Agosto
10

«LO QUE YO VI» por Iker Jiménez

Lo que yo vi es la señal, no la única pero sí acaecida en un momento clave, que me reafirma en mi quijotesca visión de la vida. Un guiño de luz que me llena de alegría. De alegría comparable a casi nada. Alegría que algunos entenderán, pero la mayoría no. Y entiendo que así sea, porque así ha sido siempre. Y así debe ser.

Lo que yo vi no puede ser entendido por la mayoría. Y entiendo que así sea.

Por increíble que parezca, algunos, irreductibles, intuyen y sienten que la vida es algo más. Que hay un misterio que toca nuestra alma disfrazado con diferentes formas. Un misterio que siempre ha estado con nosotros.

Lo creen, aunque nunca tengan una prueba, aunque todo y todos intenten convencerles de lo contrario. Aunque sea imposible de demostrar.

Lo creen, como lo han creído miles de generaciones. Es una fe en el misterio que sigue tan viva hoy como desde el inicio del tiempo. Nadie ha podido exterminarla. Por eso resulta tan irritante para las personas serias, sensatas, lógicas y de provecho.

Lo que yo vi es algo que, cuando a uno le ocurre, sabe que es tan verdad como las verdades que se pueden tocar. Incluso más que eso. Aunque no puede explicarlo bien, porque parece pertenecer a otro orden de cosas. A una realidad velada de la Naturaleza. A algo que importa y que está.

Lo que yo vi no sé lo que es, ni lo sabré nunca, pero me llena de esperanza y fe en mi búsqueda. Su presencia es la certeza de muchas cosas profundas. Es como un faro en la feliz locura de mi existencia.

Lo que yo vi salió al paso de forma inesperada en un lugar normal y corriente. Fueron seis segundos que recompensan miles de horas, desde niño, oteando cielos en cuatro continentes.

Lo que yo vi es idéntico a lo que han visto miles de personas. Su expresión , su emoción y su dificultad para explicarlo también es la misma. Ahora la noto más cercana.

He visto algunas cosas en otros cielos, a lo largo de casi treinta años de búsqueda y preguntas y siempre lo he contado. Soy un testigo más, tan valiente, loco y arriesgado como ellos. Solo uno más. Y nada ni nadie puede callar mi voz. Ni lo políticamente correcto, ni lo conveniente, ni lo racionalmente aceptado. Todo eso siempre me ha importado un comino. Mi voz siempre ha estado al lado de los que han visto lo imposible. De los que han visto lo que yo vi.

Lo que yo vi es la señal, no la única pero sí acaecida en un momento clave, que me reafirma en mi quijotesca visión de la vida. Un guiño de luz que me llena de alegría. De alegría comparable a casi nada. Alegría que algunos entenderán, pero la mayoría no. Y entiendo que así sea, porque así ha sido siempre. Y así debe ser.

Después de la experiencia en la oscuridad de Altamira y del nacimiento de mi hija Alma, esto es lo más sagrado y auténtico que me ha pasado. Y quizá todo sea lo mismo. Solo se me ocurre dar las gracias por esos seis segundos. Mi mente mágica aún bulle con más entusiasmo. Con más ilusión. Con más conciencia de la existencia de una daimónica y maravillosa realidad oculta que ,entre tantos y durante tanto tiempo, nos han robado.

A mi nadie me va a robar mis sueños. Mis sueños de niño que desde siempre creyó en aquello que no se podía creer. Pues los sueños, la imaginación y las visiones pertenecen a una verdad que siempre fue vital y que nosotros hemos desterrado en los últimos dos siglos.

Los sueños, la imaginación y las visiones para mi son la verdad del Alma del mundo. Y eso es ya lo único que me interesa. Porque influye y modifica lo más profundo del ser.

Lo que yo vi, y la interpretación inmediata de la mayoría, me hace tomar conciencia una vez más de lo solitario y abrupto del camino. De los infinitos universos mentales que separan a todos los individuos. Y curiosamente esa senda a contracorriente del pensamiento lógico y global es la más hermosa que conozco. Por eso llevo desde niño transitando en ella y desoyendo a los que me gritan que la verdad y lo objetivo está en el otro lado.

Lo que yo vi, seguramente, no me perdonaría encontrarme en ese lado de los cuerdos. De esos ya hay muchos.

Un abrazo a todos, sobre todo a aquellos que no han perdido su fe en el misterio. Aquellos que entienden lo que yo vi.

Iker Jiménez

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 «Lo que yo vi», por Iker Jiménez

Agosto
9

El encuentro OVNI de Iker Jiménez

Sucedió la madrugada del pasado 27 de junio en las cercanías de Elda (Alicante).

Iker Jiménez lo desvela en el programa 'El último peldaño' que dirige Joaquín Abenza, durante la 'Gran noche de los ovnis' del pasado 26 de julio.

Agosto
4

Milenio3 - Programa nº 48 - 12ª temporada
«El mensaje de otros mundos» (REPOSICIÓN)

Rescatamos la historia de Eduardo Pons Prades, un prestigioso historiador e intelectual que aseguró haber sido secuestrado por un OVNI.

 Además, analizamos otras novedades relacionadas con la operación que permitió atrapar a Bin Laden, como el suicidio del último SEAL que quedaba vivo de todos los que lo capturaron.

El mensaje de otros mundos

El libro, publicado por la editorial Planeta en 1982 rompió todos los esquemas de los lectores. Aparentemente era un libro más sobre platillos volantes, pero no tenía nada que ver con los anteriores libros que su autor, Eduardo Pons Prades, había escrito.

Tras más de una quincena de ensayos dedicados al estudio de la Guerra Civil y la República, escribió una narración en primera persona donde aseguraba haber sido raptado por seres extraterrestres. Ocurrió en una noche de agosto de 1981, cerca de Prats de Molló, cerca de Barcelona. Escasos minutos después de equivocarse de camino, el motor de su coche empezó a fallar. En ese preciso instante comenzó una historia fascinante; su propia vivencia de siete horas a bordo de un platillo volante.

La noche más oscura

El estreno de la película basada en la captura de Bin Laden ha causado auténtica polémica en EEUU, donde el Senado investigará a la CIA por su posible colaboración con el director del film.

Encuentro en carretera

Durante el verano de 2007 un grupo de tres personas circulaba en coche por una carretera cercana al pueblo de Alcollarín (Cáceres), cuando los faros del coche iluminaron un extraño animal en medio de la carretera que, por el tamaño, dedujeron que era un zorro.

Al acercarse, antes de dar un volantazo para no atropellarlo, todos los integrantes del vehículo se dieron cuenta de un detalle estremecedor: el animal tenía cara de persona...

Créalo o no: Aracnofobia al límite

Cuenta la folklorista británica Gillian Bennet que "tener un organismo vivo en el interior del cuerpo es la obsesión del hipocondríaco, una representación simbólica de los gusanos que devorarán nuestros cadáveres, una creencia en el origen animal de las enfermedades".

Pero ninguna explicación sirve de consuelo si al levantarnos una mañana encontramos, como consecuencia de la picadura de una araña, un terrible forúnculo en nuestra mejilla. El asunto se agravaría si bajo la pequeña herida pareciese moverse algo, un pequeño intruso que hubiera invadido la zona. Pero aún podría resultar más terrorífico si en lugar de uno notásemos decenas de pequeños bultitos moviéndose nerviosos y sin rumbo bajo nuestra piel...

¿Leyenda urbana o posibilidad real? Créalo o no...

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Sección de audio de Milenio3: Programa nº 48 - duodécima temporada
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