
“QUIERO CREER QUE NO ESTAMOS SOLOS EN EL UNIVERSO”
Sábado 30 de Abril de 2011 | EL PROGRESO
Textos: Teresa R. Bermúdez Fotos: AEP
Iker Jiménez es un afortunado, ya que se dedica a lo que le gusta. Para él, el misterio es su misión.
Por encima de todo, Iker Jiménez es un curioso. Curiosidad que llega a su punto más alto en lo tocante al mundo del misterio. Investigador, escritor y divulgador de todo lo relacionado con estos temas, ha logrado encandilar a cientos de lectores, oyentes y espectadores, a los que es capaz de sorprender una y otra vez.
¿Cómo y por qué decide dedicarse al mundo del misterio?
Yo era un niño muy curioso y,
cuando tenía diez años, cayó en
mis manos un libro sobre ovnis.
Casualidad o no, en aquella época
en mi Vitoria natal se produjeron
algunos incidentes de este tipo,
no muy lejos de mi barrio. Pues
allá me fui, con una grabadora
que compré gastando todos mis
ahorros. Y hasta ahora.
‘Cuarto milenio’ inició su andadura en el 2005 en Cuatro y hoy es el único espacio de aquella programación inicial que sigue en antena.
Sin duda, es un orgullo. Y un gran misterio, tal y como está la tele hoy en día. Y más compaginándolo con ‘Milenio 3’ en la Ser. No conozco muchos casos de programas de televisión y radio a la vez, a nivel nacional, que gocen del favor del público. Lo agradezco cada día.
¿En qué medio es más fácil abordar este tipo de temas, en radio o en televisión?
Son dos mundos mágicos, cada uno con sus códigos. La radio da una viveza a flor de piel y, la televisión, múltiples posibilidades creativas y un fuerte impacto. El nexo que las une son las buenas historias y las ganas de comunicar.
¿Cuál es la principal fuente de las historias de sus programas?
‘Cuarto milenio’ es un contenedor donde cabe desde la caverna de Altamira y sus últimos hallazgos hasta el drama de los envenenamientos masivos en Galicia con el ‘orujo de la muerte’, los acontecimientos de Chernobil o un suceso de índole legendaria. En cada programa, mil universos, todos los que me interesan. ¡Si yo vivo con mi mujer, mis perros y 20.000 libros de distintas materias! Mi curiosidad y mis ganas de saber no tienen límites. De ahí nace todo, de la búsqueda adoptada casi como una misión vital.
¿Hay algún límite en los temas a tratar?
Hay un sinfín de asuntos abyectos, de valores que nos parecen negativos y comunes, dañinos para la sociedad, que no tocamos. En ‘Cuarto milenio’, por encima de todo, hay un sentido de búsqueda, de fomentar la curiosidad, el conocimiento...
Todo lo que implique alienación y aborregamiento no va con nosotros.
¿Cómo nace cada programa?
Pienso en los temas que me interesan, ésa es la norma. Ni las audiencias ni las modas nos influyen. Ahí cabe el misterio, la arqueología, la antropología, los mitos, la criminología, la ciencia y sus fascinantes avances… Los temas surgen de las formas más variadas. Junto a los reporteros, pensamos en todo eso que nos gustaría contar al público.
¿Hasta qué punto se involucra en los temas?
He sido cocinero antes que fraile.
Desde los 17 años, antes de empezar la carrera de periodismo, no he hecho otra cosa: viajar, observar, preguntar y procurar comunicar lo aprendido. Dirigir los programas de televisión y radio me impide en muchas ocasiones estar en el lugar de los hechos, por eso procuro, buscando rendijas de tiempo, hacer mis propios reportajes. Nada es comparable a ser reportero.
¿Cuál es el viaje más alucinante que ha hecho?
En ‘Cuarto milenio’ he hecho unos cuarenta reportajes propios. He podido contar a través de la cámara como laten lugares repletos de misterio: la isla de Pascua, los desiertos más secos del mundo, la sábana santa, el enigmático Kurdistán, las ciudades deshabitadas de Chile, las urbes subterráneas de Turquía, las cavernas prehistóricas de Francia… Pero si hay un país que me atrae especialmente,ése es Perú. El público votó como mejor reportaje de la historia de ‘Cuarto milenio’ la serie que hicimos desde un helicóptero grabando las líneas y figuras de Nazca y Palpa. Hemos recorrido Perú y para mí sigue siendo un universo fascinante. Quizás es el país más misterioso del mundo.
De las múltiples hipótesis que están detrás del fenómeno ovni, ¿con cuál se queda?
Me gustaría pensar que no estamos solos en el universo. Que hemos recibido visitas —físicas, holográficas o como sean— de esas otras humanidades que, por pura lógica, deben existir más allá de las estrellas.
De todo lo que ha hecho en televisión en estos últimos años, ¿con qué se queda?
Lo mejor que he hecho en estos
años de televisión es un especial
de dos horas llamado ‘El salto infinito’.
Hablaba del nacimiento
de la mente en la caverna, del prodigioso
salto en la historia de la
evolución humana dado en la prehistoria,
de un arte sagrado que
pone la carne de gallina. Recorrí
durante ocho meses las cavernas
de España y Francia, algunas de
las cuales jamás habían sido grabadas
por las cámaras. Nunca olvidaré
ese documental, ¡soy otro
desde entonces! Me aproximé al
gran misterio, al más importante
de todos, a lo que, quizás en una
sola noche, nos hizo humanos.
