de la muerte. En cuanto a España, hay muchos. Pero de todos me quedaría con el de averiguar qué o quién está enterrado en el Arca Santa de Santiago de Compostela. Con nuestros avances genéticos, abrir esa urna en la que dicen que están los huesos del apóstol Santiago y tratar de averiguar qué hay de cierto en ello sería uno de mis sueños.

Tras tu experiencia en radio y sobre todo en televisión con el programa “El otro lado de la realidad” en Telemadrid ¿con qué medio finalmente te quedarías?

Si he de serte completamente sincero, con la televisión. Es la que permite invertir en investigación y te obliga a mostrarlo todo, no sólo a imaginarlo o sugerirlo, como se hace en radio.

Hasta hace muy poco dirigías la revista “Más Allá”, ahora prosigues en tu labor pero como consejero editorial ¿desde tu amplia experiencia, qué opinión te merece el actual panorama del “periodismo de lo desconocido”?

Nunca ha habido tanta calidad en la divulgación de lo misterioso como la que disfrutamos en este tiempo en España. Los tiempos de los videntes, gurus y curanderos extravagantes no superaron la ola de “frikies” de los noventa, dejando un panorama de publicaciones sensato. Sin embargo, creo que ese periodismo debe evolucionar y dar el salto a una divulgación más entretenida, de más pasión por lo nuevo y menos miradas atrás.

¿Crees que sigue existiendo la labor del “investigador de campo” de antaño sobre temas de misterio, o por el contrario, internet y la facilidad de tenerlo todo al alcance de un clic han menguado en cierta manera esta difícil tarea de búsqueda?

Naturalmente, quedan investigadores de campo. Yo conozco a muchos en los rincones más perdidos de España. Y su labor no es reemplazable por internet. Sin embargo, tal vez falten foros en los que esos investigadores puedan comunicar sus avances, y en eso Internet si podría ayudarles en el futuro.

Háblanos de tu próximos proyectos, sabemos por ejemplo que se van a reeditar en el extranjero otros títulos tuyos ¿qué nos puedes adelantar?

Como te decía, en breve se publicará en Estados Unidos la traducción de La dama azul. Y mientras eso sucede, terminaré de redactar un libro sobre enigmas de la historia que, de algún modo, será la continuación de una de mis obras más queridas: En busca de la Edad de Oro. He tenido la fortuna de ver cómo el próximo mes de noviembre la editorial Plaza y Janés reeditará esa obra en un formato de lujo, que sorprenderá.

Para terminar ¿qué enigma te gustaría ver algún día resuelto?

Sin duda, la comunicación con inteligencias extraterrestres.

Ikerjimenez.com