Los dos son periodistas, y matrimonio; acaban de cumplir cuatro años, quinientos
programas, al frente de Milenio 3, en la cadena SER, y dominan la noche de los
domingos, en Cuatro, con Cuarto milenio, también sobre lo extraño. Ellos, Iker
Jiménez, que presenta ambos programas, y Carmen Porter, subdirectora, son
periodistas, "y
no somos expertos en lo extraño",
aclaran inmediatamente. De su experiencia en esos programas han salido varios
libros, el último de los cuales, Milenio 3 (Aguilar), ha concitado grandes colas
en la Feria del Libro de Madrid.
Carmen, ¿y cómo se
escribe un libro a cuatro manos?
- Es un poco complicado, pero llevamos 12 años trabajando juntos, y ya nos hemos
adaptado el uno al otro. Los cuatro últimos años, en la SER; empezó siendo el
nuestro un programa de verano, y después se hizo un sitio en la noche.
¡Setecientos cincuenta mil oyentes tuvo en el último Estudio General de Medios,
el más escuchado en su franja nocturna! Y ahora la televisión, Cuatro. De esa
experiencia nace el libro.
¿Ayuda que sean
pareja?
- Bastante. Aunque eso también te obliga a trabajar todo el día, a escribir en
la emisora, a repasarlo en casa, todo el día pendientes.
¿Cómo se vive esta
experiencia de la feria?
- Yo he publicado ya otros libros en solitario (Misterios de la Iglesia, La
Sábana Santa, La Iglesia y sus demonios), de modo que conozco el sitio... Ahora
bien, esta experiencia de la televisión hace que ahora haya colas y colas... Es
muy emocionante. ¡El domingo último eran las once de la noche y seguíamos
firmando! La tele ha sido determinante.
Iker, usted ya ha
publicado otros libros, Enigmas sin resolver, Fronteras de lo imposible, La
noche del miedo, Camposanto... ¿Le produce resquemor la sensación de que los
programas y los libros de misterio esconden camelos?
- Es difícil luchar contra eso, y de eso se trata, de luchar contra ese
resquemor. Nosotros no somos expertos en lo extraño. Somos periodistas, de
sucesos. Es cierto que la gente está como en guardia. Los medios de comunicación
han frivolizado mucho con el misterio, así que nuestra labor ha de darle una
vuelta de tuerca a eso. Ése es el reto.
¿Han tenido éxito, en
esa lucha?
- Creo que ahora la televisión y la radio han despertado el interés en mucha
gente que se acerca a nosotros rompiendo los tabúes, contando experiencias
extrañas que nosotros simplemente exponemos. El libro en el que hemos recopilado
algunas experiencias es el resultado de cuatro años; son las historias que más
nos calaron, aquellos que generaron mayor número de mensajes y de testimonios.
¿Algún escalofrío en
especial?
- La historia que nos contó un valenciano, escéptico en materia de misterios,
que se despertó una noche y vio a un niño de cinco años mirando fijamente a su
hijo, que dormía en la cuna. De pronto, ese niño que miraba se desvaneció; la
forma en que este hombre describió su terror nocturno nos estremeció.
Muchos libros de
misterio. ¿Cómo lo ve?
- Algunos, como El Código Da Vinci, generan muchos lectores, pero somos
conscientes de que la superabundancia puede hacer que se frivolice el fenómeno.
¿Son ustedes
escépticos?
- No, humildes. El misterio existe, y como nos decía Iñaki Gabilondo, debemos
ser humildes ante el misterio.