¿Ha sucedido algo realmente inexplicable durante algún rodaje?
A mí, lo más impresionante de
todo lo que me ha ocurrido, lo
más hondo, me pasó a oscuras
dentro de la prohibida caverna
de Altamira. Es el que he sentido
como el lugar más enigmático.
Ahí, a solas, comprendí lo que es
el misterio auténtico, el más allá,
la herencia ancestral que todos
llevamos dentro.
¿Qué les diría a los escépticos en este tipo de temas?
No les diría nada. No quiero convencer a nadie porque no poseo ninguna verdad, ninguna bandera ni ningún credo. Sólo soy un hombre, quizás con mente de niño, fascinado con todo cuanto le rodea. Sólo sigo mi camino, consciente de que cada vez sé menos en torno a este milagro que es la vida. Me niego a transitar por esta existencia tan corta con ideas fijas o autoritarias, prefiero el asombro, la maravilla y el entusiasmo ante todo.
Galicia ha estado siempre muy vinculada a lo sobrenatural, ¿hay algo de cierto en esto?
Pues sí, y creo que por fortuna. Hay un valor en lo ancestral, en lo antropológico, en lo propio... Y en Galicia hay toda esa corriente que emana de un pasado maravilloso. Yo creo que no hay que perderlo: hay que reivindicarlo.
El calendario maya predice que el fin del mundo será en el 2012. ¿Tienen algún sentido todas estas predicciones?
El mundo cambia todos los días, pero nadie nos lo cuenta. A diario hay fines del mundo y nacimiento: en las neuronas, en las plantas, en los animales... Lo anecdótico, a veces, ensombrece la verdadera maravilla de la vida en la Tierra. La Tierra seguirá durante millones de años, como un punto azul pálido suspendido en un rayo de sol. Los hombres, no lo sé. Quizá nos autodestruyamos, henchidos de soberbia, de alienación, de maldad. O quizá recapacitemos.

“TRAS ESTA VIDA, TIENE QUE HABER MÁS AVENTURAS”
¿Alguna vez el miedo le ha jugado una mala pasada?
Muchas veces. El miedo es un compañero inseparable.
¿Cree que hay algo después de la muerte?
Creo que la vida es el mayor de los misterios. La mayoría de las personas transitan por ella respondiendo a impulsos que ni siquiera son propios, convencidas de cosas que no han reflexionado ni analizado y siguiendo directrices socialmente aceptadas sin rechistar.
Ser consciente, como individuo, del milagro de la vida es tremendo, muy fuerte, un gran flash. Y creo, sinceramente, que después de esta vida tiene que haber más aventuras. Es una esperanza muy humana.
¿Qué confianza le merecen los videntes?
Poca. Yo creo en la videncia, en la posibilidad de que alguien vea algo, como un impulso. Por ejemplo, una madre que siente, a kilómetros de distancia, que a su hijo lo están matando. Pero creo poco o nada en quien afirma tener esa facultad las veinticuatro horas del día.
¿Ha hecho alguna vez una sesión de güija?
Como todo el mundo, lo he hecho como un juego y creo que casi todo es sugestión. Aunque no menos cierto es que algunos de los casos más dramáticos, con muertes incluidas, con informes policiales ante hechos terribles ocurridos en ciertas viviendas, empezaron con un inocente juego de la güija. Los laberintos de la mente humana son muy peligrosos.
Lleva muchos años trabajando con su mujer, Carmen Porter. ¿Es difícil separar la vida profesional de la privada o son de los que se llevan el trabajo a casa?
Nuestro trabajo es una forma de
ver la vida. Ninguno de los dos
hacemos esto por dinero, por
presencia en los medios, por ego.
Seguiríamos leyendo, buscando
y viajando sin televisión, sin radio,
sin nada. Es una forma de
sentir y por eso creo que hacemos
un buen equipo. Nuestra casa es
una inmensa biblioteca. Es la demostración
palpable de un interés
creciente por todo.
ikerjimenez.com
“Hay asuntos que no
tocamos. Todo lo que
implique alienación y
aborregamiento no va
con ‘Cuarto milenio’...”
“No quiero convencer a nadie, porque no poseo ninguna verdad. Soy un hombre fascinado por cuanto le rodea...”
“Me niego a transitar
por esta vida tan
corta con ideas fijas.
Prefiero el asombro y el
entusiasmo por todo...”
“Si hay algún país en el mundo que me atrae especialmente, ése es Perú. Es, sin duda, el más misterioso...”
“Desde que rodamos el documental ‘El salto infinito’, sobre el nacimiento de la mente en la caverna, soy otro...”
“Creo en la videncia como un impulso, pero poco o nada en quien afirma tener esa facultad las 24 horas”
Enlaces:
Entrevistas de archivo:
Diario de Burgos (abril 2010)
El Viajero: Guía de Viajes de ELPAÍS.com (febrero 2010)
Encuentro digital en Cuatro.com (febrero 2010)
Entrevista 'Foros del Misterio' (FDM) (septiembre 2009)
«Diez libros, diez películas»
Entrevista diariovasco.com
OnMadrid de EL PAÍS
Semanario 'Aquí y Ahora'
Encuentro digital en Cuatro.com (septiembre 2007)
Círculo de Lectores
Personaje televisivo 2006: Laguiatv.com